Una nueva lección de democracia
El viernes a las 17 horas, la Comisión Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad entregará ante la Asamblea General las firmas para habilitar un plebiscito contra esa norma votada hace 22 años.
Culminará así un largo proceso de casi un año de discusión, trabajo y participación de miles de uruguayas y uruguayos, que la derecha mediática, como siempre, silenció sistemáticamente.
El viernes se entregarán más de 300 mil papeletas con firmas. El número de por sí es muy importante. 300 mil uruguayas y uruguayos decidieron estampar su firma y propiciar un nuevo pronunciamiento popular para decidir si somos, de una buena vez, todos iguales ante la ley. Pero no menos importante es la cantidad de uruguayas y uruguayos que estuvieron dispuestos a irlos a buscar para que firmaran. Miles se movilizaron durante meses, dialogaron, argumentaron, convencieron, hicieron política en el sentido más noble de la palabra y, con su accionar, lograron modificar la realidad e incidir en la agenda política nacional. El balance político de esta campaña, trascendente por cierto, le corresponde hacerlo a sus protagonistas, pero es muy importante destacar su carácter profundamente democrático y ciudadano.
No es la primera vez que ocurre; ni será la última. Pero siempre conviene recordarlo. Hace 22 años cuando se votó la Ley de Impunidad, fue un momento complejo y tenso para la sociedad uruguaya.
Los golpistas, los torturadores, los asesinos, los secuestradores de niños hicieron lo que saben hacer: presionar, amenazar, extorsionar y, lamentablemente, tuvieron éxito.
Obtuvieron la impunidad para sus crímenes y en realidad mucho más que eso; lograron un manto de silencio y de mentira sobre su accionar. La impunidad llegó a tal grado que durante años mantuvieron sus rostros en el anonimato. En ese momento, hace 22 años, miles de uruguayas y uruguayos, tenían el dolor a flor de piel, no fue sencillo asumir esa ley y lo que ella implicaba. Sin embargo no hubo actos de venganza, se eligió y se recorrió el camino de apostar a la democracia, a la participación. A las amenazas y al miedo se le respondió con firmas, con discusión, con política. Lo mismo se hizo cuando hubo que aceptar el resultado del referéndum de 1989.
Esta campaña por la nulidad de la Ley de Caducidad es otro ejemplo de ello. Es una muestra cabal de la madurez, la convicción democrática y la capacidad política de la izquierda y el movimiento social uruguayo, en primer lugar de los trabajadores uruguayos organizados en su central única.
Hay que sumar la participación cada vez más importante y masiva al final de la campaña de los jóvenes. Esos jóvenes que supuestamente están despolitizados, a los que nada conmueve o moviliza, participaron masivamente en la recolección de firmas y, lo que es más importante aún, firmaron por miles.
El viernes todo esto y mucho más se expresará cuando se entreguen las firmas. El compromiso democrático de la izquierda y el movimiento social uruguayo. La decisión de profundizar la democracia y también, de llevar más allá el innegable proceso de cambios que vive nuestro país y la izquierda expresada en el gobierno.
¿Es que acaso hay algo más democrático que garantizar la igualdad de todos ante la ley?
No, no lo hay.
Y aunque sea un elemento adicional corresponde señalar, otra vez, el atronador silencio de la mayoría de los medios de comunicación sobre esta campaña. Salvo un puñado de medios de comunicación, entre los que se cuentan LA REPUBLICA, 1410 AM LIBRE y TV LIBRE, el resto o directamente ignoró o minimizó la recolección de firmas.
Para los siempre exaltados defensores de la libertad de expresión, por supuesto entendida siempre como la de ellos y solamente la de ellos, casi no fue noticia que miles de uruguayos juntaran firmas y que 300 mil firmaran contra la impunidad.
No es de extrañar, pero conviene no olvidarlo.
El viernes será un día de festejo, merecido, y de reafirmación democrática.
Después, desde la mañana siguiente, vendrá el tiempo de planificar la campaña para lograr el millón de votos que aseguren el fin de la impunidad.
Es una gigantesca tarea. Pero vale la pena intentarlo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad