Ismael Sena
No por esperada deja de conmover menos la muerte de una persona, cuando esa persona es, además, un compañero entrañable de tiempos difíciles.
Ismael fue trabajador de UTE, en la época en que esa sigla significaba Usinas y Teléfonos del Estado. Era operario de teléfonos, de la Central Paso Molino, y fue, desde su ingreso, afiliado y militante de AUTE, la organización sindical de los trabajadores del ente.
En los años 60, años de construcción de la unidad del movimiento sindical, pero también de agravamiento de la crisis económica, social y política del Uruguay y su correlato de grandes luchas sindicales y populares, Ismael se transformó poco a poco en un protagonista esencial. Integró la Directiva del sindicato, fue en algunos períodos su secretario de Propaganda, representó al gremio en la Mesa Sindical Coordinadora de Entes y Servicios Descentralizados, y fue un dirigente indispensable, para AUTE, para la MSC, y para la propia CNT, en el período previo al golpe de Estado del 27 de junio de 1973, y hasta su detención.
Personalmente, recuerdo a Ismael como un compañero que no asumía pasivamente ni tareas ni decisiones, que le gustaba discutir, cuyas intervenciones, muchas veces polémicas, no faltaron nunca en los congresos de delegados, y que, con la misma determinación, unía la acción a la palabra en cada responsabilidad que le tocó desarrollar. En fin, que a veces en el acuerdo, a veces en la discrepancia, el gremio contó siempre con él.
Como tantos compañeros, las luchas y la experiencia acumulada lo fueron llevando a la militancia política en la izquierda, en su caso en el Partido Comunista, y con él, a la forja de la unidad política que hiciera nacer en 1971 al Frente Amplio.
Así, con Ismael estuvimos en la lucha sindical primero, y en la organización política luego. Y, por si la peripecia de aquellos años fuera poco, nos encontramos en el enfrentamiento a la represión pachequista primero, con persecución, militarización, cuarteles y despidos, y en la huelga general de enfrentamiento al golpe de Estado luego, en su preparación y en su desarrollo.
Cosas de la vida, también nos encontramos en la prisión, en el penal de Libertad, y hasta en la misma celda, en algunos períodos.
Beti, mi esposa y compañera, y yo, que en esos tiempos ásperos estuvimos tan cerca de Ismael y su compañera Alicia, siempre recordamos lo brutal que fue la detención de ambos, precisamente cuando la vida los había favorecido con el nacimiento de sus mellizos, Marina y Pablo, de quienes se vieron así alejados por años.
Hoy, ante el fallecimiento de Ismael, comprendemos y compartimos su dolor, pero sepan, en particular sus hijos, que su pérdida lo es también para el movimiento sindical y popular, pues Ismael Sena integra esa larga, interminable columna de los protagonistas en la historia reciente de la patria.
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