Cayó la ministra

No es buena cosa ni «elegante» hacer leña del árbol caído. No es mi intención. Pero vale ante los hechos ya consumados sacar conclusiones de los mismos. La ex ministra cae por su propio peso, inexperiencia y desaciertos y no porque la oposición fuese responsable del «palo en la rueda». Creo y permítaseme las deducciones, que todo parte de muchas décadas de prédicas pertinaces de la izquierda, en conceptuar como verdades «reveladas e indiscutibles» que todo lo que la «derecha» léase para ellos los partidos tradicionales, hicieron durante 172 años, o sea construir un país entre otras menudencias con logros y libertades incluidos, fue perverso, odioso, explotador, cruel y canallesco. Y se lo creyeron. Por citar datos recientes el ministro del Interior anterior José Díaz resolvió soltar presos, entre otras razones para rescatarlos y reacondicionarlos en oportunidades de reeducarlos para la sociedad, ante las injustas prisiones sufridas. Implícitamente se podría entender las injusticias cometidas por esas prisiones y que con trato «piadoso y amoroso» de la izquierda más humana y benevolente, se cicatrizarían las heridas de tan macanuda gente o «reos». Al poco tiempo volvían pa’ dentro dejando al ministro de marras en ridículo. Lo que es más, en el mismo o parecido razonamiento hubo un senador comunista que se prestó «generosamente» a trasladar sin guardia en su propia camioneta, a menores infractores. ¡Casi lo matan!

O sea, no era un absurdo la prisión que sufrían, ni una injusticia en la mayoría absoluta de los reos.

Era necesaria y nada irrelevante. ¡Ojo! No confundir hacinamientos que los hay y sí es inhumano, y los malos y perversos castigos que se puedan producir, y también los hay.

Una cosa es un régimen justo de represión al crimen, reformando las cárceles y sus regímenes y otra es la estupidez de conceptuar que todo lo hecho es injusto y reprobable. Y admítaseme también, que ha sido así. Y la ministra Tourné, dicho con el mayor respeto, siguió igual trillo con el agravante de ser mujer! Y no se me tome por tener criterio «machista». Hay cargos incluido ministerios, cuyos fundamentos y destinos, con las excepciones obvias, que son propios de hombres y especializados, y muy poco para damas. Manejar cárceles, comisarías, cuarteles, etc., con todo lo que esas funciones implican incluido los riesgos, es para militares o policías y no para mujeres por más abogadas que fuesen, al menos en el trato directo. Por supuesto que existen excepciones en el mundo. Pero ennumérenlas y verán que al contarlas son muy pocas. Hay otras funciones públicas de igual trascendencia, en que la mujer es apta; pero la del Ministerio del Interior, no. Cierto es, que la ministra cae por otras razones. La falta de seguridad y sucesión de delitos graves sin resolver que eclipsan cualquier acierto. Que si los hubo en los hechos se hacen inexistentes. Le quedó enorme el Ministerio. Pero, si alguna frutilla le faltaba al postre, fueron los exabruptos y agravios hasta soeces contra la oposición y sus partidos políticos, que el margen de sus ideologías y discrepancias, el trato debe y tiene que ser de respeto sin caer en ordinarieces. SI nos perdemos el respeto entre nosotros, se socavan y deterioran las bases mismas de la convivencia social y democrática. O debemos saber por experiencia. Ya se sufrió. Y es justo el Ministerio del Interior el que más debe cuidar ese tema. Estamos en época electoral, y buena cosa es mirar hacia el pasado reciente las cosas dichas y las que se hacen correr. Y si de mí o de cualquier tipo bien nacido, de derecha o de izquierda, le indilgan las barbaridades que alegremente se han dicho, nadie puede olvidarse y mañana hasta se pueden vengar, en todo lo malo que esas venganzas implican incluyendo odios y rencores. Es humano y explicable que suceda. Si me dicen que «reventé» a sopapos y patadas a mi cónyuge o si me responsabilizan de hechos como los de la «embestida baguala» sin olvidar las importaciones de equipos de Oncología por hijos míos aprovechando exoneraciones que mis cargos políticos pueden facilitar y eludir impuestos irregularmente y demás «yerbas», por decir «algo» de ambas partes, yo no olvidaría ni perdono. Salvo que las infamias se prueben y que yo sepa nadie probó nada. Mi partido, ¡vaya si en 172 años lo han querido difamar. Desde Wilson financiado por la ESSO, hasta el Herrera a la cárcel y quemar el Debate. Tenemos experiencia sufrida al respecto. Viene otro ministro del Interior. Y justo es señalar, le toca «bailar con la más fea». Se debe fagocitar dos elecciones en tres meses, las internas y las nacionales. No sería mala idea, cuando se nos anuncia el titular que carece de experiencia al respecto, por propia salvaguarda suya, el gobierno y oposición deben solicitar no sólo veedores sino además todos los controles de organismos internacionales para los comicios, particularmente el de octubre. En América se estiló en diversas ocasiones. Dice el adagio milenario: «La mujer del César no sólo es honesta, sino que además debe parecerlo». Es responsabilidad primaria que los comicios en su seguridad dependan del Ministerio del Interior.

En medio de todo: ¡de lo que se salvó doña Daisy!

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