El valor y la fuerza de la unidad
El Frente Amplio ha logrado en estos primeros días de marzo acrecentar su presencia pública y además proyectarse con fuerza hacia las elecciones nacionales de octubre. Lo reflejan las dos encuestas nacionales difundidas. Tanto la de Equipos Mori como la de Cifra establecen que rompió el estancamiento que tenía varios meses y retomó el crecimiento.
Hacia ello han confluido varias razones.
La primera, sin duda, es el sólido desempeño del gobierno nacional y la proyección en la sociedad del presidente de la República, Tabaré Vázquez. La segunda, la exitosa gestión, más allá de diferencia de niveles, de los ocho gobiernos departamentales de izquierda.
La tercera, y esta sí nueva, la presencia de los tres precandidatos presidenciales del FA. La definición de las precandidaturas de José Mujica, Danilo Astori y Marcos Carámbula le ha dado al FA una presencia en la sociedad que hace tiempo no tenía, como tal, como fuerza política.
Esa presencia se fortalece y potencia, cuando, como ocurrió el viernes en Rivera, el mensaje es unitario y claro. Cuando se sale del internismo y de la polémica, respondiendo no pocas veces a una agenda que se genera desde los medios de comunicación de la derecha, y se afrontan los problemas nacionales, las necesidades concretas de la gente.
El viernes en Rivera, el FA se presentó con una imagen y un mensaje que suma, que lo coloca en ofensiva política. La respuesta de la gente lo reflejó. No sólo por la cantidad, más de dos cuadras de abigarrada concurrencia en Rivera, sino también por el entusiasmo y la identificación.
El mensaje del presidente del FA fue preciso: la unidad como valor y seña de identidad y la defensa de la gestión del gobierno nacional y las intendencias de izquierda. Jorge Brovetto destacó una característica del FA que constituye una diferencia con el resto de las fuerzas políticas: el programa único.
Más allá de las polémicas y los roces que se han producido y seguramente se seguirán produciendo inevitablemente en la campaña hacia las internas de junio, el FA es la única fuerza política que ya tiene su programa de gobierno, al que todos los precandidatos se han comprometido a respetar.
Pero además, el FA, es la única fuerza política que puede realizar un acto conjunto con todos los precandidatos y lo puede hacer, precisamente por eso, porque tiene un programa común y porque más allá de los matices ha hecho de la unidad una seña de su identidad.
Los tres precandidatos mostraron en Rivera sus perfiles en los discursos, pero lo hicieron desde una identidad y una pertenencia común, eso transforma la diversidad en un valor positivo. Los debates cotidianos, la necesidad de salir en los medios de comunicación, la también necesaria expresión de los distintos matices de los precandidatos, no puede o no debe opacar esta característica fundamental.
El FA tiene un programa y una propuesta para el Uruguay, tiene tres precandidatos, que son figuras importantes y con niveles altísimos de aceptación popular y tiene también la obra concreta de un gobierno nacional y ocho intendencias para mostrar a la ciudadanía.
Cuando todo eso se conjuga y se expresa con claridad, la gente responde y se identifica, ocurrió en Rivera y ya había ocurrido en Rocha.
Asumir esto y trabajar para potenciarlo es clave para las internas de junio, pero mucho más para octubre y para transformar en realidad las enormes posibilidades de concretar un segundo gobierno de izquierda en Uruguay.
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