Las firmas del reaseguro
20 años después de que el miedo impusiera la impunidad, se abre otra vez la posibilidad de que los uruguayos concurran a las urnas para resolver si anulan o no la Ley de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.
Las firmas necesarias están, pero en los próximos 25 días hay que «contratar» un reaseguro consiguiendo más firmas, todas las firmas que se puedan juntar, para impedir que algunas que puedan ser anuladas terminen quitándole la fiesta al pueblo.
La cita será en octubre, junto a las elecciones nacionales, donde el pueblo uruguayo se reencontrará con la historia para definir si se dispone a caminar hacia el futuro, sin miedo, sin impunidades, sin mentiras, con la posibilidad de que el horizonte esté pintado de Verdad y Justicia.
Se llegó a esta instancia por el esfuerzo de miles de uruguayos que no aflojaron, que no dieron un paso atrás, que en base a la memoria rejuvenecida pudieron mantener la llama viva de la democracia y de la libertad.
Pero también se pudo llegar porque el gobierno de Tabaré Vázquez, el primero de la izquierda y del progresismo, supo bucear dentro de la ley de impunidad y con su pulso de pescador abrió las grandes alamedas de Memoria, Verdad y Justicia, llevando a los principales responsables del golpe de Estado y de las violaciones de los derechos humanos ante la Justicia, la cual procesó y condenó a los criminales.
Haber alcanzado las firmas necesarias para convocar a plebiscito tiene también un significado político de amplio alcance, porque reanima la voluntad de esa parte de nuestra sociedad que se identifica con el pensamiento de izquierda y progresista.
Seguramente este movimiento cívico, republicano, que se ha creado en torno a la recolección de firmas, va a influir en el resultado de las elecciones nacionales del último domingo de octubre, donde el país se juega si sigue avanzando o retrocede no sólo en relación a la búsqueda de la Verdad y la Justicia, sino también en el plano del desarrollo económico, de la justicia social y de una democracia que si no avanza, puede volcarse a tiempos que nadie quiere que vuelvan.
Volvemos al comienzo: con las 255.283 firmas logradas se superó el mínimo requerido por la Constitución para que haya plebiscito contra la Ley de Impunidad.
Pero no alcanza, hay que reasegurar el triunfo obteniendo en cuatro semanas 50 mil firmas más. Para ello hay que aumentar la organización y la participación de todos, convenciendo a sectores que aún pueden estar dudando o que simplemente en un cajón de sus casas duermen papeletas con formas.
Se puede, claro que se puede.
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