Hierro y sus "aspiraciones"
Las otras tardes leía una exposición del senador colorado Hierro López cuya parte medular basaba en presuntas asociaciones o acuerdos con el Partido Nacional de ganar los blancos las elecciones nacionales próximas. Macanudo. Buena cosa es aclarar, es hora de señalar, habida cuenta de evitar confusiones, que esa expresión de deseo corre en solitario y por cuenta específica del partido colorado.
No conozco ninguna declaración blanca al respecto. Y si bien esa aspiración es respetable de sus partes no es Hierro el primero en decirlo en esa colectividad del «partido de la defensa», no está en nosotros el poder hacerlos callar. O sea, es obvio que es lo que ellos piensan sin ambages ni pudores, dada la situación cuasi terminal del coloradismo.
Si pudiesen estar en un 15 o 20%, con perspectivas futuras de recuperación razonables, ni pensarían en esa posibilidad. Pero la realidad es otra. Hoy por hoy, cuando el «Pepe» se sigue distanciando dentro de su colectividad frenteamplista, Astori ya no corre y a Carámbula no le da el tiempo para llegar, el único que puede ganarle es el Partido Nacional y, dentro del blanquismo, el que compite en una «cancha» de centro-izquierda, como es Larrañaga. O sea, es un «duelo» electoral signado indiscutiblemente por tendencias progresistas de ambas colectividades, en función que el «péndulo» político continental nosotros no hemos escapado a él se sigue inclinando hacia ese perfil. Las concepciones de ultraderecha del Partido Colorado a citar como ejemplo, por más que se inclinen al Cuqui, según predicciones, tampoco alcanzan. En buen romance, el partido es entre Larrañaga y Mujica.
Obsérvese, sin ánimo peyorativo, que el drama del partido de la «defensa» es tener como único candidato potable a don «Peter». Que al margen de algunos aspectos rescatables, como «la pinta» para el voto femenino, un ministerio turístico en su momento aceptable y el de ser «vasco e hincha de Wanderers», la sola mención de su apellido causa el pánico. Por otra parte, la prensa de izquierda, cada vez que le saca fotos, le agrega, dicho sin ofender, la fotito del «viejo», con cara de rottweiller enojado y rabioso. El resto del staff, víctimas de dos añosos «popes» que no les dieron «vida», son intrascendentes.
Referente al «niño Peter», justo es consignar que no ha perdido el odio por los blancos y el «amor» colorado, aunque no batllista, al ser de origen riverista o maninista, que era lo mismo, y sus ancestros (don Domingo y demás etcéteras) ostentaron orgullosamente. En buen romance, enemigos viscerales de don Pepe Batlle. ¡Cosas veredes Sancho! Desde otro punto de vista, buena cosa es también, desde nuestras tiendas blancas, mantener la identidad. ¡Si quieren votarnos como garantía democrática y concordia nacional que representa Larrañaga, pues que lo hagan! ¡Pero sin conmixtiones ni entreveros! Si es por experiencia, nos sobra. Los gobiernos blancos han sido ejemplares. Y ya lo ha dicho Larrañaga, que en su gobierno serán tenidos en cuenta, en las proporciones correspondientes, todos los ciudadanos capaces, sean del pelo que sean, incluyendo colorados si los hay. Se prometió y se cumplirá.
Pero es evidente que los tiempos cambian. Y hoy, de haber algún acuerdo o coalición con apoyos programáticos políticos, el bipartidismo, aunque se contemplen otras colectividades menores, debe ser distinto, dialogando con la otra fuerza multitudinaria como es la del Frente. Son hechos objetivos. ¡O salimos con el esfuerzo de todos o no se sale! Es el mensaje blanco de Larrañaga.
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