Los intentos de manipulacion de la opinión pública

En los últimos días se ha confirmado a través de diferentes medios de prensa, encuestadores y sectores partidarios, una clara intencionalidad de influir sobre la decisión de los votantes en las internas de junio a partir de la difusión de datos u opiniones manifiestamente alejados de la realidad.

Dos grandes operaciones políticas se han unido en una misma dirección.

Una, decir o interpretar que el compañero Danilo Astori, sus allegados o los grupos que lo apoyan estarían confirmando su aceptación al cargo de vicepresidente, dando por entendido que serían derrotados en la interna.

La segunda, a través de un análisis de un índice de opinión pública sobre quiénes se cree que ganarán las internas, plantear que la competencia interna ya está decidida y por lo tanto no existe la necesidad de votar o no de determinada forma para incidir en la elección de quienes figuran primeros en cada interna.

Estas operaciones, conjuntamente con el ninguneo de las actividades de algunos candidatos a favor de sus competidores en la interna, marcan claramente una intencionalidad de influir en el ánimo de los electores de cada uno de los distintos sectores de los partidos (en particular del FA) y de los electores independientes que, elección a elección, definen su voto en base a candidatos y propuestas y no a identificación partidaria.

Sabemos claramente que la derecha y los medios afines a la misma ya hicieron hace mucho tiempo la elección del rival que más les conviene en octubre, y por contraposición a la propuesta de izquierda que más temen, que fue la que ganó en 2004 y realizó un gobierno exitoso en este período.

Sólo así se explica, por ejemplo, que dos actos de similares características y concurrencia (la presentación de equipos que trabajaran a nivel programáticos) realizados a principios de abril por el Comando de ASTORI PRESIDENTE en el salón Azul de la IMM y el realizado recientemente por Mujica en el Palacio Legislativo tuvieran en el primer caso casi nula difusión en la «gran prensa» (pese a estar presente) y en el segundo la más amplia cobertura.

No obstante, en los últimos días, y quizás en función del resultado de las encuestas en las que Danilo es el único candidato que permanentemente crece en la interna del FA, y del masivo apoyo en todas las actividades del comando de ASTORI PRESIDENTE, esta actitud anterior ha comenzado en algunos medios a cambiar (también son empresas comerciales y deben atender a su público).

Pero volvamos a las últimas operaciones políticas. El tema de la aceptación o no de la vicepresidencia y de los ofrecimientos anticipados para ocupar la misma, que comenzaran antes del Congreso del FA y que se reavivaron últimamente por interpretaciones falaces de algunos comunicadores y medios de prensa, y en el mejor de los casos, el silencio cómplice de los presuntamente beneficiados, y en otros, con claros pronunciamientos de la necesidad de definirlo ya.

Todos los precandidatos tienen fortalezas y debilidades y la ciudadanía debe definir en función de ellas, quién está mejor preparado para ser el candidato único a la presidencia por partido. Dentro de la interna del FA también implica que es allí donde se elegirá quien será el próximo Presidente de todos los Orientales.

No parece correcto, en aras de la unidad, que previamente a la elección, un candidato trate de suplir sus propias carencias con las fortalezas de sus competidores, ofreciéndole la vicepresidencia. En el Congreso del FA se definió la competencia en igualdad de condiciones para todos los precandidatos, y posteriormente a la elección, la designación del candidato a vicepresidente por el Plenario Nacional.

En el caso de Danilo Astori, este ha repetido una y mil veces que desde hace mucho tiempo se ha preparado y ha definido su intención de aportar su nombre para encabezar la fórmula del FA que asegure la continuidad y profundización de los cambios comenzados con el gobierno de Tabaré. Esa posición la hizo explícita a partir de su renuncia (demorada a pedido de Tabaré) al MEF en el mes de setiembre de 2008. No es un acto de egocentrismo ni de soberbia, sino una consecuencia lógica de toda una trayectoria profesional y política frenteamplista de siempre, que culmina con su reciente experiencia de gobierno al enfrentar, desde el Ministerio de Economía, el desafío más difícil de todo gobierno de izquierda de un país en una profunda crisis política y social heredada de sus antecesores neoliberales. Es también la consecuencia lógica de proponer un estilo de gobierno de izquierda exitoso que busca, con políticas coherentes y confiables, resultados radicales; no los discursos radicales que no conducen a nada (como decía Carlos Quijano), o peor aún, a la desconfianza.

