"Gordo, ya nos tenés cansados"
Es indudable que ha sido el gobierno del Frente Amplio el único que ha puesto verdadero interés y decisión en la búsqueda de la verdad y la necesaria justicia acerca de las aberrantes violaciones a los derechos humanos cometidos a lo largo de más de trece años. También es cierto que las leyes aprobadas durante este período, si bien constituyen un gran avance contienen serias omisiones. La Ley 18.033 que establece la Pensión Económica Reparatoria, excluye de la misma en forma inconcebible a cientos, tal a vez a miles de luchadores sociales. El actual proyecto de Ley de Reparación Integral, no sólo no corrige aquellas omisiones, sino que por el contrario las agrava y profundiza al no contemplar un universo de hombres, mujeres y niños que sufrieron las más sádicas prácticas de la dictadura.
Pero aun con estas carencias, ha sido el único que ha dado pasos de gigante en la búsqueda de verdad, justicia y reparación a las víctimas del terrorismo de Estado. Apenas en cuatro años entró y sigue ingresando a los cuarteles en búsqueda de desaparecidos; encontró compañeros asesinados y enterrados, y sobre todo ha sido el que permitió después de 20 años de democracia- que la Justicia investigara, detuviera, procesara y encarcelara a los principales mandos militares de la dictadura, responsables de asesinatos, desapariciones, vuelos de la muerte, secuestro de niños, torturas y oprimir (durante más de una década ) al conjunto de la sociedad.
En esa búsqueda de la verdad, de revelar los hechos acaecidos en esa década infame, en diciembre del año 2008, se editó un extenso y pormenorizado trabajo titulado: Investigación Histórica Sobre la Dictadura y el Terrorismo de Estado en el Uruguay (1973-1985).
Del mismo participaron la Universidad de la República, la Comisión Sectorial de Investigación Científica y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. El Tomo I trata sobre las Violaciones al Derecho de Vida – Asesinados Políticos y Detenidos Desaparecidos.
Desde la página 51 hasta la 711, nos encontramos con un detallado informe acerca del destino de cientos de compañeros fallecidos en distintas circunstancias, al hojear esas dolorosas páginas vemos las fotos de viejos camaradas y enfrentamos otras que desconocíamos, imposible saber al detalle lo sucedido con cada uno de esos mártires del pueblo oriental. Suponíamos al leerlo que el contenido de tan prolijo trabajo sería, – además de prolijo – objetivo y se ajustaría a la verdad. Esa verdad por la cual batallamos día a día. No es así, por lo menos en el informe de Rodolfo Fernández Cúneo, compañero con el cual compartimos años de militancia, detención y torturas en los cuarteles y en la cárcel.
Las dos carillas y media que le dedica este informe son falsas, total y absolutamente falsas. No es un simple error de tipeado, una fecha equivocada o un dato mal procesado. Podríamos dejar pasar más de un error en tan complejo informe, pero lo que no podemos dejar pasar bajo ningún punto de vista, por respeto a su familia, por sus compañeros y sobre todo por su propia memoria es que se afirme que Fernández Cúneo se «suicidó». A qué fuentes recurrieron los organismos del Estado encargados de elaborar un trabajo de tan delicadísima responsabilidad histórica en momentos en que se acaban de presentar las firmas necesarias para someter a plebiscito la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. ¿Este es el camino de la verdad? ¿Puede el Estado uruguayo, viviendo a pleno la democracia, sin miedos, sin presiones, con todo la información necesaria a su disposición, afirmar – negro sobre blanco – una falsedad de tan infame tamaño? Mentira que además mancilla la memoria de un ex traordinario compañero.
La familia de Fernández Cúneo presentó recurso en Serpaj a fin de que se inicie judicialmente la investigación sobre su muerte. Más de treinta compañeros están dispuestos para atestiguar. Serpaj en 1984, en el libro Muertes en las Prisiones Uruguayas y en 1989 en el contundente testimonio URUGUAY NUNCA MAS, denuncia la muerte de Fernández Cúneo como «muerte por enfermedad», dejando implícita la hipótesis de omisión de asistencia o de asesinato.
Semanas antes de ser trasladado Rodolfo al Hospital Militar, el mayor Arquímedes Maciel, de triste, trágica y macabra historia como director del Penal de Libertad, le dijo en el tercer piso, Sector B, Celda 2 derecha: «Gordo, ya nos tenés cansado». Falleció pocos días después.
Este voluminoso trabajo de la Udelar, junto con otros organismos del Estado uruguayo, en el caso de Fernández Cúneo no es objetivo, no se ajusta a la verdad histórica, no consultó las investigaciones de organismos comprometidos con los derechos humanos como Serpaj, no contribuye a la verdad, menos a la justicia y descalifica al gobierno del Frente Amplio en un tema tan delicado como el esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos. Al «Gordo» Fernández Cúneo lo sentenció el mayor Arquímedes Maciel, lo ejecutaron, – no sabemos de qué forma – en el Hospital Militar de las Fuerzas Armadas en enero del año 1975.
Compartí tu opinión con toda la comunidad