La inconstitucionalidad y las presiones a la Corte

¡Cómo les gusta a los blancos ir de tanto en tanto a expresar su solidaridad a la Suprema Corte de Justicia! Es realmente conmovedor. Y ¡qué coincidencia! ¿Vio que las dos últimas visitas de miembros del H. Directorio a los ministros de la Corte fue en ocasión de declaraciones de inconstitucionalidad pendientes de resolución? El año pasado fue cuando se había impulsado la acción contra el IRPF a los pasivos, y los primeros fallos resultaron favorables a la inconstitucionalidad. Pero resulta que al jubilarse una magistrada que había votado a favor de la inconstitucionalidad, asumió otro juez cuyo criterio se desconocía (y que al final torció la balanza para el otro lado porque consideró que el impuesto a los pasivos no tenía nada de inconstitucional).

Entonces, antes de que la Corte se pronunciara sobre otras acciones, los blancos organizaron un acto en las puertas mismas de la SCJ como manifestación de solidaridad con los ministros y contra las presiones provenientes del poder político. Toda la situación resultó de lo más paradojal, pues mientras los blancos vociferaban contra las supuestas presiones del gobierno y exigían respeto a la independencia de los Poderes, ellos mismos caían en una grosera presión mediante la cual parecían decir a los jueces: «No se dejen presionar por el gobierno autoritario y voten a favor de la inconstitucionalidad. ¡Qué joder!».

Ahora la historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia: el mismo amor, la misma lluvia, el mismo, el mismo loco afán. Sólo que al revés: ahora el loco afán pide que los cinco ministros (o al menos una mayoría de por lo menos tres a dos) sentencien que la Ley de Caducidad es una norma perfectamente constitucional; y bien podrían decir, de paso, que la misma es inderogable e inanulable, y emitir un decreto prohibiendo la recolección de firmas…

¡Ay, pensar que estábamos lo más bien, y justo ahora se les ocurre venir a remover fantasmas! Muy seguros estaban de que se había conjurado el peligro pero la historia, la justicia y la dignidad les hicieron pito catalán. A pesar de la indignación de gente como el doctor Gonzalo Aguirre, Juan Carlos Blanco volvió a la cárcel; no obstante las artimañas y artilugios jurídicos, Bordaberry fue procesado; aun cuando la ley los exoneró de responsabilidad, ahí están Alvarez y algunos de los más connotados terroristas de Estado en un establecimiento de reclusión.

Y lo que más bronca les da es haber sido tan giles; porque todo se hizo en el más absoluto y estricto respeto a la Constitución y a la Ley; casi unánimemente, el Sistema Judicial uruguayo dio el visto bueno a la mayoría de las acciones emprendidas y a las resoluciones de los magistrados haciendo lugar a dichas acciones.

Claro, yo comprendo que debe de ser muy doloroso darse cuenta de que pergeñaron una ley impotable, un mamarracho jurídico que tampoco sirvió a los fines que se propusieron de garantizar la impunidad de toda esa caterva de terroristas de Estado arrogantes y cobardes.

A esta altura, una declaración de inconstitucionalidad sería un espaldarazo formidable para la campaña por la anulación de la Ley de Impunidad, además de franquear el camino a que se investigue la muerte de Nybia y poder castigar a sus asesinos.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje