La versión 2009 del Gatopardo
«Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron».
Este pensamiento no es de Carlos Marx ni de Hugo Chávez, fue escrito en 1802 por Thomas Jefferson.
Tal vez el editorial tendría que finalizar acá, porque ya está todo dicho. En realidad explica las causas de lo sucedido y no las consecuencias que ya las estamos empezando a conocer y en poco tiempo más a padecer.
La reunión del G20 aprobó un aporte de 500.000 millones de dólares para el FMI, además de aumentar en 250.000 millones sus emisiones de giro, es decir, el dinero que puede desembolsar.
Evo Morales ya hizo conocer su disconformidad con la principal resoluciòn de la reunión y lo resumió de una manera muy gráfica: darle más dinero al FMI es como poner al lobo a cuidar las ovejas, se las va a comer». Hugo Chávez sostuvo que «decidieron aplicar la misma medicina que está matando al paciente; pero no sólo eso, sino que decidieron fortalecer a uno de los grandes culpable de la crisis que es el FMI, que por el contrario habría que cerrarlo».
Se trata de comentarios de los izquierdistas de siempre, pensarán muchos. Sin embargo, este dinero en un 40% va a ir destinado a los países desarrollados, y otra gran tajada a salvar a los países de Europa del Este. ¿Es que alguien pensaba que todo esto iba dirigido a salvar y/o ayudar a la mayoría de la humanidad?.
Por poner solamente un ejemplo, el gobierno chino no lo creía por eso quería también desbancar al dólar como moneda de intercambio. Esta reunión del G20 se puede resumir como una gran victoria del capital financiero internacional que luego de generar esta gran crisis (a los demás) , ahora consigue un apoyo extra que le permite continuar con todos los mecanismo de dominación financiera, productiva y comercial mundial bajo su dirección.
Lo que se ha logrado en definitiva es sentar las bases para que el FMI se convierta en una especie de Banco Central del mundo, será vigilante, controlador, impondrá normas de funcionamiento, todo ello «por el bien de la humanidad», como lo ha hecho siempre.
Si en los últimos 20 años no ha tenido éxitos en su gestión , responde a otras razones, los países a los que les generó crisis financieras como Venezuela en 1989, Argentina en 2001 y posteriormente Ecuador, solamente para nombrar países de nuestra región, conocen de las bondades del Banco mejor que nadie.
Lo más lamentable es que los nueve acuerdos que negoció en 2008″para salvar las economías» han ofrecido la misma receta a países absolutamente diferentes y, sobre todo, no han variado en nada de lo que venían sustentando y exigiendo desde años ha: reducción del gasto público, aumento de tasas de interés y reducción salarial. La respuesta en dichos países ya es conocida: paros, huelgas, luchas callejeras. Recientemente el FMI anunció que no impondría condiciones a los países que llevaran adelante políticas económicas que respondan a sus principios. Es irrisorio pensar que los países pobres reciban algo. También es lamentable la actitud de países como México, Brasil y Argentina que firmaron este acuerdo, lo cual traerá como consecuencia que a la corta o a la larga, los tres grandes de América tendrán que definirse de qué lado quedan.
En resumen el G20, en dos días hizo «chapa y pintura», todos contentos, pero todo sigue como antes: que los pobres sientan el peso de la crisis y la paguen.
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