Las nacionalizaciones en Venezuela
Hay quienes, con mucha vehemencia, por cierto, siguen defendiendo al capitalismo neoliberal y a la privatización en América Latina y el Caribe como la panacea para su desarrollo, mientras que otros, entre ellos nuestro país, considera que la solución a los ingentes problemas que atraviesan nuestras sociedades está asociada a la construcción del socialismo, para lo cual la política de nacionalización y rescate de empresas estratégicas son fundamentales, además de asegurar los recursos de la nación que permitan su sólido crecimiento y desarrollo.
En los actuales momentos en los cuales el paradigma del capitalismo que se creía muy sólido está inmerso en una profunda crisis, hay que volcarse hacia la política y hacia el Estado, cuestión que también se está entendiendo y aplicando en muchos países desarrollados.
Una vez más las bajas pasiones se han desatado, como demonios, contra las decisiones que soberana e independientemente viene tomando el Gobierno Bolivariano de Venezuela.
Ahora, la campaña es contra las nacionalizaciones que se han producido últimamente en nuestro país.
Recordemos de entrada que Venezuela, en la década de los ochenta, vivió la época del estatismo capitalista sin cortapisas de algún tipo. Luego, en la década de los noventa, en pleno auge de las políticas neoliberales, nuestro país se montó en la ola de las privatizaciones, a diestra y siniestra.
Desde que se aprobó la nueva Constitución en 1999 y se comenzó a desarrollar todo el andamiaje legal en Venezuela y ante las urgentes necesidades del país, el Gobierno Nacional anunció en enero de 2007, que se nacionalizarían un conjunto de empresas de sectores estratégicos, particularmente en el sector del petróleo, el eléctrico y el telefónico. Se dijo entonces y esto se ha venido cumpliendo que estas decisiones se harían tras acordar indemnizaciones o alcanzar acuerdos de compraventa.
Esta política de nacionalización, en pleno desarrollo, tiene estrecha vinculación con la política de desarrollo endógeno, con la construcción de una sociedad socialista y con la profundización de la democracia.
Lo que se busca con esta política es transformar el modelo monopólico, atrasado tecnológicamente y de exclusión, en un modelo industrial socialista, lo cual implica, necesariamente, que algunos sectores económicos pasarán a manos del Estado, sobre todo los ubicados en lugares estratégicos.
Era un secreto a voces que muchas de las empresas, hoy nacionalizadas, aprovechaban su situación monopólica para cometer abusos, por ejemplo, empresas que compraban materia prima, como el mineral de hierro, a una empresas estatal, a precio subsidiado, y luego ofrecía el producto final a precios exorbitantes al mercado interno, y si esto no se aceptaba, lo vendía al exterior a sus propias filiales pero a precios menores a los anteriores.
Las nacionalizaciones no niegan para nada el respeto por la propiedad privada y en tal sentido, el presidente Chávez dijo en Brasil recientemente lo siguiente: «Nosotros vamos caminando hacia el socialismo, que no niega para nada la inversión privada, la inversión productiva, el desarrollo armónico de la propiedad privada con la propiedad pública, estatal y comunal. Es un sistema nuevo de equilibrio que va equilibrando los pesos para lograr la equidad, la libertad y la igualdad».
Lo anterior es tan cierto que mientras estamos avanzando en la construcción del socialismo y se están produciendo nacionalizaciones, el intercambio comercial con los países del sur del continente americano viene creciendo de forma significativa y cada vez son más las empresas privadas que desde Brasil, Argentina, Uruguay y otros países, abren líneas de negocio con nuestro país.
Compartí tu opinión con toda la comunidad