Bases programáticas y coherencia política
El 17 de febrero de 1971, el Frente Amplio -a un paso de afrontar su primera comparecencia electoral- daba a conocer sus «Bases Programáticas de la Unidad«. En ellas, plasmaba la voluntad expresada apenas doce días antes, en ocasión de la firma de su Declaración Constitutiva, en el sentido de «concertar nuestros esfuerzos, mediante un acuerdo político, para establecer un programa destinado a superar la crisis estructural, a restituir al país su destino de nación independiente y a reintegrar al pueblo el pleno ejercicio de sus libertades y de sus derechos individuales, políticos y sindicales».
A casi cuarenta años del hecho y en la víspera, como entonces, de una nueva instancia electoral -que lo tendrá esta vez en la inédita condición de titular del gobierno, sometiendo su gestión al juicio inapelable de la ciudadanía- el repaso del documento genera sensaciones extrañas, donde sentimientos y emociones se confunden y entremezclan.
El recuerdo de un tiempo de gestación, de sano y comprometido idealismo, de coagulación de la estrategia unitaria. Tiempo de debate y de elaboración de un proyecto nacional y popular, última alternativa posible para la recomposición del tránsito democrático del país.
Releyéndolo, sentimos que la historia se nos viene en tropel; y nos golpea el pecho; y nos estruja el corazón; porque es imposible no relacionar este tiempo con el golpe de estado y con toda su posterior carga de dolor ante la realidad de los compañeros caídos muchos de ellos coautores del histórico escrito en el tortuoso y largo camino de la resistencia y el exilio.
Pero de inmediato, una emoción especial nos recorre el cuerpo, porque volvemos a vibrar cálidos, orgullosos, fraternos, y decimos nuevamente NO a la dictadura y a su proyecto de Reforma Constitucional del año 1980.
De nuevo nos vemos jóvenes, fuertes, militantes, en la furtiva tarea de colocar «pegotines» por el «voto en blanco» en paredes y columnas de nuestras ciudades.
Y nuestras retinas vuelven a encenderse en la imaginación de estar contemplando otra vez aquel «río de libertad» que vio emerger altiva, orgullosa, invicta, la bandera tricolor de la fuerza política, demostrando que las proscripciones sólo se dan cuando los espíritus se doblegan.
Volvemos a sentir el entusiasmo del retorno al tiempo democrático, con la vuelta al Parlamento Nacional de nuestros legisladores, la lucha por las reparaciones y el retorno de los compatriotas del exilio, el voto verde, la primera Intendencia de Montevideo.
Y nuestra piel se eriza nuevamente con la alegría, la desbordante alegría de octubre de 2004, cuando la fuerza política del pueblo alcanza por fin el gobierno del país, y con él, la posibilidad de asegurar definitivamente el rumbo de la nave de la historia hacia la realidad concreta y tangible de un programa de transformaciones, cuyo esbozo encontramos en ese amarillento documento del 17 de febrero de 1971.
Del mismo modo, el incontenible avance de la ciencia y la tecnología que ha devenido en cambios radicales en los procesos de producción, en las áreas de las comunicaciones, de la biogenética, de la energía, de los procesos culturales y educativos, y otros, impensados e insospechados para aquella etapa histórica, ubican algunas de las propuestas fuera de la dinámica social, económica y política de hoy, y hacen imprescindible una reinterpretación que los adapte a ella.
Pero aún así, aparentemente descolgadas de nuestra realidad actual, estas propuestas nos ayudan a precisar el punto de mira, el horizonte democrático al que apunta el proyecto de la izquierda:
* «La plena vigencia de las libertades, derechos y garantías constitucionales y legales. La garantía de una adecuada disponibilidad de todos los medios de difusión de carácter oficial y privada. El pleno respeto y desarrollo integral de los derechos y libertades sindicales…» .
