La crisis y dos modelos de país
Empecemos por una obviedad, estamos en año electoral y por lo tanto, todo lleva el tinte, es inevitable.
Sin embargo, todo debe o debería tener límites, en particular cuando de lo que se habla es del país, es decir de la vida de nuestra gente, de su bienestar.
La estrategia de la oposición política, empresarial y mediática parece dirigida, en lugar de presentar sus propuestas, sus ideas, su modelo de país, a anunciar crisis y colapsos.
Esto ya de por sí es grave, pero lo es aún más, porque la línea entre anunciarlas y promoverlas es muy delgada, demasiado delgada.
Desde que estalló la crisis internacional, dicho sea de paso, provocada por un modelo de desregulación financiera, que la derecha ha defendido como panacea a nivel global, han proliferado los augures de desastres a nivel nacional.
Se reitera una y otra vez, que se viene la crisis, que caerá la producción, que se irán las inversiones, que se disparará la inflación.
Se presentó la sequía como la gran catástrofe nacional, se cuestionó al gobierno por insensible por error de diagnóstico, por medidas insuficientes.
Cuando se hizo la interpelación al ministro Ernesto Agazzi y este presentó las 27 medidas adoptadas por el gobierno, las «medidas alternativas» de la derecha quedaron básicamente en pedir más exoneraciones de impuestos, más exoneración de aportes al BPS (sin decir que los aportes que no se prorrogaron son los de los trabajadores) y, como propuesta final, un TLC con EEUU.
Luego la campaña varió su centro y se trasladó a la inflación: que los precios se dispararon, que el gobierno no hacía nada, que era el impacto de la crisis internacional y se especuló y apostó a que se superaran los dos dígitos de inflación, como si esa situación, de grave impacto para los uruguayos todos, fuera un triunfo político.
El gobierno adoptó una batería de 12 medidas, demostró en los hechos que había un componente especulativo en la suba de algunos precios y actuó con serenidad y apertura.
Ahora el anuncio de desastres se corrió hacia la caída de inversiones. Incluso algunos candidatos de la derecha hablan de que van a «reactivar la economía», afirmando además que para ello van a volver a consultar al FMI.
El ministro de Economía, Alvaro García, aclaró que no hay tal caída de inversiones, que se cerró el 2008 con un crecimiento del 30% en la inversión general y con un 79% de crecimiento con respecto al 2007 en inversión en maquinaria en el último trimestre del año que cerró. Esto es cuando ya estaba en pleno desarrollo la crisis internacional.
Nadie duda de que la crisis internacional provocada por la timba financiera global va a impactar en la región, ya lo está haciendo y también en Uruguay.
No es ese el debate. La discusión es qué actitud se adopta ante esa circunstancia.
No es válido apostar a que al país le vaya mal e incluso proclamarlo, hasta llegar a generar expectativas negativas, pensando en réditos políticos.
No fue esa la actitud del Frente Amplio y la izquierda cuando la crisis del 2001, esa sí verdadera, concreta y devastadora para nuestra gente.
También en eso hay diferencias claras entre la izquierda y la derecha y no pueden pasar desaparcibidas por los avatares y las declaraciones de las elecciones internas.
Finalmente, también en esto hay dos modelos de país y dos modelos de conducta política que se expresan.
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