EDITORIAL

Guerra al mosquito,viva la vida y la salud

Hay temas en la sociedad que surgen por fuera de las agendas de los partidos políticos y de las organizaciones sociales. Por suerte. Uno de ellos es el tema de la salud, en sus diferentes versiones, aunque muchas veces, los uruguayos, voten a quien voten, no comprendemos cuáles son las prioridades.

 

Hoy como país y como sociedad que vive al oriente del Río Uruguay, nos sentimos agredidos por la propagación del dengue en Argentina, país que tiene vínculos muy cercanos con Paraguay, Brasil y Bolivia.

 

No es descartable, como lo reconocen las autoridades sanitarias uruguayas, que el dengue se nos meta dentro del territorio nacional, lo cual sería preocupante.

 

Es verdad que la lucha contra el mosquito Aedes aegyptii no es sencilla, más en países como el nuestro que tiene espacios de pobreza y de falta de cuidado del medio ambiente, que son verdaderos «jardines» que favorecen la propagación de la enfermedad.

 

Ante esta situación tenemos que sacarnos de la cabeza como sociedad, que podemos ser los únicos, los distintos, algo así como la vuelta a la Suiza de América. Por eso hay que profundizar la lucha contra el mísero y criminal mosquito, a todos los niveles.

 

El gobierno está actuando con inteligencia y con seriedad, en esta materia, pero tiene que tener la capacidad de mover a toda la población para crear un escudo humano anti Aedes aegyptii.

 

En este sentido hay que poner a todo el sistema educativo, particularmente a los niños y los jóvenes, en la primera línea de combate contra esta posible enfermedad que, en cualquier momento puede ingresar a nuestro territorio, sin pasar por la Aduana.

 

El sindicato de maestros de la provincia de Buenos Aires, ha tomado la iniciativa en esta lucha patriótica por la salud de su población. En nuestro país la ANEP, las universidades, los sindicatos de educadores, las empresas y trabajadores de la salud, así como las congregaciones religiosas y el propio PIT-CNT, deben salir al campo de batalla para que podamos derrotar a los mosquitos invasores.

 

Ponemos particularmente énfasis en los niños, porque son los que tienen mejor prédica entre los adultos y son capaces de cambiar los hábitos de conducta de la sociedad. Son, en esta batalla, los que hay que impulsar para que vayan al frente y en la primera línea.

 

No estamos ante un desafío que sólo le corresponda al Ministerio de Salud Pública. Creemos en la necesidad de que todos participemos, sin dar un minuto de tregua, pero esto tiene que ser promovido desde los centros de poder democrático, pero también desde las bases de nuestra sociedad. Tenemos reservas humanas, no las desaprovechemos.

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