El FA y la tercera opción
Quisiera realizar algunas reflexiones sobre ese nuevo movimiento frenteamplista al que se define como la «tercera opción».
No me considero politólogo ni analista político. Aprovecho la oportunidad que no disponen otros para poder trasmitir mi opinión sobre lo que es la interna del Frente Amplio.
Parto del presupuesto de que nadie puede ni tiene derecho a cuestionar ni la trayectoria ni las pretensiones de José Mujica y Danilo Astori, que han sido los tradicionales aspirantes a continuar con el importante cambio y modernización del país que ha traído cambios sociales y económicos de importancia.
Por otra parte no comparto declaraciones descalificadoras de algún político del FA hacia la que ha sido denominada como tercera opción.
Parto de la base de que hay dos posturas, no diría contradictorias, porque no lo son, pero que tienen diferencias importantes, en la interna frenteamplista, una situación que no difiere en nada con lo que sucede dentro del Partido Nacional y dentro del Partido Colorado. Menciono esto porque algunos periodistas, analistas y opinólogos sobredimensionan la situación en el Frente Amplio y chiflan y miran para arriba con los partidos de la derecha.
Y ahí está la primera puntualización: en Uruguay existe la izquierda y la derecha. Hoy blancos y colorados hablan a micrófono abierto de alianzas electorales. No lo critico, lo celebro, porque pienso que es un sinceramiento frente a la ciudadanía. Con todo, no deja de llamarme la atención que ese hecho no haya sido aún evaluado y analizado por los especialistas.
Vayamos concretando. En estos momentos se discute la denominada «tercera opción» dentro del FA. Más allá de que me parece desafortunada la idea de definirlo de esta manera, entiendo que es válida, que no atenta contra el FA ni su programa y que representa a gente que es mucho más actualizada en su forma de pensar, de hablar, de relacionarse con la población que generaciones de compañeros con unos años más de militancia.
Para colmo de males, algunos operadores tradicionales dentro del FA apelan a los viejos trucos de ensuciar la cancha. No es el camino, no es el estilo.
Lo que se está buscando impulsar son modalidades actualizadas de política, son nuevas generaciones que le llegan más a los jóvenes (y también a los viejos), sin necesidad de renunciar a los postulados básicos del FA, con la diferencia de que carecen de aparatos partidarios.
Como no soy adivino, desconozco el futuro de esta «tercera opción». Creo que la forma de polemizar con ella no es ni con artículos de prensa ni declaraciones claramente descalificadoras.
Ese no ha sido el estilo de la izquierda que la ha llevado hasta donde llegó, ni el que los abanderados de la tercera opción están reivindicando.
Como tampoco soy opinólogo, no voy a aventurar resultados en las elecciones internas, pero sí me gustaría que la hoy denominada «tercera opción» trasciende un resultado electoral interno, y que simboliza esa nueva generación que en algún momento se dijo que no existía.
Hoy parecen primar los aparatos partidarios que matan a sus propios militantes en aras de vaya a saber uno qué posturas, pero lo cierto es que a la larga parecería que este nuevo estilo y estos nuevos dirigentes tienen futuro en el FA y en el país.
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