Guardia Nacional
A la par de la situación económica que sufrimos todos, la otra gran carencia o crisis de proyección similar por lo gravitantes, es la seguridad. Basta darse unas vueltas por los barrios incluyendo el centro después de las 18 horas, y vemos vaciarse la ciudad, con el agravante de que aún se mantiene este veranillo y oscurece más tarde ayudando a una concurrencia que debiera ser mayor en gente. En muy poco tiempo, cuando el frío y la noche más tempranera mengüe el tráfico de vehículos y público naturalmente, andar por Montevideo será un riesgo en solitario mucho peor y riesgoso. Hay zonas y barrios enteros en la capital que las Compañías de Seguros incluyendo el Banco, las han declarado en sus internas comerciales zonas «rojas».
Donde se exigen mayores seguridades o no se aceptan los riegos llanamente, ante la inseguridad de los mismos. Los ómnibus y taxis permanentemente asaltados y sus obreros, choferes y guardas incluso asesinados, campeando el reino de la pasta base con total impunidad en cualquier esquina sumadas las céntricas, por supuesto. La Policía, con un Ministerio del Interior incapacitado para la prevención y represión, en manos de una señora «atrincherada» en una soberbia y desparpajo insolente e irrespetuoso, inepta para un cargo muy especial que debe ser ejercido por un ministro idóneo por lo menos en el oficio y preparación, que imponga autoridad en los diversos cuerpos policiales dándoles un respaldo del que hoy carecen. Las teorías «universitarias» abundan. Pero en la práctica, debe primar el oficio y dedicación propia del conocimiento y la experiencia en la función acorde al cargo. Hemos observado en cambio, que el Frente en una característica marcada en todos los ministros del Interior hasta ahora, improvisando diversas tesis, teme adoptar el único camino que marca la razón y la experiencia como eficaz.
O sea, mandos ágiles, eficientes propios del oficio con cuerpos entrenados y especializados militarmente. Larrañaga ha ofrecido la idea, que por demás ya ha sido aplicada en otros países del mundo mucho más complejos y hasta con terrorismo incluido, como es España, Chile, la propia Italia, países algunos socialistas precisamente, en lo interno. Y funcionó.
La creación de una Guardia Nacional, no como se aduce más por razones de comparencia políticas preelectorales que por razones lógicas de su conveniencia, el que los soldados no han sido entrenados para la prevención de delitos sino para la guerra propiamente dicha, reprimiendo con otro ensañamiento más radical y peligroso. Lo que está proponiendo Larrañaga es un Cuerpo con hombres de las tres armas que se han experimentado exitosamente, en las misiones de paz de la ONU en zonas conflictuadas del mundo, nada menos como Haití y el Congo y se han prestigiado al punto que son de las más conceptuadas a nivel del organismo internacional.
Los 2.000 hombres aproximadamente que lo integrarían, dependientes del Ministerio de Defensa, pero a su vez administrativamente dependiendo del Ministerio de Defensa, pero a su vez administrativamente dependiendo del Ministerio del Interior. Estos cuerpos han demostrado en diversas partes del mundo, y los nuestros específicamente con más razón, que están capacitados para una apoyatura y respaldo a la Policía con otros cometidos que los de la Guardia Metropolitana.
Hoy hay 13.000 guardias privados en Montevideo y es obvio que no se ha resuelto nada. Un Comisionado de la ONU venido recientemente dijo que era más segura la situación en Haití que en Montevideo. Sin mencionar el informe de la situación de nuestras cárceles a las que tachó como de las peores del mundo. No sólo en lo estructural, sino por la ausencia de organización y falta de los derechos humanos absolutos. Está previsto nuestro sistema carcelario para un tope de 2.400 presos y hoy los reclusos llegan a 8.400. La sanidad, seguridad y respeto a los seres humanos es inexistente. Los presos tienden a salir peor de lo que entraron. O sea, no son centros de recuperación sino de perdición definitiva al primario que llega. Larrañaga propuso el Cuartel de Punta de Rieles, hace un año para albergar alrededor de 1.000 reclusos de buena conducta. Le fue negado. Sin embargo, el actual ministro de Defensa, Bayardi, en la comisión respectiva de la Cámara, lo admitió ahora como probable. Por otra parte, Larrañaga es partidario, cosa que entendemos más práctica y viable, de las construcciones de cárceles más chicas, fáciles de controlar y en donde se distribuirían los presos más peligrosos o los de más fácil recuperación. Finalmente, enfáticamente reprueba la baja de la imputabilidad.
En cambio, se apoyaría la penalización la comisión o complicidad en delitos muy graves, asesinatos, etc., y el mantenimiento de los centros de recuperación de menores infractores debe poner énfasis ante el fracaso experimentado hasta ahora, dando prioridad en la lucha contra la pasta base. Este comentario o resúmenes serán motivo de un próximo más técnico estudio donde se ampliarán las soluciones expuestas. Son planes de gobierno que se plantearon en el período y no han sido tenido en cuenta. Tuvo que venir un Comisionado de la ONU, humillando al gobierno y las situaciones expuestas, para que el Presidente se apresure en tomar medidas. No peca el gobierno, por cierto, ni de idoneidad, ni de velocidad y eficacia en tan delicadas materias.
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