El Frente Amplio y la clase trabajadora (3)

Cada vez más y mejores Empleos

 

Como hemos dicho en las notas anteriores, el gobierno del Frente Amplio recibió una situación en la que los trabajadores habían sido brutalmente despojados de sus derechos eliminando la negociación colectiva para la fijación de salarios, con una pérdida de salario real de más de 20% en los últimos 5 años, y con un desempleo que llegó a más de 17%, a lo que se sumó una precariedad laboral de más del 50% de los trabajadores ocupados.

Hoy nos referiremos a la mejora constante del nivel de empleo.

Está claro que el crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente de la creación de empleos.

La tasa de desempleo, por ejemplo, durante el gobierno de Lacalle, a pesar del crecimiento económico de esos años, se mantuvo casi constante entre 9 y 10%.

Es decir habiendo condiciones muy buenas para una baja sustantiva del desempleo se mantuvo casi estable.

Qué pasó en este período de gobierno?

En primer lugar hubo un crecimiento muy importante del número de empleos, que pasaron de poco más de 1.300.000 puestos de trabajo a 1.587.000 en diciembre de 2008, un máximo histórico de ocupados en Uruguay, con más de 250 mil puestos nuevos de trabajo.

Mucho se ha dicho, en el pensamiento neoliberal, que no pueden crecer al mismo tiempo el empleo y el salario y que es una opción de las políticas económicas elegir entre aumentar los salarios o reducir el desempleo. Sin embargo, este gobierno ha demostrado que podemos crear empleo en cifras considerables y aumentar el salario también en cifras relevantes.

Y en nuestra política y en nuestro pensamiento, el crecimiento del salario y el del empleo se autoalimentan a partir de mayores ingresos, más ventas en el mercado interno, más nivel de actividad y por ende más ocupación.

Es el círculo virtuoso entre el salario y el empleo.

(Ver gráfica 1)

Sin duda la política económica activa en la creación de empleos, no dejando al libre mercado el vínculo entre crecimiento y empleo, la activa participación del Estado en el diseño de las políticas laborales fueron impulsando un proceso de crecimiento de la ocupación que lo llevó al máximo histórico del empleo en el país.

Y ese proceso permitió que creciera y creciera el empleo y cayera y cayera el desempleo como muestra la gráfica 2.

(Ver gráfica 2)

El otro componente de la política de empleo es la mejora en la calidad del empleo. El principal problema en el mercado de trabajo, además de la desocupación, es la precariedad laboral resultante de la no registración en la seguridad social, es decir lo que se conoce comúnmente como «trabajo en negro».

El crecimiento fue muy importante, pasando de unos 800 mil asalariados registrados en 2005 a 1.100.000 a fines de 2008.

Ello lo muestra el gráfico 3.

(Ver gráfica 3)

Este logro fue el resultado también de varios factores, todos ellos derivados de una activa participación del Estado en el mercado de trabajo, la propia convocatoria a Consejos de Salarios que estimuló notoriamente la formalización del trabajo, provocó un aumento de los derechos reales de los y las trabajadoras y por ende estimuló la exigencia de trabajar en planilla.

Por otra parte, una gestión transparente, adecuada, rigurosa en los controles y con una visión global de la seguridad social por parte del BPS, fue un factor clave en este proceso de formalización de la economía.

Finalmente, como lo veremos en la nota referida a la reforma de la salud, la inclusión de los hijos de los trabajadores en la cobertura de la salud fue también un factor motivante de la formalización del trabajo.

En síntesis, baja de la tasa de desempleo, crecimiento notable del nivel de empleo, mejora en la calidad del empleo, todo ello en consonancia con el crecimiento de los salarios, fueron resultados muy importantes para la calidad de vida de las familias trabajadoras.

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