No es «políticamente correcto» que quien todavía no ha ganado, ofrezca cargos a su competidor más cercano. El FA ya ha definido expresamente cómo y cuándo se elegirá al candidato a vicepresidente y esto será luego de las internas.

Mientras esto no suceda, cada precandidato debe presentar sus propuestas, equipos, trayectoria, experiencia de gestión, generación de confianza, responsabilidad y coherencia, siempre dentro del marco del programa único del FA, de su acuerdo político y sus principios fundacionales en los que la unidad en la diversidad debe ser la guía principal.

No definirse ahora sobre la vicepresidencia es simple y exclusivamente seguir y profundizar el camino de competir por la candidatura a la Presidencia y aportar lo esencial de su propuesta, para que el pueblo frenteamplista e independiente decida sobre la misma. Si queda alguna duda al respecto, invitamos a leer la columna del propio Danilo en www.RedconAstori.com

La segunda operación mediática parte de la difusión de una última encuesta. En la misma la empresa presenta correctamente las opciones de voto en la interna de cada partido por tramos o franjas (de acuerdo a la cantidad de votantes que concurriría a votar en las internas de cada partido). En esa encuesta la diferencia entre Mujica y Astori se ubica en el entorno de una media del 10% (8% entre uno de los extremos). Esto en términos de electorado total significa una diferencia media del 3% lo que está dentro del margen de error y por lo tanto se puede definir como empate técnico.

Esto, que define un panorama realmente competitivo en la interna del FA no fue la noticia, ni mereció mayores comentarios. Por el contrario, a continuación este mismo encuestador (que a principio de año en una compleja y muy discutible suma de indecisos y votos no firmes de los dos candidatos principales había pronosticado un universo favorable a una tercera candidatura del tercio del electorado del FA) y pese a su aclaración previa de que «no se pueden hacer pronósticos más allá de lo que dan los datos» y en caso contrario «….supone salir del papel de investigadores o de analistas para pasar a ser partícipes de la campaña electoral» brindó, y fundamentalmente comentó, los datos del indicador Winner (indicador del ganador) que pregunta a los encuestados quién creen que ganará la interna de cada partido (pregunta formulada a todos los encuestados y no sólo a quienes manifiestan su voto partidario). En este caso la percepción de ganador indica una diferencia mucho mayor que la real en TODOS los partidos a favor del candidato que va primero en la intención de voto.

Ante estos datos, el «analista» sí desarrolla su tesis (funcional con la de principio de año) para la posición de cada candidato y obviamente destaca que esto favorece las estrategias de Mujica, y en particular la de Carámbula, ya que si la percepción es que «Mujica ya ganó», el universo de Carámbula se mantendría sin ser perjudicado, ya que no habría corrimiento por voto útil.

Podrán aducirse otras interpretaciones, pero nosotros recordamos que fue este mismo analista quien elaboró la tesis del universo del tercio para la tercera candidatura y ante el fracaso de su predicción trata de salvar por
lo menos el nivel que la misma ha obtenido hasta el presente. Obviamente descartamos que en esto tenga alguna responsabilidad el compañero Carámbula y su entorno.

En definitiva, todas estas operaciones tratan (infructuosamente) de debilitar la mejor candidatura que tiene la izquierda para ganar en junio y en la primera vuelta en octubre y asegurar de esta manera un nuevo gobierno exitoso y de izquierda. La competencia unitaria en el FA continúa en la diversidad, no hay nada definido salvo el permanente crecimiento de la candidatura de Astori pese a todas las condiciones desfavorables creadas o que se intentan crear. Los frenteamplistas y los uruguayos en general elegirán el 28 de junio el capitán del barco que deberá enfrentar una dura tormenta (la crisis internacional) que no sabemos cuándo ha de terminar. Una tormenta que seguramente nos planteará duros desafíos y oportunidades para los cuales precisaremos un conductor experiente, seguro y confiable, que permita que el país se superponga a las dificultades que vendrán, sin «arrugar». Todo esto para seguir avanzando sin volver al triste puerto de partida de marzo de 2005.

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