El caracazo

Han pasado ya veinte años de los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1989 en Venezuela y muchas cosas se han desarrollado en nuestro país.

Hay que recordar que el estallido social del 27 y 28 de febrero no fue más que la expresión de un pueblo que había estado engañado y frustrado por quienes habían dirigido a nuestro país por espacio de treinta años.

Un pueblo olvidado, invisibilizado, un pueblo que había sido utilizado como objeto por un sistema político y por un modelo de acumulación que había venido rigiendo al país, tomó la decisión de levantarse y decir presente. Ese pueblo se visibilizó esos días de febrero de 1989 y comenzó a exigir su coparticipación, pero ya como sujeto.

La respuesta del gobierno de turno fue la suspensión de garantías y la intervención del ejército. El Valle, El Cementerio, San Martín, 23 de Enero y otras zonas populares fueron asediadas militarmente, la matanza desatada por las Fuerzas Armadas fue indiscriminada y brutal. No era contra agresores y francotiradores que acometieron el grueso de las tropas, sino contra viviendas y gente humilde. No fueron pocos los detenidos fusilados contra la pared y no se respetó edad, sexo ni militancia partidaria de nadie; más de dos mil personas murieron en Caracas, y más del doble de esa cifra fueron los heridos. Desde entonces no se volvieron a ver a los ciegos que vendían los cuadros de caballos sellados.

El Caracazo, como se le llama a ese estallido social, tuvo las siguientes características. Fue un acontecimiento histórico porque marcó a Venezuela para siempre; fue un hecho espontáneo porque careció de dirección política alguna; fue una acción no de pequeños grupos, o minorías irracionales, ni de resentidos sociales, primitivos pobladores, pillos o vándalos, y mucho menos de «subversivos» redivivos, sino más bien masivo, en la cual hubo participación de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes, de niños y niñas; en fin, fue una jornada de miles y miles de personas que ante la desesperación social y explotación permanente, reaccionaron de la manera que estaba a su alcance.

Estos sucesos se puede afirmar que fueron un hecho de reacción en cadena porque comenzando en Guarenas -Estado Miranda- se extendieron en minutos por todos los barrios de Caracas y otras ciudades de Venezuela. Este acontecimiento fue un hecho unitario porque en los barrios y en las zonas populares de Venezuela lo que existió fue solidaridad humana y social, la participación colectiva fue generalizada.

Cuando hoy en día en nuestro país existe un proceso de cambio donde el Pueblo venezolano participa y es protagonista, es realmente gratificante inaugurar, el día lunes 2 de marzo, en el Atrio de la Intendencia Municipal de Montevideo, a las 20 horas, la Exposición «El Caracazo» con 89 fotografías del Pueblo en la calle y de la reacción de quienes se encontraban en el poder (Carlos Andrés Pérez, Acción Democrática y su equipo de gobierno), realizadas por los compatriotas Francisco Solórzano (Frasso) y Tom Grillo, quienes con su profunda convicción humanista que la llevan dentro, y sus grandes cualidades como fotógrafos, nos invitan a trascender el mensaje engañoso de los medios del statu quo .

Estas 89 fotos son importantes porque la juventud de hoy –venezolana y latinoamericana– puede comparar lo que a través de una imagen encerraba un modelo democrático, dirigido por las élites de nuestro país y que estuvieron en el poder por espacio de 40 años y lo que se está construyendo en la actualidad como sociedad mejor, más inclusiva, más igualitaria, en fin, más democrática.

Estamos seguros de que los jóvenes sabrán apreciar, valorar y defender estas imágenes tanto como lo hacen los mayores de hoy.

Por ello les invito a que nos acompañen a la inauguración de esta exposición.

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