Televisión, ideología y poder
(I) Necesidad de revisar leyes y decretos
Concluíamos la nota publicada en LA REPUBLICA el 15 de febrero pasado afirmando que «la forma caprichosa en que el senor presidente Sanguinetti adjudicó contra toda racionalidad más de 30 ondas radiales, emulando al doctor Lacalle en situación de similar expiración del mandato, demuestra la necesidad de revisar la normativa que rige tan formidable área de poder». El «duende de las imprentas» se fagocitó «la necesidad de revisar» y el párrafo se tornó bastante incomprensible y la «normativa vigente» no recibió siquiera el alfilerazo de una mención crítica.
(II) Camdessus y la democracia global
Los medios masivos se ocuparon más del tortazo que un integrante de una ONG le propinó al hasta ahora director del FMI, Michel Camdessus, que de analizar la discusión ideológica que implican sus declaraciones sobre las consecuencias de lo actuado por diho organismo internacional.
De sus declaraciones extraigo aquella en que afirma «la nuestra es la primera generación capaz de influir en los asuntos globales mediante la cooperación internacional voluntaria, sin el empleo del poder militar o imperial», LA REPUBLICA, página 30, 15/02/2000.
Vale la pena destacar este concepto de Camdessus de la posibilidad de una «cooperación internacional voluntaria, sin el empleo del poder militar o imperial», ya que tiene connotados antecedentes ideológicos.
(III) Comunicación y poder
Cuando los poderosos de Europa detectaron que la imprenta permitía la penetración cultural, establecieron una serie de patentes y registros para dominar ese medio que se presentaba como capaz de democratizar el acceso al libro y a las ideas.
La trasmisión del conocimiento va acompanada de la trasmisión de prejuicios e ideologías. Algunos analistas estiman que una tradicional lucha entre las clases dominantes, las iglesias y los partidos políticos por influir en los centros de ensenanza, se ha debilitado, porque los medios masivos, sobre todo la TV, se han convertido en los grandes trasmisores de ideología desplazando a los centros educativos.
El secretario de Estado de EEUU de por entonces, J. Foster Dulles, declaró en 1974: «Si me dejan elegir un único principio de política exterior elegiría la libre circulación de la información».
Diez anos antes, en 1964, el Committee of Foreign Affairs de EEUU, afirmaba en uno de sus informes: «Diversos objetivos de política externa pueden obtenerse tratando directamente con el pueblo de los países foráneos antes que con sus gobiernos. A través del uso de los instrumentos y de las técnicas modernas de comunicación es posible hoy en día llegar a amplios e influyentes sectores de las poblaciones de otras naciones para informarles, influir sobre sus actitudes… e incluso motivarlos hacia unas determinadas conductas o un determinado tipo de acción».
Vale la pena destacar que a las actividades clásicas internacionales (diplomáticas, militares y económicas) se le ha agregado una cuarta: las relaciones culturales con papel dominante en el caso de EEUU.
Ningún pueblo acepta pacíficamente la injerencia militar de otra nación en sus asuntos, pero muchas veces se aceptan injerencias culturales.
(IV) Televisión e imperialismo
Joan Ferrés (Televisión y Educación, 1996), de quien son las citas que senalamos más arriba, reflexiona que la conquista imperial europea implicó varios siglos de dominio cruento antes de imponer la lengua, la religión, la cultura y su sistema de valores. Actualmente los medios masivos imponen la cultura y los valores dominantes en muy poco tiempo y nunca reflejan al hombre que transita por las calles. El único pluralismo que reflejan es el de los encontrados intereses de los centros de poder.
Seguramente a la propuesta de Camdessus seguirán otras reclamando decisiones globales de los pueblos por encima de sus gobiernos respectivos.
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