Diferencias insalvables

El término familias ideológicas fue un invento o adaptación moderna de Julio María.

Digo adaptación pues desde lejanas épocas de la Patria Vieja, la clase doctoral trató denodadamente de fundir los partidos tradicionales en uno solo donde su «clase» intelectualizada pudiese dirigir los destinos del País, sin la nefasta influencia de los caudillos nacionales intérpretes del verdadero sentir del pueblo. Claro, las razones en cada caso en el tiempo, fueron distintas aunque los resultados tuviesen el mismo fin.

Antes eran las «luminarias» inteligencias doctorales ante la presunta «barbarie» caudillista que defendía la Patria.

Hoy, el verdadero argumento que no se dice pero es el real, le asiste a un solo partido, el colorado, que atacado por una profunda «metástasis leucémica» terminal, trata de manotear a sus antiguos odiados blancos, para combinar políticas acuerdistas de las que pudiendo sacar partido, les permita seguir con el «respirador» puesto.

Es una táctica. Y así presenciamos las distintas visitas, entre otros, de Hierro, el propio don Pedro y demás etcéteras colorados, a los despachos blancos con excusas, que ya saben que de ganar los nacionalistas y particularmente Larrañaga se cumplirán, como abolición de los impuestos a sueldos y jubilaciones, y que ellos no agregan nada más allá de «tender la mano» para ver si ligan alguna «achura» futura. Tratar de subsistir, que le dicen.

Larrañaga lo ha afirmado, que para salir o enfrentar la crisis con éxito hay que unificar esfuerzos de las diferentes corrientes políticas, proporcionalmente, claro está.

O sea, en función de la representatividad de la fuerza cívica correspondiente a cada cual. El que entre electoralmente como segunda fuerza, el Frente o el que sea, será respetado correspondientemente.

En verdad, no creo que sea el batllismo colorante, pero que se queden tranquilos que se les respetará lo que les corresponda. Pero sin familias ideológicas.

El Partido debe mantener sus principios y coherencia para sus subsistencias futuras en base a la credibilidad. Por supuesto que se puede discrepar con los blancos. Esa es natural ley de juego.

Pero, lo que no se debe dudar es de su credibilidad en los dichos. No es cosa de lograr para que nos voten, comprometerse con grupos políticos tradicionalmente enemigos feroces o con grupos económicos o imperiales en lo internacional para lograr éxitos que a la postre resultan frustrantes.

Este último aspecto, el internacional, puede ser el más gráfico y evidente. No se puede gritar y convencer durante décadas de un anti imperialismo sustancial y después cuando nos toca, abrazarse con los yanquis a quien se les gritaba ¡go home!.

Se es o no se es. Lo mismo con el coloradismo. Hoy, entran en cualquier arreglo propuesto. Y mañana si nos fuera mal, son los primeros en disparar del barco y condenarnos con brutal ferocidad.

Como lo hicieron infinidad de veces. ¡Hagan memoria!. Desarrollo productivo, políticas económicas independientes del fondomonetarismos o de cualquier influencia foránea, prevención y estricta prudencia con los compromisos mercosureños, etcétera.

Que los que nos visitan periódicamente no se engañen en los planteos de nuestras políticas nacionalistas. ¡A los que les gusten, macanudo! Y a los que no, que se sienten en la vereda de enfrente!.

Los grupos de estudios del Partido, el Ferreira Aldunate de Alianza me consta, y supongo que el Manuel Oribe están a la vista en sus grandes líneas!

Llegó la hora de «picar espuelas»! El que nos quiera seguir en defensa de principios, que arranque! Y el que se acerque por «carguetes y posiciones utilitarias» futuras, que no se ilusione…!

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