Que la crisis no la paguen los más pobres
El Instituto Nacional de Estadística dio a conocer ayer las cifras de inflación correspondientes al mes de abril. En abril se registró una deflación de 0,04%.
La caída de la inflación fue mayor aún en los hogares de más bajos recursos de Montevideo, donde se redujo 0,13%.
Esta caída se explica fundamentalmente en la reducción del precio de los alimentos en los que se registró un 1,20%.
Con estos datos, la inflación en lo que va de 2009 se ubica en 1,25% y anualizada, es decir tomando en cuenta los últimos doce meses se sitúa en 7,13%.
Estos datos son muy importantes. El gobierno ha dicho, por la boca del presidente de la República, Tabaré Vázquez, que «la crisis no la pagarán los más pobres, ni los trabajadores».
Para ello desplegó desde fines del año pasado una estrategia a múltiples frentes, destinada a enfrentar los impactos de la crisis internacional en nuestro país.
A fines del año pasado se anunció una batería de 12 medidas por parte del Ministerio de Economía. Negociación con diferentes actores económicos, básicamente comercio y productores para acordar precios controlados de cientos de artículos, fundamentalmente alimentos y productos de primera necesidad. Control de precios tarifados, las tarifas públicas, luz, teléfono, combustibles y boleto entre ellos. Manejo de las tasas de interés para evitar la especulación. Política de austeridad y ahorro de gastos prescindibles en toda la administración pública.
Especialmente, destacaba la intención declarada de mantener la inversión social y la inversión pública en infraestructura.
Todas medidas dirigidas a mantener la actividad y proteger el poder adquisitivo de los trabajadores y de quienes dependen de un ingreso fijo.
Un ejemplo de ello fueron las 6 rebajas consecutivas, por primera vez en la historia, de los precios de los combustibles, ajustados al alza ayer por la suba del petróleo, es cierto. Pero a diferencia de los anteriores gobiernos, el combustible sube pero también baja.
Hace apenas cinco meses, un día sí y el otro también, la prensa de derecha y la oposición vaticinaban una espiral inflacionaria y las famosas «expectativas de los agentes financieros» hablaban de la «preocupación por la inflación».
El gobierno luego de tomar estas medidas y anunciar un monitoreo diario de la situación dijo que la inflación seguiría bajo control y que iba a empezar a descender en abril.
Desde la denominada «prensa especializada» se pusieron en duda estas afirmaciones.
Nadie niega que el impacto de la crisis internacional se está sintiendo en Uruguay y que se va a sentir más. Nadie niega tampoco que va a ser díficil enfrentarla.
Es cierto que hay impacto sobre el comercio exterior en particular sobre las exportaciones, fundamentalmente las dirigidas a EEUU que se desplomaron. Tampoco que afecta y afectará la caída de la actividad económica en Argentina y Brasil.
Pero es importante señalar que el impacto se amortigua, porque por la recuperación del poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones, debido a la política de negociación colectiva impulsada por el gobierno y a la lucha de los sindicatos, mantiene firme el nivel de consumo interno. Todo lo contrario a lo que piden los voceros del neoliberalismo, sean estos políticos, empresariales o periodísticos.
La situación es compleja, pero el Uruguay la está enfrentando con medidas y con decisión política. Se ha dicho que se evitará que el peso de la crisis recaiga sobre los más vulnerables. Los datos económicos demuestran que se va en ese camino.
La diferencia con el pasado no es nada menor.
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