Elecciones, debates y los Olimareños
En estos tiempos, las encuestas, entre otras cosas, revelan los que se quedan, los que se van o los que no vuelven, o sea que habrá desocupados, desplazados en todos los niveles, así como puja de nuevos interesados aspirantes a cargos varios.
Pero algunos sólo aspiran, como dice la canción de «los Olima», a tener «el sartén por el mango» porque no saben transitar por la cocina sin esa práctica.
Los que pierdan estarán desanimados, la mayoría de estos influenciados e influenciadores de y por los medios de comunicación (monopolio de la burguesía) y desde la institucionalidad. A éstos les recomendamos como terapia ir al seno del pueblo, a sus movilizaciones y distintos actos emancipatorios, pues es ahí donde se reconstruyen fuerzas y rearticula el poder real por los cambios necesarios que la realidad indica.
Vengan, los recibiremos para sumar a la lucha porque tenemos la certeza que estamos construyendo nuevos procesos, que aún no afloran pero que darán paso al reascenso de las luchas sociales con mayor participación popular.
Ese reascenso va a generar un reacomodo de fuerzas y mayor dinamismo en la lucha política, un nuevo período histórico de disputa y de avance para la clase trabajadora y los pobres que, en consecuencia y consonancia exigirán nuevos liderazgos a la altura de ese nuevo tiempo y que sea representativo de las necesidades emanadas de éste.
Debemos estar a contrapelo del modelo para que el «mango vayan soltando», y refrescarles a la derecha que hoy vivimos más seguros, pues con ellos los policías hacían huelga por la miseria que ganaban y otros hacían horas extras con la polibanda y lo único seguro era el cierre de fábricas, la insistencia de privatizar todo lo público y porque lo único seguro fueron sus marcas, 1.000.000 de pobres.
Sin lugar a dudas no supieron guardar para cuando no hubiera y de divertidos pasaron a cínicos, pues sólo los depravados se divierten a costillas de la pobreza.
«Se acabó la caridad y que empiece la justicia».
Los sujetadores de mangos aducen que se les da dinero a los que no trabajan, nos interpelan cual si no tuviéramos memoria, pues ellos toda la vida le quitaron a muchos para darles a los Peirano que nunca, nunca trabajaron.
Dictadores para abajo, sumisos para arriba.
«Que vengan o que no vengan, al pueblo nadie lo achica…» y «que el aire se llene de rosas y les quite…», salud.
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