¿Antiimperialistas o partidarios del TLC con EEUU?

Tener buena memoria nos es indispensable. Aunque sea ingrato hay que refrescar que Uruguay bajo este gobierno estuvo a un paso de firmar un TLC con EEUU, detenido por la movilización popular encabezada por las principales organizaciones sociales que constituyeron la Comisión Nacional por la Soberanía y por las definiciones de la mayoría abrumadora del FA.

Colin Powell, secretario de Estado de Clinton, había fundamentado el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas): «Nuestro objetivo es garantizar el libre control del territorio que va del Ártico a la Antártida, libre acceso, ningún obstáculo o dificultad para nuestros productos, servicios, tecnología y capital.» Se quiso encerrar en el gallinero latinoamericano al zorro estadounidense en plena libertad… Los obstáculos y las dificultades se pondrían para los competidores del zorro, Unión Europea, Japón, China, etc. Pero en 2005, en Mar del Plata, los cuatro países del Mercosur y Venezuela sepultaron al ALCA, que de hecho hubiera implicado mercado, moneda, fuerzas armadas y centro de poder político únicos para el continente bajo hegemonía de EEUU. A la luz de esa derrota, y al hecho de que en la Organización Mundial de Comercio las imposiciones de EEUU, Unión Europea y Japón sobre inversiones, servicios, propiedad intelectual, compras gubernamentales y normas de competencia se trabaron, EEUU lanzó la ofensiva por los TLC, una especie de ALCA pero país por país. Sin embargo, la suma de varios TLC no equivale al ALCA, porque un mercado único sin Argentina, Brasil y Venezuela no es tal, pues ellos perforarían el muro de contención que EEUU pretendía levantar a sus rivales.

Combatimos al ALCA y luego al TLC. Hubo que enfrentar a la derecha y a los voceros del gobierno que llamaron a «desideologizar» el tema. La ideología implica conceptos, juicios, opiniones; y las ideas están presentes tanto en los sistemas sociales, políticos, económicos, como en ámbitos religiosos, artísticos, científicos, como en las actitudes, costumbres, comportamientos, hábitos, gestos. Así como no hay ciencia sin investigación, tampoco hay pensamiento sin ideología. Todos `ideologizamos’ y la acusación de `ideologizar’ buscaba desvalorizar las ideas opuestas. Después hubo que combatir la opinión que la sigla o el formato `no importan’. Siempre las formas y los contenidos se relacionan, y hubo que fundamentar que se nos proponía un TLC tipo Perú aprobado por la Vía Rápida, la más peligrosa. Al fin, fue el argumento del presidente Vázquez, quien después de llamar a no perder «el último tren» del acuerdo con EEUU, tuvo que rectificar y decir que «desechamos entonces esa propuesta pero no cerramos la negociación».

Y llegó el tiempo del Acuerdo de Comercio e Inversiones (TIFA), cualitativamente distinto al TLC. El Departamento de Estado dice que «los TIFA se han negociado con países que están en las primeras etapas de apertura de sus economías a la inversión y al comercio internacional, ya sea porque han estado tradicionalmente aislados o porque tienen economías cerradas», «no son vinculantes», y crean «una oportunidad para la liberalización que en algunos casos puede concluir en un TLC». Vázquez lo defendió pues «no involucra todo un paquete» y es «un paso intermedio al TLC». Astori fue más explícito: «Uruguay no descarta un TLC», aunque «el Tratado Bilateral de Inversiones suele ser más de medio TLC», en referencia al firmado por Uruguay en Mar del Plata en la misma reunión que con su voto había rechazado el ALCA. El peligro subsiste, aunque de veinte países que han firmado el TIFA sólo cinco han llegado a un TLC. Según Everett Eissenstat (negociador de EEUU) son una suerte de Carta de Intención. Los blancos, colorados e independientes quedaron defraudados: el irónico Larrañaga dijo que «TIFA suena a mofa». Y protestaron las Cámaras Patronales con las excepciones de las de los Pequeños y Medianos Empresarios y la de los Laboratoristas. Todos optan por el lucro para los burgueses asociados a las trasnacionales y por EEUU como socio principal, renegando de los del Mercosur. También se molestaron los izquierdistas infantiles, quienes habían sostenido que «el TLC era un hecho», bajo la afirmación de que `todos son lo mismo’ (blancos, colorados, frentistas).

Esas batallas fueron ganadas, pero la guerra contra el imperialismo todavía no. Con el voto antiimperialista a Mujica, el 28 de junio, reafirmaremos esa victoria. El riesgo subsiste: debemos permanecer alertas contra el TIFA y la eventualidad de convertirse en un TLC, porque además ya hay firmado un Tratado Bilateral de Inversiones y porque hay dirigentes que no pierden las esperanzas en el TLC.

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