Nuevos tiempos, ¿viejas cumbres?
Entre el 17 y el 19 de abril se realizará en Trinidad y Tobago la Cumbre de las Américas. Esta reunión reviste especial importancia por varios motivos. Será la primera ocasión en que el nuevo presidente de Estados Unidos, Barak Obama, tenga contacto directo con los presidentes latinoamericanos.
La reunión se realiza en medio de la peor crisis económica y financiera internacional desde 1929. América Latina ha seguido profundizando su viraje hacia la izquierda y con el triunfo del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador, EEUU se quedó sin uno de sus principales escuderos en la región. Las señales de Obama hacia América Latina han sido contradictorias, por un lado él mismo y sus principales operadores diplomáticos, tanto Hillary Clinton como el vicepresidente Joseph Biden, han dicho una y otra vez que quieren un «nuevo relacionamiento» con el continente. Pero por el otro, informes de la CIA, avalados por la administración Obama, insisten en señalar como peligros a los gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales y Raúl Castro. Incluso destacan como peligrosa lo que califican de «penetración china» en la región.
Por otra parte, también es ambivalente la actitud adoptada por la administración Obama en cuanto a las salidas para la crisis internacional y el declarado apoyo a los denominados países emergentes. Hasta ahora solo se han concretado multimillonarios paquetes de salvataje a bancos y empresas norteamericanas, con la particularidad de que los ajustes de estas se concentran en despidos y recortes en sus filiales, muchas de ellas radicadas en los países de nuestro continente. Con ese panorama no cabe ser muy optimistas sobre los resultados de la Cumbre de Trinidad y Tobago. Pero una cosa si es clara, desde la ya famosa cumbre de Mar del Plata, donde el Mercosur y Venezuela le dieron partida de defunción al gran sueño neocolonialista del ALCA; nada volverá a ser igual.
Lejos han quedado las cumbres donde EEUU ordenaba y la mayoría de nuestros países acataba. América Latina ha generado mecanismos propios de integración y discusión, que con distintos niveles y no sin dificultades, han ido ganando terreno. La Unasur es quizás el intento más serio y abarcativo. Pero también están el Mercosur y el ALBA. Dos espacios más han adquirido especial relieve, el Grupo de Río, instancia de coordinación política regional, donde recientemente ha ingresado Cuba y la también reciente Cumbre de América Latina y el Caribe. Esta última, es la primera instancia en la historia en que todos los países de la región se reúnen solos, sin la presencia de EEUU, dominante en los ámbitos típicamente panamericanos, como la OEA y la propia Cumbre de las Américas; pero también sin la de Europa, instalada en la Cumbre Iberoamericana.
En medio de dificultades, trancazos, marchas y contramarchas, América Latina va construyendo mecanismos propios de concertación política, de integración económica y va dibujando su propia voz en el concierto internacional. Lo hace además, cuando por primera vez, la mayoría de los países de la región tienen gobiernos de izquierda o progresistas. Sin duda el tema de la crisis y una salida en la que el peso no caiga sobre los países más pobres, que además no fueron los que la generaron, será un punto central en la cita continental. También lo será construir relaciones de igualdad, de respeto mutuo, de no injerencia; por ejemplo el levantamiento del bloqueo a Cuba sería un buen comienzo. Nada está dicho y no es fácil. Fidel Castro ha llamado a tener cuidado con falsas expectativas y recordó que los intereses objetivos del imperio y sus sectores dominantes trascienden la voluntad política o no de Barak Obama.
Tiene razón.
Sin embargo, en Trinidad y Tobago, se encontrarán por primera vez una América Latina que no es la misma de antaño y que no tiene más vocación de colonia y un gobierno de EEUU que no es la bestialidad del de Bush. Es una oportunidad inédita, hay que encararla sin falsas expectativas y sin renunciamientos, sin Alcas y sin imposiciones, pero con la cabeza abierta hacia la nueva realidad.
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