Aniversario con buenas señales
El 5 de febrero de 1971 se firmó el acuerdo entre sectores de la izquierda y progresistas, para crear una fuerza política que se propuso cambiar radicalmente al Uruguay. A esa fecha, hoy de carácter histórico, se llegó luego de largas batallas contra la inoperancia y la desnacionalización de los gobiernos de los partidos tradicionales, que implicaron a decenas de miles de trabajadores e intelectuales convencidos de que este país era viable, pero que además su gente podía vivir en una sociedad de creciente equidad.
El Frente Amplio no nació por generación espontánea, sino que detrás de las luchas y las protestas hubo una concepción de patria y de sociedad plural y democrática, que permitió la unidad del pueblo, con sus múltiples colores. No fue fácil la unidad, en tanto la lucha contra el pachecato expresó un crisol de tácticas y estrategias desde el campo popular, donde finalmente la idea de que un frente sin exclusiones era la única esperanza.
Los dirigentes de aquella época tuvieron una mirada larga, a la vez que supieron debatir ideas, pero a la vez construir consensos donde todos, de alguna manera, tuvieron que resignar sus posturas personales y sectoriales. Un buen ejemplo de ello fue que la izquierda tradicional, apegada a los reclamos del movimiento sindical, dejó paso a la idea de que en el programa del FA se planteara la nacionalización de la banca y no las estatización como reclamaba el movimiento popular.
Se tuvo la capacidad de aceptar la visión del otro, con miras a la unidad y a la construcción de una fuerza política estratégica que permitiera abrir un surco entre los partidos tradicionales y las masas desheredadas. Esto se logró en 1971, lo que terminó siendo esa unidad de pueblo que desde el 1º de marzo de 2005 se transformó en gobierno, teniendo como presidente al doctor Tabaré Vázquez. Gobierno que es reconocido por el conjunto de la población como exitoso, apegado a la democracia y a la justicia social.
Es cierto que en los últimos años esta fuerza política que nació un 5 de febrero se encuentra ante un nuevo desafío y es resolver su continuidad, por cinco años más, con un candidato a las elecciones internas resuelto por el veredicto de las urnas. Esta nueva realidad para la izquierda es todo una novedad y por ello ha generado disonancias entre las partes y ciertos descontentos entre los votantes frenteamplistas.
Pero en los últimos días, el Frente Amplio ha crecido en estatura, mostrado que se encuentra con la unidad cuando desde los partidos tradicionales se lo ataca. Esto ocurrió gracias a errores políticos del Partido Nacional, que desesperados por las elecciones internas interpelaron al ministro Ernesto Agazzi. La interpelación terminó siendo un renovado paisaje de aquel Frente Amplio de 1971, donde todos iban a una, como Fuente Ovejuna. La presencia de todos lo ministros y del presidente del FA, Jorge Brovetto, en la interpelación, fue una demostración categórica de que la izquierda unida, si quiere, se transforma en un bloque inderrotable. El hecho de que mañana en Maldonado los principales líderes departamentales Oscar de los Santos, Darío Pérez y Ricardo Alcorta convoquen a un acto conjunto, es muestra de esa creciente madurez.
La frutilla en el postre será el sábado 7 de febrero, cuando Rocha reciba a todo el Frente Amplio, para recordar aquellos compromisos de 1971.
Buenas señales, por cierto.
Compartí tu opinión con toda la comunidad