Trabajo, justicia social
No tenemos dudas, sólo será posible si hay un mundo con justicia social. Un mundo que podrá ser, si todos los actores de la producción se ponen de acuerdo y actúan en consecuencia y construyen ocupación plena de la PEA de los pueblos.
Nada fácil por cierto, porque supone una nueva cultura de participación y trabajo en todos los sectores de la producción: el agro, la industria, los servicios y ahora, se le agregó un cuarto sector: los conocimientos como necesidad, hoy ya básica, para el desarrollo de las economías y los pueblos. Gran y determinante tema el de los conocimientos y el acuerdo, nada más ni nada menos, que entre trabajadores, dueños de empresas nacionales, transnacionales, Gobiernos, Estados, Organismos y organizaciones internacionales, etc. Vivimos en una realidad mundializada (hecho positivo) y globalizada (hecho negativo) sobre la cual, por lo menos hasta ahora, se habla y se trata de imponer una gobernanza mundial, pero desde los centros de poder hegemónicos, llámese países altamente desarrollados o empresas transnacionales. En sus manos está gran parte de la producción de bienes y servicios en general y, particularmente, de ciencia y tecnología, de conocimientos.
Esta realidad no le quita responsabilidad a los países individualmente tomados (incluidos los subdesarrollados), porque cada uno tendrá que ir transitando, a pesar de la realidad mundial, hacia esa nueva cultura de participación y trabajo, si es que realmente se busca un país productivo con justicia social, para lo cual, ineludiblemente, hay que cambiar la relación mercado – estado – sociedad, tema muy complejo por cierto en su diseño y más aún para llevarlo al plano de los hechos.
Para explicar lo anterior, me veo forzado a hacer algo de historia planteando algunos hechos a partir de la acción de toda la humanidad y la relación con fuentes y puestos de trabajo desde la actividad empírica del ser humano hasta la tecnotrónica y la robótica o el descubrimiento del mapa del genoma humano. Es más, hoy se investiga y se está desarrollando la nanotecnología* y sus perspectivas futuras en la producción de bienes y servicios que alterará aún más el mundo del trabajo:
El descubrimiento de la rueda trajo un alivio al esfuerzo humano, pero fue menos la mano de obra a utilizar, la invención de la reja para arar las tierras, trajo mayor producción y alivio a los trabajadores, pero se precisó menos mano de obra; la máquina de vapor trajo la revolución industrial que multiplicó la productividad y la producción, alivió el trabajo humano para la producción de unidades, pero se precisó menos mano de obra para producir más metros o kilos de lo que fuera; la ciencia y la tecnología siguió avanzando y construyó máquinas y hoy tenemos, a modo de ejemplo, una fábrica textil en que laboran 70 personas y producen 1.000 unidades, cuando no hace más de 20 o 30 años producía lo mismo con 700 trabajadores(as) o sea, la fuente de trabajo se mantuvo pero perdieron su trabajo 630.
Y no podemos preguntar cuando Henri Ford ideó la cadena de producción, ¿cuántos trabajadores se precisaba para producir un auto y cuántos autos promedio produce hoy un trabajador de la industria automotriz?; luego vino la robótica y el promedio sigue aumentando. ¿Dónde está el producto de toda esa riqueza? Sin duda que la mayor parte la tienen muy pocos.
Si bien es cierto, por ejemplo, que Bill Gates produjo una revolución en las comunicaciones, también es cierto que en muy pocos años se transformó en el hombre más rico de la historia (su riqueza alcanzó a 70.000 millones de dólares, mientras hay 1.000 millones de personas en el mundo que tienen hambre). Alcanzar esa riqueza sólo le fue posible luego de muchas décadas de investigación de decenas o cientos de miles de personas.
Otra apropiación en pocas manos del esfuerzo de muchos, la tenemos por ejemplo con la industria farmacéutica, que se las ingenió para robarle a la cultura indígena, de infinidad de pueblos, las bases medicamentosas que han tenido en toda su historia para combatir las enfermedades de la humanidad, apropiación transformada en acción lucro-especulativa de las empresas «nacionales» y transnacionales. Se pueden dar infinidad de ejemplos de apropiación, pero para muestra basta un botón.
Viendo los problemas futuros de los puestos de trabajo ya en 1991, el Congreso Obrero Textil analizó y propuso formar 4 turnos de 6 horas en vez de tres de 8 horas de trabajo sin pérdida de salario. Se basaba en mayor productividad – producción, sin alterar en más el costo final de la mano de obra, y baja, en promedio, de los costos fijos.
Ni las empresas, ni el gobierno de la época atendieron esta solución real para no perder puestos de trabajo.
Hoy los compañeros de producción de la Fábrica de Cerveza Pilsen llegaron a un cuerdo con la empresa, trabajan 6 horas diarias con el salario de 8. Se dialogó, se supo, se acordó, se pudo.
Por otro lado, y sin duda alguna que, la ciencia, la tecnología, la creación y el diseño, abrieron nuevos sectores de producción que absorben mano de obra, pero ¿cuánto de superfluo hay en ello? No se extrañe nadie al afirmar que hay países que consumen anualmente 20 o 30 mil millones de dólares en cosméticos, más varios miles de millones en aumentar traseros y pechos, etc., desfigurando la naturaleza humana, mientras hay (insistimos) 1.000 millones de seres humanos que pasan hambre. Transite el lector, a conciencia, por la diversidad de cosas que, vía publicidad, las empresas nos quieren vender, y saque la conclusión de no estamos consumiendo cosas que no necesitamos para vivir decorosamente, sino necesidades que nos crean sobre lo superfluo para sacarnos hasta el último peso del bolsillo, ganemos lo que ganemos, si es que tenemos trabajo.
En conclusión: no hay otra vía que la que cada uno/a trabaje menos horas para posibilitar el trabajo de otros y redistribuir la riqueza que produce toda la humanidad pero que fundamentalmente está en manos de pocos. Claro, para ellos hay que cambiar de rumbo algunas cosas: cuando se habla desde la OIT de trabajo digno (estamos de acuerdo), previamente habría que haber hablado de la dignidad y el objeto del trabajo; cuando se habla de mercado de trabajo ello supone ley de oferta y demanda de mano de obra transformada en mercadería, paradigma de toda economía de mercado. Sin desconocer el mercado, lo cierto es que hay que encontrar una nueva síntesis entre Economía, Estado y Sociedad.
Finalmente: entendemos qué se quiere decir con «combatir la pobreza», pero lo cierto es que habría que hablar (es más claro y va al fondo del problema) de combatir los mecanismos que hacen posible la concentración de la riqueza para distribuir mejor la producción de la riqueza, que siempre será social.
¿Cómo se desarrollará el mundo del trabajo en el siglo XXI? Profundicemos el pensamiento desde las fuerzas que creen que «otro mundo es posible».
* Nanotecnología: «la mejor definición de «nanotecnología» que hemos encontrado es ésta: La nanotecnología es el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nano escala».
«Cuando se manipula la materia a la escala tan minúscula de átomos y moléculas, demuestra fenómenos y propiedades totalmente nuevas. Por lo tanto, científicos usan la nanotecnología para crear materiales, aparatos y sistemas novedosos y poco costosos con propiedades únicas».
«…crear nuevas estructuras y productos que tendrían un gran impacto en la industria…» «Existe un gran consenso… nos llevará a una segunda revolución industrial…»
¿Cuál será el futuro del trabajo? Es tarea de todos y todas y, sustancialmente, de los gobiernos, los Estados, los Sindicatos y la tan mentada y esquiva, en general, «responsabilidad social de las Empresas».
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