El candidato frenteamplista que Uruguay necesita
Los uruguayos vamos a elegir un nuevo gobierno y tenemos el desafío de confirmar en las urnas que siga siendo frenteamplista. Porque fue el mejor gobierno que Uruguay ha tenido en muchísimas décadas, cumpliendo con los cambios prometidos, que empezaron a concretarse el 1º de marzo de 2005, cuando Tabaré Vázquez asumió la presidencia. La gran aprobación lograda por este gobierno se debió a que supo interpretar y aplicar con inteligencia, firmeza y coherencia, el programa que el Frente Amplio diseñó para llevar adelante las transformaciones que Uruguay necesita. Ahora nuevamente la ciudadanía tiene la alternativa de confirmar esta gestión de gobierno, decidiendo su voto en forma meditada y analizando objetivamente los logros del mismo. Se heredó un país en profunda crisis, con enormes vulnerabilidades en lo fiscal, en lo financiero y en lo social, que arrastraba como secuela una caída dramática del PBI, estancamiento en el crecimiento y en las inversiones, déficit fiscal de 400 millones de dólares, índices de pobreza e indigencia nunca vistos, desempleo de un 15%, deterioro en la salud, en la educación, con presupuestos absurdamente disminuidos en aplicación de rígidas políticas neoliberales y fondomonetaristas.
Y el gobierno progresista fue resolviendo todas y cada una de las dificultades que encontró, mejorando la calidad de vida de su gente. Hizo crecer al país en un 30%, se aumentaron las inversiones más del 16%, se recuperaron el empleo, los salarios y las jubilaciones, se bajó la pobreza y la indigencia, se llevó a la cárcel a los principales responsables de vulnerar los derechos humanos durante la dictadura. El primer presupuesto quinquenal y las rendiciones de cuentas sucesivas equilibraron el déficit fiscal y dedicaron el 50% del mismo a políticas sociales, comenzando con el Plan de Emergencia seguido del Plan de Equidad, el Plan Ceibal, más las inversiones en salud, educación, seguridad e infraestructura. Inédito para un país que siempre recurrió a fórmulas inversas, crear déficit, endeudarse, recurrir al aumento de los impuestos y gastar mucho y mal. Se ponen en marcha las reformas tributaria y de la salud, la primera empezando a consolidar justicia, haciendo tributar más a quien puede, excluyendo de la misma al 80% de la población. La segunda, transformando la salud en un derecho humano fundamental, universalizando la asistencia, tratando de igualar en la mejora de su calidad, creando el SNIS y el Fonasa y además incrementando el presupuesto para ASSE, para recuperarla en infraestructuras hospitalarias, salarios y servicios. Una nueva ley de Educación junto al mayor presupuesto de la historia del país, aumentos significativos en materia de seguridad y en obras publicas, todo ello en cuatro años. Se ha actuado con confianza en el país y con una enorme responsabilidad. Por supuesto que no está todo hecho. Tenemos que pensar en el futuro, planteando nuevos desafíos para concretar los sueños de los uruguayos.
Debemos profundizar reformas y poner en marcha otras. Los cambios anunciados no se hacen en un solo período de gobierno. El compromiso, pues, es consolidar estos logros conociendo el riesgo que significaría el retroceso en los mismos. En junio tenemos las elecciones internas de los partidos políticos. Allí comenzaremos a elegir el futuro presidente de los orientales. Y al Frente Amplio le cabe la responsabilidad de que el candidato que elija será el futuro presidente, el que aplicando el Programa aprobado en el V Congreso «Zelmar Michelini», lidere la consolidación de los cambios logrados y garantice la continuidad y efectividad de los mismos. Tres son los candidatos que nuestro Frente habilitó para dicha instancia. Y, dentro de la más firme e indestructible unidad y fraternidad, tenemos que elegir a uno. Astori, Mujica o Carámbula. Excelentes candidatos y compañeros.
Con características y personalidades diferentes. Y sin que ello signifique deméritos o subestimación por ninguno de los otros candidatos, nosotros consideramos que Astori en esta instancia es el que reúne las características que Uruguay necesita.
Porque fue en quien Tabaré confió para conducir la economía del país, y en el éxito de la misma se cimentaron todas las políticas sociales que hoy se reconocen. Porque supo del trabajo en equipo, valorando la capacidad de las personas, sin sectarismos. Porque tuvo siempre claro que para llegar al Uruguay Social y Productivo que proyectamos debería haber una política económica coherente, equilibrada, seria, flexible, no demagógica, siempre con visión nacional. Y porque Tabaré, valorando positivamente la colaboración que le dio a su gobierno, sugirió que Astori debería ser quien tuviera la responsabilidad de continuar su obra desde la Presidencia de la República liderando los cambios ya iniciados. Porque además Astori está preparado no sólo intelectualmente, mérito que reconocemos también a los otros candidatos, sino también por sus antecedentes académicos y por su relevante carrera política. Fundador del Frente Amplio, compañero de fórmula con Seregni, candidato común, senador y ministro de Estado. Estadista, de los pocos con que cuenta el país. Con un prestigio político indiscutible, en el país y en el exterior, amplia popularidad después de ejercer nada menos que el Ministerio de Economía. Académico brillante, el decano más joven que tuvo nuestra Universidad, reconocido internacionalmente, Premio al mejor Ministro de Economía del mundo en 2007 por una prestigiosa publicación británica. Frenteamplista de la primera hora, luchador permanente por un Frente Amplio en unidad y renovación. Convencido además de que este Programa es el mejor que ha tenido el Frente en toda su historia.
Y si a esto le agregamos su cercanía al estudio de la ayuda a los sectores más desfavorecidos y su definido interés cultural en todas sus expresiones, incluidas las más populares como el Carnaval y los deportes, se consolida en Astori una imagen y fuerza que completa el mejor perfil para la Presidencia de la República. Y si agregamos que el mundo atraviesa una gravísima crisis económica y financiera, y que tenemos por delante un Uruguay adonde van a llegar los efectos negativos de la misma, es necesario tener al frente del gobierno a quien dejo a Uruguay preparado para afrontarla, pero además nos dé la seguridad de que lo conducirá sin sobresaltos, dándonos a todos la necesaria tranquilidad. Comprometido desde ya con propuestas muy claras y contundentes, crecimiento de un 20%, inversiones en el mismo porcentaje, índice de pobreza a la mitad y desaparición definitiva de la indigencia, más fuentes laborales y mejor distribución del ingreso.
Por todo ello creemos que es el Presidente frenteamplista que Uruguay necesita para asegurar la consolidación de los cambios emprendidos por este gobierno.
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