Vivienda y memoria, en asamblea…

Fucvam se ha reunido en Asamblea Nacional los días 14 y 15 pasados en Young ­ Río Negro.

Fucvam opina que en este año electoral navegaremos en un mar de promesas, donde nos hablarán de acomodar y dar vuelta tierras, otros que hay que sembrar y algunos, cuánto más o cuánto menos cosecharemos.

Fucvam manifiesta que en sus 40 años de existencia ha sufrido y vivido muchas instancias como esta y siempre tomó partido por su programa, y que tuvo oportunidades de comparar con tres administraciones resultados distintos y que es de conducción responsable, ayudar a orientarnos a todas y todos el asegurar una buena cosecha.

Nunca seremos tierra seca para semilla, esta no existe entre nosotros, pues han sido regadas eternamente por quienes nos precedieron con luchas, que entre los costos que se pagaron incluyeron vidas.

Somos unos surcos nada más en este inmenso plantío, los cuales durante años señalamos junto a la izquierda las raíces profundas del deterioro económico ­ social y seguiremos por el mismo trille.

La irrupción de brotes es creación nueva, y esta es constante rueda que gira con mayor trabajo, acumulación de aprendizajes y suma de conciencia.

Lo que está por nacer está en la barriga de lo que es, dice Galeano.

Fucvam reafirma una vez más que la fruta no acaba en la cáscara y habrá más; para ello no debemos permitir la formación de las tormentas de los años 90´, que preparó, sembró y cosechó el tsunami del 2002, aniquilando, sepultando y condenando a 3.000.000 de Uruguayos a reconstruir la tierra arrasada y presa por la codicia.

Seguimos deambulando en nuestro laberinto de esperanza, comprendemos y visualizamos a las antiguas murallas que quisieron y quieren prohibirnos un destino.

Nuestra historia es el proceso de la construcción de la conciencia, en permanente y constante relación dialéctica del trabajo manual e intelectual, donde ponemos todas nuestras facultades al servicio de los mejores resultados en organizar la educación, la creación y crecimiento de lo social, de lo colectivo, para desterrar el individualismo paralizante.

Porque no queremos entonar más retiradas, no aceptaremos nunca más 1.000.000 de pobres.

Fucvam resolvió condenar a los 90´ como década de impulso de plagas y de la mayor sequía de ideas, las cuales solo actuaron para hacer de una pradera un desierto.

Fucvam resolvió desde ahora, sostener una campaña de difusión hasta noviembre de 2009, donde todos los muros giman por la memoria y digan:

«1.000.000 de pobres nunca más»

Y ansíen por el futuro:

«Construcción de Vivienda YA»

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