Duró poco la alegría
El corto periplo de la historieta de Uruguay como paraíso fiscal dejó en claro algunas conclusiones.
Comienzo por la prensa. No sé a quién atribuirle la mala lectura que hicieron de la información. Por lo pronto, a las agencias internacionales, que malinterpretando o leyendo a la ligera la lista de la OCDE ( que por cierto era muy clara) incluyeron a nuestro país entre los paraísos fiscales.
En segundo término a los periodistas multipropósito de la televisión y la radio, sin especialización en estos temas económicos (debido a que a las empresas les va tan mal que obligan a sus periodistas a hacer todo tipo de notas faltándole el respeto al televidente de una manera escandalosa al no contar con un equipo de periodistas especializados) que reiteraron una y otra vez que estábamos en ese paraíso fiscal al que nunca pertenecimos y en el que nunca nos incluyó la OCDE. No quisiera cargar las tintas sobre los colegas por los motivos aludidos, en particular hubo alguno que sí entiende de economía e hizo caso omiso a la lista de la OCDE a la que todos tuvimos la oportunidad de acceder y donde (explico al lector) las diversas categorías de países estaban enmarcadas con el título de la categoría en que se las ponía, con un título bien claro y claramente diferenciadas por colores y líneas que las separaban. Pues bien, Uruguay no estaba en aquella junto a unos 20 integrantes, que son las naciones declaradas paraísos fiscales.
Por otra parte, luego de que el ministro de Economía y Finanzas, Alvaro García, y el presidente del Banco Central del Uruguay, Mario Bergara, rechazaran la calificación de paraíso fiscal y explicaran claramente cómo y porqué estaban definidas esas cuatro categorías por la OCDE, hubo un buen número de empresas formadoras de opinión que continuaron aludiendo a nuestro país como paraíso fiscal, en lo que a esa altura parecía que les generaba una gran complacencia.
Además de la prensa hubo políticos de la oposición serios que no aprovecharon la ocasión para hacer politiquería electoral. En realidad fue una excelente ocasión para conocer a los que son capaces de cualquier cosa con tal de dejar mal al Frente Amplio y al país y quiénes no.
En particular hubo declaraciones de Ignacio de Posadas e Isaac Alfie que fueron inoportunas y demasiado electoralistas. Comencemos por el colorado que intentó culpar de esos supuestos pecados, que no eran tales y él lo sabía muy bien, a esta administración, como si él nunca hubiera pasado por el Ministerio, como si no hubiera sido motivo de fricción con Argentina durante su gestión el haberle negado información sobre las cuentas de algunos ciudadanos y las inversiones inmobiliarias en nuestro país. Es más, hasta tildó a los actuales gobernantes de haraganes.
Otro tanto podría decirse de De Posadas, el menos indicado para hablar de estos temas ya que es uno de los más perjudicados por la política fiscal de este gobierno, que impuso el fin de las SAFI a partir de 2010, siendo su estudio uno de los más activos en esta área y habiendo sido durante su gestión como ministro de Economía un puntal de la política de generar un centro financiero en el país, política de la cual heredamos los problemas con Benhamou y con el Banco Comercial, sólo por citar alguna joyita.
Olvidan con frecuencia que este país fue «armado» por los partidos Colorado y Nacional, que el Frente Amplio ni siquiera ha cumplido cinco años de gobierno; critican como si no tuvieran ningún tipo de responsabilidad en las cosas que se han hecho en el país.
Finalizo por el comienzo. Espero que mis colegas no se molesten por lo antedicho ya que me consta su adhesión al trabajo, tanto como que los mandan a todos lados a cubrir cualquier cosa. Descarto además intenciones políticas por parte de ellos.
Esto forma parte de un capítulo que queda aún sin adecuar, sin ponerlo a la altura que se merecen los uruguayos.
Quedará para más adelante, pero que quede bien claro, podemos llegar a tener prensa muy seria y responsable, solamente hay que meterle ganas y cabeza.
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