Una opinión sobre la violencia en espectáculos deportivos
Posiblemente ya hayan corrido ríos de tinta sobre los incidentes del sábado al finalizar el partido en el Estadio Centenario. Los programas de radio y tv de ayer también se deben de haber dedicado a comentarlos y rechazarlos y hoy, sin duda, lo continuarán haciendo.
No me parece mal, es lo lógico y necesario.
Sin embargo, quisiera realizar alguna observación, no como especialista en seguridad, sino como veterano espectador del fútbol (al que sigo asistiendo), que ha tenido experiencias en diferentes países y por mi condición de periodista he puesto especial atención en los sistemas de seguridad.
A mi entender , en Uruguay se ha mejorado, pero, obviamente, queda mucho por hacer.
Primera observación: siempre, cuando una parcialidad debe esperar, espera. Yo he tenido que esperar más de 30 minutos, CON LAS PUERTAS DE LA TRIBUNA CERRADAS, para poder salir en algunos estadios. Me pregunto, ¿será tan complicado para las autoridades de CAFO (en este caso puntual), seguir este tan simple y sencillo criterio de seguridad ? No lo creo. El jueves de noche se realizó maravillosamente bien.
Segunda observación: a esta altura hay determinadas hinchadas (no todos, sino algunos, que todos sabemos a qué parte del estadio van), deben ser siempre consideradas como potencialmente peligrosas y recalco siempre, lo cual no quiere decir que hay que prepotear a la gente, sino prevenir.
Existen estadios y en algunos partidos (en el exterior, por supuesto) donde se orienta a la gente a la salida del espectáculo hacia dónde se debe dirigir, en particular a los potencialmente peligrosos, NO SE PUEDEN DESPARRAMAR POR DONDE SE LES OCURRA.
He presenciado varias veces que son acompañados en su salida por cordones policiales (que no necesitan estar hombro contra hombro) que les guían sobre el camino a recorrer.
Observo que se ha comenzado a controlar los niveles de alcohol, es bueno, pero habría que ser más estrictos y abarcativos.
Una tercera sugerencia: se han mejorado las barreras para entrar, sobre todo en el Estadio Centenario, y los controles, pero yo he estado en partidos tanto en Argentina como en algún otro país, donde las tribunas más inquietas pasan hasta por tres controles policiales, que se realizan obviamente con cierta distancia entre sí.
El tema da para mucho más.
Finalmente, la prensa, los directivos, la AUF deben tener una presencia más activa en los medios de comunicación afrontando este problema. No todo se resuelve con represión y controles, también hay que educar y eso significa convencer, argumentar, tratar el tema una y mil veces y no solamente lamentarse de lo sucedido y acusar a los otros (ya que el fútbol no lo componen exclusivamente ni los jugadores ni las hinchadas ni la Policía) de inoperancia.
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