Las frases hechas y el olvido involuntario

Cada tanto y a medida que las expresiones, los dichos, las posiciones graves y sesudas realizadas por quienes están en primeros planos, trátese de políticos actuales o de otros desgastados por los palos políticos secretarillos y demás, nos obligan a volver sobre muchos temas y opiniones vertidas en su momento, para revisar si realmente lo que entendimos en aquel entonces corresponde a lo que entendemos ahora, y nos preocupa, sobre todo cuando algún tema de actualidad choca con otros antiguos, dejando escapar una nota muy aguda que nos obliga a prestar atención, mucha atención… y mejorar todo lo posible nuestro poder de análisis.

A veces no tenemos que andar mucho… ahí nomás todos los políticos en algún momento refiriéndose a nuestro país decían con caras de malos, «la herencia maldita que nos dejaron», realmente increíble… el que no quiera asumir el paisito como está que dé un paso al costado, nadie tiene obligación de recibirlo y tampoco se ven luminarias como para pedirles que se hagan cargo.

Pero no nos alejemos y vayamos al grano, esto es otra historia!, pero es interesante, seguro.

En los primeros meses de 1985, con la firma del presidente de la Asamblea General, de varios ministros y por supuesto la firma del recién electo Presidente de los uruguayos, Julio Ma. Sanguinetti, se aprobó y se puso en funcionamiento la Ley 18.037, ley de amnistía ideada y redactada para dar amparo a toda la ciudadanía desde el año 1962.

Hoy, después de lo manifestado, nos sorprende, y no dejamos de preguntarnos, por qué si estaban tanto Sanguinetti, como García Pintos tan preocupados y doloridos por la ausencia de dicho amparo demoraron 24 largos años para reclamar lo que consideran justo, y por ahí pasó la ley de Ancap, MAESTROS, un intento a través de la Ley No.17.449, que quitaba más que daba, y la Ley No.18.033, y otras leyes que juntas todas ellas no alcanzan para conformar una sola que pueda ser respetada ni defendida en cualquier ámbito de los derechos humanos.

Porque solo en los últimos dos o tres años cuando las distintas agrupaciones de luchadores sociales salen a defenderse, y todavía no se conocían leyes de reparación de otros países golpeados de la misma forma que el nuestro, ellos tenían claro y conocimiento de todo ya que la Ley No.15.737 menciona el Pacto de San José de Costa Rica, y ellos eran los gobernantes que firmaron las leyes nuestras desde el año 1985 eran, de sus propios partidos políticos.

En aquel entonces no hubo golpes en el pecho, sólo hubo un cómplice y escandaloso silencio; entonces, cuesta aceptar, no el dolor de lo que se defiende, que uno no prejuzga si es cierto o no, no nos corresponde, sino por qué dejaron pasar tanto tiempo, o será porque quizás hay un nuevo gobierno, pues entonces vayan sabiendo que los luchadores sociales no hemos obtenido mucho de este gobierno, más bien tiene sabor a muy poco, para otros nada.

Quienes se acuerden hoy de tanto olvido sería saludable y comienzan a reclamar, podrán decir nunca es tarde para el despertar de la conciencia de los seres humanos.

Y dentro de todo este panorama que no tiene nada de color de rosa, cada vez son menos los que a nivel de gobierno protestaban «no hicimos lo que hicimos para obtener una jubilación», y como lo manifestamos más arriba, las frases hechas tienen como la mentira las patas cortas, nos parece bien que así piensen pero no se anoten en las leyes de amparo, nos parece bien que piensen así pero no condenen por una frase hecha a gente que no estaba con el MLN y vio de golpe cómo su vida y la de su familia se hacía pedazos en las cárceles sin haber movido un dedo ni una opinión, por favor, cuál fue su culpa. ¿También fueron llevados y torturados porque querían una jubilación? ¿Ese es el tema? Saben muy bien que esto fue una profanación de las ideas, del derecho a pensar libremente de tanta gente con distintas esperanzas, y por ahí pasaron luchadores sociales de todas partes, y los que no volvieron, ideológicamente consustanciados unos, ciudadanos en general comprometidos con la democracia otros, desarraigados, trabajadores todos!, si a la hora de medir y comparar hay que hacerlo bien.

Irónicamente, esta es una parte de la herencia maldita y de las frases hechas. El que no la quiera, por favor, un paso al costado.

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