Preguntas y respuestas sobre antisemitismo
Se me hizo llegar la versión de un artículo publicado en el periódico estadounidense Boston Globe referido a la operación militar de Israel en Gaza, y cuando me disponía a comentar sus tesis me golpean el rostro las siguientes informaciones: 1) las tropas de ocupación israelíes bombardearon otra escuela de la ONU (¡otra más!) al sur de Gaza causando 6 muertos y 11 heridos entre los cientos de palestinos allí refugiados; no sé si pidieron disculpas diciendo que había sido un error, como hicieron al arrasar otra escuela de la ONU. 2) bombardearon el hospital atendido por la Media Luna Roja, que debió ser evacuado en la noche. 3) bombardearon los depósitos donde se deposita ayuda humanitaria; vimos allí los paquetes de subsistencias y medicinas donadas por Brasil; 4) un médico egipcio denuncia que en los ataques se utiliza fósforo blanco (como hicieron las tropas yankis en Bagdad) y bombas centauro. 5) me comunican desde Tel Aviv que una caravana organizada por Médicos por los Derechos Humanos de Israel y acompañada por cientos de judíos y árabes provenientes de Tel Aviv, Jerusalén, Taybeh y Beersheba fueron reprimidos por fuerzas militares israelíes en el sur del país, cerca de la frontera con Gaza, cuando se disponían a entregar ayuda humanitaria médica por un valor de 500 mil dólares para la población de Gaza, como ya lo habían hecho en cuatro ocasiones anteriores. 6) la Asamblea General de Naciones Unidas, reiterando una resolución anterior, reclamó un cese del fuego inmediato y duradero en Gaza, lo que obtuvo 142 votos a favor, 4 en contra (imaginen quiénes son) y 8 abstenciones. 7) posteriormente Israel firmó un acuerdo de seguridad con EEUU (que Bush le lega a Obama), el cual fortalece la presencia militar de EEUU en la región y anuncia un cese del fuego unilateral desconociendo al gobierno de la franja de Gaza.
Resolví entonces comentar a la luz de estos hechos las tesis del artículo mencionado, que comienza con la siguiente formulación: «La frontera que separa la desaprobación legítima hacia Israel del antisemitismo puede no ser siempre evidente». El autor reseña manifestaciones realizadas en distintas partes del mundo bajo la consigna de exterminar a los judíos. Pero a medida que avanza en su exposición, la dubitativa tesis inicial se trasmuta en la afirmación de que «todo comentario negativo acerca de Israel (…) es simplemente el viejo perro del antisemitismo con un collar nuevo», para culminar con esta aserción rotunda: «Aquellos que con tanta virulencia denuncian a Israel en su guerra contra Hamas se están alineando con los fanáticos antijudíos más virulentos del planeta». Y para que no quepan dudas, machaca: «Pueden proclamar que eso no les convierte en antisemitas. Pero es que sí lo hace».
Observo de paso que entre las consignas de representantes de esa lacra fascista, ultraderechista y xenófoba citadas en la nota, se destaca la de: «¡Bombardeemos, bombardeemos Israel!». Eso no pasa de ser el alarido de una banda de forajidos, peligrosa por cierto, pronunciada a muchos kilómetros del objetivo. En cambio, a esa misma hora Israel estaba bombardeando con ferocidad palmo a palmo el estrecho territorio de la franja de Gaza, con un saldo a esta altura de 1200 muertos, un tercio de ellos niños, y unos 5500 heridos. Una hecatombe, no en el papel o en el aire, sino escrito con sangre y ceniza, diría Bialik.
La indigencia conceptual de la tesis es manifiesta. Se reduce a sostener que si se critica a Israel se incurre en antisemitismo. Más bien ocurre lo contrario. Lo que el mundo entero condena hoy es el genocidio que el gobierno de Israel ha estado perpetrando en la franja de Gaza, para borrarla de la faz de la tierra. Y eso entraña la negación absoluta de los grandes valores que judíos eminentes han legado a la humanidad, y que perdurarán a través de los tiempos.
Quienes defienden a toda costa al gobierno de Israel aún en medio de la barbarie desatada apelan a modificaciones de detalle de la tesis, cual variaciones sobre el tema. Por ejemplo se escribe: «Un viejo fantasma está de vuelta: el antisemitismo violento de los días de Hitler». Aquí me vino el recuerdo de Guernica y Lídice, que es lo más parecido a lo que las tropas israelíes han estado acometiendo en Gaza, incluso experimentando nuevas armas proporcionadas por EEUU en los cuerpos de los niños palestinos. El argumento es que los críticos de Israel no dijeron nada sobre atentados masivos que se producen en distintas regiones, y a cual más horrendo. La pregunta es: ¿esto legitima las aberraciones cometidas por las tropas israelíes a lo largo de más de tres semanas, catalogadas como crímenes de lesa humanidad? Si el viejo Vaz Ferreira viviera, los reprobaría sin vuelta en un examen de lógica. Pero además, de esa nómina el autor exceptúan las protestas contra la invasión a Irak, que sí se produjeron con gran intensidad, pero eso según él carece de valor porque se trata de condenar a EEUU, y éste es el único y gran aliado de Israel, el que le proporciona las armas y el único que no votó a favor del cese del fuego aprobado por los otros 14 miembros del Consejo de Seguridad.
Otro analista argumenta que los crímenes cometidos por la OTAN (en la ex Yugoslavia, en Afganistán y otros) son mayores que los de Israel, y levanta el índice acusador: «¿Quiénes son ellos para darnos lecciones de moral?». Repito la interrogante anterior: ¿Eso le da derecho a Israel a matar a diestra y siniestra?
Finalizo con una pregunta general: cuando el mundo condena la agresión israelí en Gaza con manifestaciones en todas partes, cuando lo hace el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, su Comisión de DDHH, personalidades y expertos que van de Miguel d´Escoto, Pérez Esquivel Gros Espiell o Juan Gelman a Amnistía Internacional, el Comité Internacional de la Cruz Roja, organismos médicos y periodistas y una gama amplísima ¿son todos antisemitas?
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