Un fantasma recorre América

El fantasma de los gobiernos populares. Todas la viejas fuerzas de esta joven América «se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma»: la derecha caraqueña, la oligarquía autonomista boliviana, la paquetería-piquetera ganadera argentina, los pinochetistas nostálgicos de la prepotencia clasista y racial, los magnates bananeros ecuatorianos, la multinacional de la droga yanqui-colombiana, el stroessnismo desplazado del poder secular, la rancia aristocracia brasileña, la CIA, el FBI, el Ku Kux Klan, el Partido Republicano, los blancos del Sur norteamericano, los dueños de pozos petroleros y fábricas de armas, promotores de invasiones criminales.

Y, por supuesto, nuestra oligarquía reaccionaria, añorante de tiempos idos, que ve con desesperación un nuevo gobierno del FA; no sólo un nuevo gobierno del FA, sino un gobierno conducido por Pepe Mujica.

Pepe presidente es ni más ni menos que entroncarnos con la mejor historia americanista. Es Evo indígena, presidente de Bolivia, es Lula obrero, sindicalista metalúrgico presidente reelecto en Brasil, y Correa reelecto con su proyecto socialista en Ecuador, es Michelle Bachelet, mujer, socialista, perseguida política presidenta de Chile, es Chávez proclamando una y otra vez la lucha bolivariana presidente venezolano, es Barak Obama, demócrata de piel negra, presidente en los Estados Unidos.

Es Pepe Mujica en Uruguay; amenazando con ocupar un sillón destinado a élites. Amenazando en la práctica que ese sillón lo puede ocupar cualquier ciudadano, pero para esto hay que enamorar y enamorarse de la gente, ser uno más de ellos, surgir desde ellos, ser igual.

A su vez esto conlleva también un mensaje peligrosísimo para la sociedad del cuello duro, nariz respingada y voz engolada que no puede admitir tamaña subversión del orden establecido. Porque más peligroso que lo que Pepe dice en sus intervenciones, es el hecho que Pepe demuestre que es posible llegar a presidente sin ser doctor en leyes o en medicina, ingeniero, contador o cualquier otro título universitario. Sin tener aspecto de presidente, como Evo o como Lula. La pelea por impedirlo la dan no sólo los sectores de derecha de la sociedad, también la dan en estas horas algunos miembros del gremio «doctoral» independientemente de su ubicación «geográfica», los que por esto mismo terminan ubicándose a la derecha de todas las cosas.

Las encuestas son una fotografía de un momento dado; hasta ahora estas «fotografías» muestran que Mujica sigue con ventaja al frente de la intención de voto dentro del FA. Entonces hay que buscar todos aquellos detalles que puedan ser sometidos a la crítica más despiadada, ya no surte efecto la crítica a su aspecto, a su poca pinta de presidente, a su falta de estampa para salir en las páginas sociales.

Entonces van por cada palabra que en estos días pronuncia Pepe, hay legiones de analistas leyendo con lupa los discursos, los programas radiales, las declaraciones a los medios de prensa. Sin embargo, el fantasma de los pueblos ha comenzado a recorrer América, ejércitos compuestos de muchedumbres desaliñadas, de multitudes armadas de hambre y sed de justicia e igualdad, marchan con sus líderes: indígenas, obreros, sacerdotes, mujeres, negros, viejos guerrilleros luchadores de todas las batallas.

Las masas, cuando comienzan a ser verdaderamente protagonistas se tornan peligrosas, molestas, inoportunas y líderes como Pepe no son aconsejables.

Uruguay asiste hoy a dos grandes confrontaciones electorales, por un lado todos los partidos políticos de la derecha declarada o encubierta contra el FA. La otra es la cruzada de todos los pre-candidatos presidenciales: el doctor Lacalle Herrera, el doctor Larrañaga, el doctor Amorín Batlle, el doctor Bordaberry, el doctor Lamas, el profesor Hierro y el sociólogo Mieres, absolutamente todos contra un tal Pepe Mujica.

Este hecho cuantitativo se transforma cualitativamente para Pepe en un nuevo valor agregado que lo lleva a seguir acumulando el cariño y admiración de la gente, ese fantasma que no sale en los medios, que no escucha politólogos, que no compra ni lee semanarios. Ese fantasma latinoamericano atravesó la larga noche de las dictaduras militares y ahora anda el camino decidiendo su destino. Ese fantasma en Uruguay es la mitad más uno del electorado que asegurará la segunda victoria del FA en primera vuelta, con Pepe presidente.

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