Milton Ferreira
Resulta difícil poder explicar lo que uno siente, el respeto que le despierta y el cariño que le tiene a un compañero.
No se trata solamente de decirlo cuando ya no está entre nosotros, porque de alguna manera, por la convivencia, por lo que vivimos y luchamos juntos, por nuestras conversaciones no teníamos que explicarnos nada de esto.
Estuvimos juntos en muchas circunstancias y profundizamos nuestra relación en los últimos años trabajando por la reparación integral para los ex presos políticos.
Pero no puedo ser tan mezquino de reducir su vida a eso.
Milton fue un luchador toda su vida. Un laburante que desde muy joven fue consciente de las diferencias de intereses que existen de un lado y otro del mostrador. Textil, portuario, en todos lados luchó por los derechos de todos.
Como era natural en aquellas épocas, terminó detenido, y todo lo demás, por los militares en la Cárcel de Libertad.
En esas circunstancias nos conocimos y debo decir que fue un buen compañero, solidario, fuerte, no lograron quebrarlo.
«Por todos los compañeros»
Luego la vida nos separó por un tiempo, y finalmente volvimos a reencontrarnos en la lucha por conseguir de este gobierno un hoy y un mañana digno para todos aquellos que fueron víctimas del terrorismo de Estado.
Milton no luchaba por él, que había sido contemplado en otras seudo reparaciones, sino que lo hacía «por todos los compañeros».
En estos últimos años fue incansable en su trajinar por reuniones, encuentros con abogados, entrevistas en despachos de legisladores, etc, etc. Un día, cansado de lograr escasos resultados me dijo: «Vamos a Presidencia», y lo hicimos, y logramos entrevistarnos con compañeros cercanos al Presidente.
Pero además, buscaba hacer conocer la inequidad que vivían y aún viven tantos compañeros, y por ello se decidió a escribir y nunca fallaba su columna en este diario, pero no le alcanzaba y nos arreglamos para conseguir que diferentes medios radiales y televisivos del Interior también lo escucharan.
Inflexible con el enemigo pero estudioso y muy didáctico en sus artículos y notas, Milton logró un gran dominio sobre el tema en particular y sobre la legislación regional y de la ONU sobre terrorismo de Estado.
Me quedé sin referente, a quien consultar a cualquier hora del día o de la noche. Lo voy a extrañar, pero de lo que estoy seguro es que lo que decidió hacer de su vida no fue en vano.
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