Reivindicación de la Democracia que se profundiza en la voluntad descentralizadora por primera vez expresada con tamaña fuerza en el país por un partido político:
* «Ampliación y desarrollo de la autonomía administrativa, política y financiera de los municipios y organismos locales, sobre las bases generales siguientes:
a) Delimitación precisa en materia municipal, para robustecer y extender sus cometidos económicos, sociales y culturales;
b) Institucionalización y desenvolvimiento de las comisiones vecinales y de fomento, urbanas y rurales, como órganos de gestión comunal;
c) Vigorización de los institutos de democracia directa y representación de los trabajadores, productores y usuarios en los distintos servicios municipales;
d) Designación por sufragio popular de los miembros de las Juntas Locales;»
La lectura del manifiesto confirma cómo, a lo largo de toda su trayectoria política que abarca el período de la dictadura, la resistencia, la conformación del bloque opositor al proceso, las negociaciones hacia la salida democrática, y todo el proceso posterior de ejercicio de la democracia en el país que llega a nuestros días, el Frente Amplio ha sabido ser fiel a los preceptos de aquellas bases ideológicas.
Más aún: sólo a partir del acceso del Frente Amplio al gobierno de la República, ha sido posible comenzar la instrumentación de muchas de las reformas contenidas en el documento, en una demostración cabal de fidelidad con el proyecto y de que éste sólo puede concretarse a través de esta fuerza política:
* » Planificación nacional independiente de la economía, con objetivos sociales, a efectos de contribuir a las necesarias transformaciones estructurales y al desarrollo integral del país. En el sector privado, ella será fuertemente indicativa.» Si hasta parece un adelanto premonitorio de la inclaudicable defensa del Plan de Emergencia ante los organismos de crédito internacionales practicado por el gobierno del Frente Amplio al asumir. Es la liberación de la dependencia comprometida en las Cartas de Intención con el FMI; es el augurio de manejo soberano de la deuda del país; la independencia en materia de relaciones de comercio; y es el preanuncio de la política de incentivos y estímulos fiscales para promover la inversión productiva, la tecnificación, la formación del personal y la creación de empleos contenida en la Reforma Tributaria.
* » Creación de un organismo para dirigir la planificación donde participen los sindicatos obreros, los productores, los técnicos y los representantes del poder político», que se corresponde con el Consejo de Economía Nacional votado durante este gobierno, pero que se asocia, además, a la política de participación de los sectores empresariales y obreros en las giras al exterior emprendidas por el gobierno.
* «Reforma agraria que promueva una transformación integral de la estructura agraria del país», y que promueva «asistencia y soluciones de radicación estable para los pequeños y medianos productores, arrendatarios y medianeros», «salarios y condiciones de vida y trabajo que contribuyan a llevar el progreso social al campo», así como «la extensión del sistema de seguridad social a los asalariados del interior y al campesinado»; medidas a las que sin duda, apuntan la solución del endeudamiento financiero del sector, la ley de asalariados rurales, el proyecto sucro alcoholero de Bella Unión, la política de tierras del INC, las políticas de acopios de agua para enfrentar el cambio climático, la posibilidad de acceso a fuentes de energía y comunicación en todo el país, el programa de trazabilidad para nuestro rodeo vacuno, los planes de apoyo a pequeños y medianos productores rurales, entre otras muchas medidas adoptadas para este sector.
* » Reforma radical del régimen tributario, de modo que grave fun
damentalmente la acumulación de riqueza, el capital improductivo o de bajo rendimiento, las actividades antieconómicas, los vicios sociales y los altos ingresos y reduzca progresivamente los impuestos al consumo»: ¿alguien duda que se está refiriendo a la Reforma Tributaria para que pague más quien tiene más?
* » Simplificación, unidad y coherencia del régimen impositivo. Ordenamiento de la política fiscal, no sólo como fuente de recursos para el Estado, sino como instrumento para la conducción económica y para una más justa redistribución del ingreso.» Vale la pena transcribir algunos de los fundamentos expresados en el borrador de Reforma Tributaria: » Promover una mayor equidad, tanto horizontal como vertical, en la estructura impositiva, relacionando la carga tributaria con la capacidad de contribución de los distintos sectores sociales y económicos.»; «Operar de manera consistente con el estímulo a la inversión productiva y al empleo, de manera que no se constituya en un obstáculo al crecimiento productivo y económico del país.»
