Escrito por: Por Fernando Pereira Militante frentista
La izquierda uruguaya, que por suerte para todos no tiene dueño, ni pensamiento único, ni se rige por la consigna fácil o el eslogan, ha sido capaz de construir la unidad en la diversidad. Desde el Congreso del Pueblo de 1965, pasando por la creación de la CNT en 1966 y culminando con un proceso de acumulación política denominado Frente Amplio, que por suerte para todos los uruguayos asumió el gobierno nacional en el año 2005.
En el correr de este año se va a definir el destino de los uruguayos por cinco años más. Antes debemos atravesar un escenario de elecciones internas en el que naturalmente, como en cualquier proceso donde hay alternativas, entre los frenteamplistas se producen agrupamientos coyunturales, alianzas y, sobre todo, una disputa interna para la que tal vez no estemos preparados suficientemente.
Pero hay que tener claro lo que se está definiendo, y es quién va a ser nuestro candidato común a la Presidencia de la República para el período 2010-2015. No se está discutiendo quién es más de izquierda; no se está discutiendo quién se comprometió más con el primer gobierno de izquierda, no se está discutiendo quién es más socialista, no se está discutiendo quién fue más responsable para con un gobierno de cambio. Además tampoco se ha inventado el instrumento para medir estos extremos. Lo que suena más duro no es más de izquierda, simplemente es una cuestión de oídos y de sonidos.
Parto de la base entonces de que los compañeros Marcos, Danilo y Pepe, son tres compañeros de izquierda, con credenciales suficientes como para no tener que demostrar nada, que no están compitiendo para ver quién está a la izquierda de quién sino por el contrario, cuál es el candidato que va a profundizar los cambios iniciados por el gobierno de Tabaré Vázquez, gobierno qué prometió cambiar y cumplió con creces de acuerdo a mi parecer y, en apariencia, al parecer de los uruguayos qué, después de cuatro años siguen ratificando su actuación al frente del gobierno.
Entonces considero que estamos ante un falso debate de quién está a la izquierda de quién; el verdadero debate es cuál es el mejor candidato para llevar adelante el programa de izquierda construido por el Congreso del Frente Amplio y los diversos énfasis que cada uno de los candidatos le ponen a lo que sería su actuación al frente del gobierno nacional. Considero un error asegurar que hay más de una izquierda en el Uruguay, cuando se produjo un debate similar en el año 1989, bastantes problemas nos trajo, incluyendo fracturas. En todo caso se trata de la diversidad antes mencionada y de las distintas visiones con las que se convive dentro del Frente Amplio.
Por supuesto que en los matices y énfasis diferentes, es que los uruguayos que votamos al Frente vamos a laudar cuál es nuestro candidato, por supuesto que existen posiciones distintas en un conjunto de temas, pero no son tantas las diferencias ni tan grandes, como para no tener un proyecto común y llevarlo a la práctica gane quien gane.
La tesis del gobierno en disputa nunca la he escuchado de boca del compañero Mujica ni creo que sea mayoritaria dentro del Frente Amplio, no obstante la respeto, hemos debatido en torno a esa posición en diferentes ámbitos, pero la verdad absoluta no parece tener dueño.
Por último mi opción pública de apoyo al contador Astori no me nubla la vista, estoy convencido de que es el candidato en mejores condiciones para asumir la Presidencia de la República y estoy trabajando en esa dirección, estoy convencido al mismo tiempo de que no hay que inventar diferencias ni coincidencias y que durante este gobierno encontré más coincidencias que diferencias, sobre todo en la alta sensibilidad por los que menos tienen, desde diversas políticas del gobierno, incluyendo la política económica. Mientras tanto el Cr. Elías encontró un mundo de diferencias con el actual gobierno. No se me nubla la vista tampoco para saber que tanto en el Pepe como en Marcos hay dos compañeros con sensibilidad de izquierda, con convicciones de izquierda, con una forma de actuar de izquierda, la misma que reconozco en cientos de miles de uruguayos y uruguayas que no están a la izquierda de nadie, sencillamente son de izquierda, trabajan por una sociedad diferente.
No hablan de la unidad entre iguales, forjan la unidad entre distintos, la trabajan a diario convencidos que los proyectos colectivos encierran mucho de tolerancia, de respeto, de búsqueda de consensos, de amor por lo que hacemos.
De estas cosas la izquierda uruguaya ha aprendido mucho y es una clave para sustentar un nuevo Gobierno de izquierda en el Uruguay, porque el que estamos finalizando no tengo dudas es de izquierda en todo lo esencial. Hemos entre todos construido la esperanza, hemos construido la primavera progresista.
En cuanto a lo que ha hecho el gobierno de izquierda en este período para cambiar el rumbo económico del país y profundizar la democracia, no me alcanzaría la semana para escribirlo, pero estamos asistiendo a la mayor profundización de la democracia de los últimos 50 años.
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