EDITORIAL

La prensa funcional a la derecha

A medida que nos aproximamos a octubre, los partidos conservadores y los grandes medios de prensa defensores del statu quo ponen a prueba sus neuronas, su ingenio y su capacidad de inventiva para encontrar formas de descalificar al gobierno y al Frente Amplio.

Esa prédica opositora se puso de manifiesto ya desde que asumió la actual administración en marzo de 2005, haciendo del llamado a sala o de la interpelación la herramienta predilecta para empañar la imagen del gobierno. También contaron con la nada despreciable colaboración de los medios de prensa conservadores, que asumieron su papel con entusiasmo magnificando, tergiversando y mintiendo sin escrúpulos.

Pero hay un aspecto de la realidad nacional que ha recogido la predilección de la derecha a la hora de lanzar andanadas de gruesa munición contra el gobierno. Nos referimos, claro está, a la seguridad pública, o a la falta de seguridad que percibe la población. Hacia allí han dirigido sus baterías los dirigentes políticos conservadores, creyendo obtener réditos electorales al acusar al gobierno –y principalmente al Ministerio del Interior– de ser inoperante en el combate al delito, excesivamente blando o indulgente con los delincuentes.

En nuestra edición del miércoles 11, esta página de opinión ha recibido una colaboración de la propia ministra del Interior. Con su estilo llano y expresivo, Daisy Tourné desnuda la estrategia de la derecha al tiempo que advierte sobre el papel que desempeñan los grandes medios voceros de las clases conservadoras. Desentraña la malevolencia de dichos medios –autoproclamados objetivos e imparciales– dedicados a generar confusión y a sembrar dudas e incertidumbre en la opinión pública, al hacer aparecer a Mujica y Astori enfrentados respecto de la inseguridad. La ministra pulveriza las afirmaciones tendenciosas exponiendo con claridad cuál es el verdadero alcance de los dichos de cada uno de los precandidatos frentistas.

Desde esta página nos hemos ocupado en reiteradas oportunidades del papel que desempeña la prensa que responde a los intereses de las clases dominantes. Se trata de un alineamiento sutil, disimulado y disfrazado de imparcialidad, pero que se manifiesta en cada oportunidad propicia. Por ejemplo, es posible ver cómo el cronista policial de un canal de televisión entrevista a la víctima de una rapiña, induciéndolo a través de ciertas preguntas a declarar lo que el medio televisivo desea: «¿Cuántas veces van que su negocio sufre un asalto? ¿Le parece que la inseguridad es sólo una sensación térmica?», son preguntas recurrentes en los noticieros de televisión, que, al ser formuladas de determinada manera, no dejan otra opción al entrevistado que emitir una respuesta acorde con la estrategia de los partidos conservadores.

Sin embargo, a ningún informativista se le ocurre entrevistar a un comerciante que ha sido asaltado y que acaba de recuperar lo hurtado merced a la eficiencia de la Policía que, además, detuvo a los asaltantes y los remitió al juez. Parece que los éxitos policiales no son noticia y que sólo los crímenes sin resolver merecen extensas crónicas con mucho de morboso. A nadie se le ocurre comentar cómo ha mejorado el accionar de la Policía, cómo resuelven los delitos, cómo atrapan a los delincuentes, cómo recuperan los objetos robados, cómo obtienen pruebas que permiten a los jueces encausar a los sospechosos… Sin mencionar los golpes asestados al crimen organizado, a los narcotraficantes, a los contrabandistas, a los policías corruptos.

Cuando esos medios dediquen el mismo espacio que destinan a generar alarma a consignar los logros del gobierno, podremos admitir que tenemos una prensa objetiva e imparcial.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje