"¿Hamas se compadece de su pueblo?"
La interrogante es concreta. No plantea la posibilidad de que el Hamas se compadezca por los hombres, mujeres y niños israelíes- sería una broma de mal gusto- ni por los infieles (léase cristianos y judíos), ateos, agnósticos o apóstatas cuya suerte ya está prevista en el Corán y la Sharía (ley civil basada en el Corán). Ni siquiera nos preguntamos si sienten piedad por otros árabes- palestinos o no- porque desde el fondo de los tiempos y hasta el día de hoy, mueren más árabes a manos de otros árabes que a manos de personas de otras naciones y credos, tanto por medio de asesinatos masivos o selectivos.
La pregunta del título tiene que ver exclusivamente con la sensibilidad de esa organización -Hamas- por el pueblo palestino al cual pertenecen sus integrantes y que gobierna y representa, al menos en Gaza.
En realidad, el tema no es nuevo. Cuando en 1982 Israel invadió el sur del Líbano (Operación «Paz en Galilea») para detener los ataques que asolaban el norte del país, se encontró con la estrategia de los escudos humanos civiles -si eran cristianos, mejor- detrás de los cuales se parapetaban los combatientes de la OLP. Hospitales, escuelas, casas de apartamentos, se habían convertido en los centros operativos desde los cuales libraban su lucha contra Israel.
En el año 2000, apenas comenzó en Cisjordania y Gaza la segunda Intifada, la OLP decretó el cierre de los liceos para poder enviar a los alumnos a las zonas de enfrentamiento. Estaban allí voluntariamente. Pero ya habían sido programados para odiar y eran apropiadas como instrumentos valiosos en la guerra mediática y como escudos humanos detrás de los cuales disparaban los combatientes que no aparecían en las imágenes televisadas. Dicho sea de paso, los bribones que utilizaban estos niños nunca fueron señalados como criminales de guerra de acuerdo a lo que establecen las Convenciones internacionales.
Un tiempo antes había aparecido en escena el Hamas. No tenía mucho que agregar al terrorismo de la OLP en cuanto a crueldad, si bien generó un recrudecimiento del terrorismo y la creación de «academias» en las que se gradúan jóvenes suicidas de ambos sexos. Más importante aún, el Hamas dotó al pueblo palestino de un marco religioso arraigado en el Islam.
Cuando el Hamas lanza miles de morteros y cohetes apuntando desde Gaza a 750 mil civiles israelíes (543 fueron disparados durante el cese del fuego) mientras fracasaban una tras otra todas las gestiones diplomáticas, era previsible que antes o después Israel habría de reaccionar militarmente en lo que ahora se conoce como «Operación Plomo Fundido».
Ya estaba nuevamente armada la estrategia de los escudos civiles con la esperanza de que la televisión haría lo suyo con lo cual detendrían a las fuerzas israelíes .
Quizás no tuvieran claro que en democracia la obligación primaria de todo gobierno es preservar la vida e integridad física de sus habitantes.
Hoy en día, Occidente tiene claro que pretender apaciguar el terrorismo es una utopía, especialmente si se trata del terrorismo islámico. Su odio es feroz, no deja lugar para la compasión y si en la práctica se interrumpe, la pausa rara vez es duradera y respetada.
Cuando los atentados se detienen no es porque los terroristas hayan adquirido mayor sensatez política o serenidad emocional sino porque fuerzas más poderosas los han debilitado.
Nadie en su sano juicio piensa que la paz en el Medio Oriente se alcanzará por la fuerza de las armas, pero éstas pueden afectarlo como para reducir los ataques tal como ha quedado demostrado en el propio Israel y en sus frontera norte, aun teniendo conciencia que los riesgos del terrorismo siguen latentes.
Esto pasa ahora también. Si Israel ofrece una tregua unilateral es porque no haya dudas- ha logrado buena parte de sus objetivos y si la propuesta es aceptada por el Hamas, no es porque se haya aplacado su odio sino porque no le quedan de momento muchas opciones bélicas.
Ellos provocaron esta guerra. No podían ignorar lo que pasaría después. Por tanto, el responsable moral de la sangre derramada se llama Hamas.
A la pregunta del título respondemos con una rotunda negativa.
Hamas no se compadece ni siquiera de su propio pueblo.
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