Donde nace el sol de la patria
Allí empezó el Frente Amplio el año electoral, con una enorme caravana y luego un gran acto en la plaza. Una jornada preciosa por lo que nos cuenta Hugo Luján, nuestro corresponsal en Rocha, y por lo que pudimos apreciar a través del audio de los discursos y las fotos.
Rocha, un departamento hermoso, donde nace cada día, fue el arranque de un año intensísimo y decisivo para nuestro país. Mejor no se hubiera podido elegir. Marcando además la presencia conjunta de todas nuestras fuerzas, de todos nuestros candidatos. No podía ser de otra manera. Pero es bueno comprobar que se hizo con naturalidad y alegría. El Frente Amplio como tal es lo primero. Dentro de él, todos nosotros. Asegurado esto, el Frente cobija y alimenta la libertad individual, las diferencias, los matices. El Frente también vive y necesita de esas diferencias y matices. Esa es la vida dinámica de una fuerza política al servicio de la gente.
El Frente no es de nadie, es de todos
Más que un eslogan o una frase hecha, esta es la realidad a través de la historia. Los creadores del FA, visionarios en cuanto a la creación de la herramienta necesaria que aglutinara a todas las fuerzas progresistas, tal vez nunca imaginaron que esa «colcha de retazos» al decir de la derecha llegara a constituír un día una fuerza única y diversa al mismo tiempo. Unica porque es la herramienta que el pueblo siente como suya. Diversa, porque contiene a todos aquellos que quieren luchar en sus filas, vengan de donde vengan. Pero que no depende de ninguno de nosotros para existir.
El Frente Amplio hace muchísimos años que tiene vida propia. Y esa vida propia se la da la misma gente en su conjunto. Dentro de esta gran fuerza se mueven –van y vienen– sectores y ciudadanos. Pero, en ninguna época desde su nacimiento, aún en las peores, el Frente corrió riesgo de desaparecer. Ni la relación con el MLN en sus primeras épocas, ni la actitud ante las primeras apariciones de sectores militares con un tinte populista, ni la represión furibunda de la dictadura, pudieron con nuestro Frente Amplio. Y si bien nadie le podía reprochar que se mantuviera en silencio en las elecciones internas del 82, Seregni desde la cárcel y el alma y corazón frenteamplista de miles de compañeros, puso con el voto en blanco el grito en el cielo: «Pese a todo, aquí estamos y estaremos».
Y quiero detenerme en los años de terror, muerte, tortura, cárcel, persecución física, moral, anímica, psicológica, laboral, social que sufrieron los frenteamplistas, sus familias durante más de una década. Y habría que parar aquí y detenerse a reflexionar, recordar lo que fue todo aquello.
Así, se puede valorar realmente lo que fue el voto en blanco, la salida de la dictadura, la reaparición pública explosiva y multitudinaria de una fuerza política que quiso ser literalmente exterminada.
Así, se puede comprender realmente que el Frente Amplio vive por sí mismo en su pueblo, más allá incluso de lo que fueron esos años. Vive en la gente.
Se vaya quien se vaya…
Tras la reapertura democrática y tras las sucesivas elecciones, vinieron movimientos, idas y venidas de distintos sectores. Generalmente se fueron sectores que tuvieron un gran caudal electoral en la elección anterior. Caudal que no se sabía bien si era por identificación profunda con ese sector o porque los votantes –por alguna razón– veían en ese grupo a un representante del frenteamplismo. Y seguramente esos sectores se pensaron que la gran votación había sido por identificación profunda con su sector. Por alguna razón decidieron irse del Frente y en la siguiente elección se vinieron a pique porque la enorme mayoría de los votantes frenteamplistas no los acompañó. A lo sumo recibieron algunos votos de «centro» de algunos votantes del Partido al que se aliaron. Años después, alguno de esos sectores decidieron volver al Frente Amplio y otros desaparecieron.
Entonces, tranquilidad, porque el Frente Amplio está acostumbrado y enriquecido de sobrevivir a varias tormentas y deserciones. Tranquilidad porque aquí no hay ninguna tormenta. Por el contrario, estamos en uno de los mejores momentos de la vida del Frente. Estamos gobernando por, con y para la gente. Y el Frente lo está haciendo muy bien. Cumpliendo con uno de los objetivos de su fundación. Como aún resta mucho por hacer, su razón de ser y existencia sigue totalmente vigente y goza de muy buena salud. El acto de Rocha, donde nace el sol de la patria, no hace más que reafirmarlo. Mostrando –además– que los tres candidatos pueden funcionar muy bien juntos, ahora y en el próximo gobierno nacional, cualesquiera sean los cargos que les toquen a cada uno.
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