EDITORIAL

Dos visiones, dos conductas de gobierno

Estos suceden por muchos motivos. Si será especial este gran desfalco perpetrado en Wall Street y apañado por la administración Bush, que hasta depende de cuán cerca o lejos esté el país del epicentro, para que sea más veloz y más fuerte la sacudida.

Lo que sucedió, perdón por la reiteración, fue una gran estafa en la Bolsa de Valores que inmediatamente repercutió en el sistema financiero: en el capital especulativo internacional, en los bancos de primer y segundo grado y en todas sus variantes posibles.

Al generarse esta crisis en el mundo financiero, naturalmente que el crédito desaparece.

Ello deja al desnudo, en primer lugar, que EEUU estaba currando a todo el mundo, sobregirado escandalosamente, con una moneda que no tenía ningún respaldo y haciendo valer su posición hegemónica.

Una segunda conclusión es que el aparato productivo de ese país se basa actualmente en pilares muy débiles: la industria del armamento, la automovilística, la construcción, las tecnologías de la información, concentrando el conocimiento, la inteligencia y la investigación del mundo en su territorio. El resto del capital productivo que tiene ese país estaba invertido fuera de él, aprovechando una serie de ventajas competitivas, como mano de obra más barata, exenciones impositivas, acceso a la materia prima sin ningún tipo de trabas y, como señalara en estos días el presidente de Bolivia, Evo Morales, «antes de este gobierno las leyes que aprobaba nuestro Parlamento venían de EEUU y escritas en inglés». No piense el lector que Morales estaba hablando alegóricamente. No, desgraciadamente, develaba la dura realidad que vivió ese país hermano como tantos otros en nuestra América y el mundo subdesarrollado.

Ello se hacía posible no solamente por el enorme poderío económico, militar y político de dicha nación, sino también porque en todos los países existen nativos que por razones económicas dependen del comercio internacional tal como se da hoy.

También se explica por la formación de grupos empresariales que con los mismos intereses buscan que el relacionamiento con EEUU sea cada vez más intenso. Para ello necesitan también contar con medios de comunicación que «informen» y «opinen» de acuerdo a esos intereses y, por supuesto, deben recurrir a un ejército de técnicos ( abogados, economistas, etc, etc) que den forma y contenido a un sistema nacional que permita a las trasnacionales accionar libremente en el país y a los criollos «amigos» poder obtener su limosna.

El gobierno del Frente Amplio es el único que ha osado cuestionar, lesionar y modificar algunas de las normas tejidas pacientemente por estos grupos empresariales, las trasnacionales y sus técnicos.

Por eso hoy encontramos enemigos acérrimos del IRPF, del Mides, de la reforma de la salud y de tantos otros pilares que cuestionan la estructura montada. Recién se comenzó; obviamente en cinco años no se puede borrar lo urdido durante casi 200 años pero se les acabó la paciencia y a falta de mucho argumento, porque los uruguayos hoy viven mucho mejor, es más, tal vez como nunca habían vivido, comenzaron a utilizar todo tipo de fuegos de artificio, en particular de las bombas semipesadas, y a medida que se acerque el momento electoral de octubre, las bombas serán pesadas. Advierta el lector que la crisis mundial dejó de ser noticia, ahora lo es cuándo y cómo llegará a nuestro país y los desastres que generará por la imprevisión gubernamental criticando que no se haya firmado un tratado de libre comercio con EEUU (?????).

Naturalmente que el FA no recurrió a los mecanismo que ellos han utilizado sistemáticamente para «sobrellevar» crisis cíclicas de este sistema.

Eso los pone muy nerviosos. Es más, buscan provocar y desencajar a los referentes del FA de manera que cometan errores. Afortunadamente la madurez de los tres precandidatos y sus distintas formas y capacidades de llegar a los uruguayos, han conformado un abanico que trasmite mucha tranquilidad a los orientales de a pie ( al menos si nos atenemos a lo que resulta de las encuestas de opinión).

La crisis está llegando, pero no será tan fuerte ni destructiva como parece que quisieran algunos, y, por otra parte, ya todos estamos al tanto porque el gobierno nos ha advertido, no ha recurrido al ocultamiento (como cuando se dijo que no pasaba nada con los bancos en 2001 o que no había problemas con la aftosa).

Son detalles que la gente reconoce y premia.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje