¿Nueva moneda para el mundo?

El jueves 2 de este mes se reunió el G-20 en Londres y adoptó, entre otras medidas, un plan mediante el cual se inyectará a la economía mundial en crisis un billón de dólares, así como también se aprobó la imposición de sanciones a los paraísos fiscales que rehúsen comunicar información sobre presuntos evasores fiscales.

De esta reunión, por su importancia, destacamos dos declaraciones: por una parte, el jefe del Gobierno británico, Gordon Brown, llegó a afirmar que «El viejo consenso de la cumbre de Washington ha acabado» y por otra, y ante optimismo generalizado sobre los resultados del G-20, el presidente Barack Obama dijo que «aún no se sabe» si estas medidas «serán suficientes» para sacar al mundo de esta profunda crisis.

Mientras tanto, en paralelo y ante la necesidad de crear alternativas que permitan que la economía del mundo supere la crisis y abra el camino para un mayor crecimiento financiero estable y confiable, desde distintos rincones del mundo surgen voces y propuestas, no sólo cuestionando la vigencia del dólar como una moneda sólida y universal, sino que se habla de la creación de una divisa internacional que sustituya la moneda estadounidense y cree un nuevo sistema monetario.

En este sentido, las autoridades de Rusia comenzaron hablando de implantar un régimen comercial de dinero con independencia internacional. Luego, desde China se habló de adoptar una nueva moneda de reserva internacional para reemplazar al dólar, estabilizar el clima monetario mundial y proteger sus gigantescas reservas cambiarias.

El presidente de Brasil, Lula Da Silva, dijo que «es una iniciativa muy importante que merece ser debatida» y el presidente Chávez comentó que «Venezuela modestamente apoya esa idea» y agregó: «Por allí hay que jugar fuerte; ya basta de la tiranía y dictadura del dólar».

También en América Latina y el Caribe se están buscando alternativas diferentes al dólar y se están haciendo propuestas para lograr hacer intercambios directos entre los países de la región. La utilización de monedas locales para el pago de las operaciones de comercio exterior entre Argentina y Brasil ya es un hecho. El Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre), propuesta que se discute en el seno de los países del ALBA, más Ecuador, significa la creación de una zona monetaria, una Cámara de Compensación de Pagos, un fondo de estabilización y de reservas con aportes de los países miembro, con el fin de financiar políticas expansivas de demanda para enfrentar a la crisis y sostener una política de inversiones para el desarrollo de actividades económicas complementarias.

La creación de una moneda regional latinoamericana logrará generar mayores posibilidades para la economía y tener elementos comunes que permitan que las transferencias comerciales se hagan de manera directa, sin tener que pasar por el área del dólar.

En este mismo contexto, la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) realizará, en Montevideo, un Seminario el 22 de este mes, en el cual se harán propuestas para Dinamizar el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos y el uso de los Sistema de Pagos en Moneda Locales, en función de elaborar una estrategia con miras a la construcción progresiva de una arquitectura financiera regional y subregional.

La existencia de una moneda sólida que se deslinde de las potencias permitirá que salgan a flote los países que, hasta ahora, han estado en desventaja. Su circulación mundial traerá como beneficios que las recurrentes crisis de las monedas que se vivan en cualquier lugar no salpiquen a los demás, tal y como ocurre con la crisis económica actual, cuyo epicentro se encuentra en EEUU, pero debido a la universalidad de su moneda, ha terminado convirtiéndose en un tsunami financiero con efectos negativos para el resto de los países del mundo.

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