* «Establecimiento de una nueva y justa política de salarios públicos y privados sobre la base del principio de a igual trabajo igual remuneración y de acuerdo al costo de la vida. Esta política, así como la de precios, intereses y utilidades, se planeará con participación fundamental de los sectores involucrados y debe conducir a una justa distribución del ingreso, de acuerdo con las necesidades populares y los requerimientos de inversión.» Consejos de Salarios, políticas de empleo, políticas de precios acordados con sectores de la producción para combatir la inflación y la especulación.
* «Creación de un sistema racional de normas orientadas a asegurar al individuo el bienestar y la tranquilidad indispensable para el pleno desarrollo de su personalidad, que cubra su ciclo vital desde la gestación hasta la muerte.» Creación del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) e instrumentación del Plan de Emergencia, de Rutas de Salida, Plan de Equidad, garantía de acceso a beneficios sociales a partir de la identificación desde el nacimiento, etc.
* «Establecimiento del Seguro Nacional de Salud, que garantice atención adecuada a todo el pueblo, especialmente a los sectores modestos de la ciudad y el campo.» Sin ninguna duda, define con precisión el Sistema Nacional Integrado de Salud puesto en funcionamiento por este gobierno del Frente Amplio y su complementación a través de la «Operación Milagro» el Hospital de Ojos, los planes de vacunación y controles preventivos, etc. Pero que hace también a las políticas sanitarias de control en nuestras fronteras del dengue, de la fiebre amarilla, de la gripe A.
* Reforma democrática de la enseñanza que eleve su contenido humanista, científico y técnico, y responda a las necesidades que imponen las transformaciones económicas, sociales y políticas postuladas en este programa, con especial atención a la promoción del medio rural.» Reforma educativa en curso, plan de alfabetización para adultos, planes educativos alternativos para jóvenes de contextos críticos, para presos, etc. Y prioritaria y fundamentalmente, el Plan Ceibal: una reforma estructural emocionante y profunda en la línea constitucional de igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, que garantice el desarrollo pleno de los talentos y las virtudes, única diferencia éticamente aceptable entre orientales.
* «Pago inmediato de las deudas del Estado y adecuada atención a las necesidades presupuestarias de la educación«: 4,5% del PBI, el mayor presupuesto educativo de la historia.
* » Reforma administrativa. Efectiva aplicación de normas justas de ingreso, promoción, jerarquización y capacitación de funcionarios públicos. Modernización de los servicios estatales.» Reforma del Estado en proceso.
* «Recuperación de AFE»; «Relaciones con todos los países, establecidas por libre acuerdo de partes»; «Relaciones económicas y comerciales con todos los países del mundo»; «Negociar la reconversión de la deuda externa, postergando los pagos y eliminando sus condiciones leoninas, para destinar, durante el período necesario, toda la capacidad de ahorro nacional a las finalidades económicas y sociales del programa», etc.
No nos arrogamos el papel de dueños de las ideas. Muchas de ellas vienen del fondo de la historia, del programa artiguista, de los trabajos de la C.I.D.E., del Congreso del Pueblo, entre otros. Muchas de ellas también han formado o forman parte de los programas de soluciones de otras corrientes y partidos políticos no integrantes del Frente Amplio.
Pero orgullosamente podemos afirmar que los postulados consagrados en estas bases programáticas recobran su vigencia y la letra reconquista su sentido sólo a partir de este gobierno nacional del Frente Amplio, que plasma en soluciones y leyes concretas las aspiraciones sociales que ellas representan.
Es altamente gratificante comprobar y allí están los indicadores económicos y sociales que marcan el crecimiento del empleo, del poder adquisitivo del salario, de la mejora de las condiciones de vida de la población, de la disminución de la pobreza y la indigencia, del crecimiento de la actividad, etc., para confirmarlo que las «bases programáticas de la unidad» son las correctas, que estamos en el camino cierto, y que la coherencia de la fuerza política se mantiene en toda su irrenunciable firmeza.
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