Los niños de Gaza

Cuando muere un niño, en circunstancias tan aberrantes como las que se están dando en la franja de Gaza, un ser humano, cualquiera sea su condición social, religión o ideología, no deja de rebelarse contra la barbarie. Ustedes conocen los motivos que me alejaron del cargo de Secretario de asuntos políticos de un diputado del actual gobierno. En aquellos días de agosto de 2006, escribí una nota titulada «Bolívar, Artigas y la cuestión nacional», en la que condené sin ambigüedades y sin utilizar el lenguaje políticamente correcto una masacre sobre el Líbano cuando la fuerza aérea de este mismo gobierno de la «Kadima», partido político al cual pertenecen el señor Olmert y la señora canciller Livni ordenaron disparar bombas de fósforo sobre víctimas inocentes que no pertenecían a ningún grupo terrorista. El señor cónsul de Israel, Leo Vinovezky, en Uruguay entonces, presionó al diputado y al partido que este analista político y comunicador integraba, para expresar su profundo malestar por sus expresiones.

Fui suspendido, en primera instancia, y no acepté de ninguna manera una intromisión indeseable al Parlamento nacional, ni a la libertad de expresarme. Por ello renuncié a mi cargo y estoy residiendo en Chile. Sin embargo, la solidaridad de mis colegas de LA REPUBLICA ha permitido reivindicarme de aquel daño moral y sicológico que me causara la diplomacia de la era Olmert. Los hechos continúan, lamentablemente, dándome la razón.

Anoche, cuando veía aquí en Santiago las noticias de la TV a la medianoche, volví en el tiempo al Holocausto, a la aberrante conducta de los nazis en los guetos y campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Recordé Auschwitz, entre otros calvarios y la locura desencadenada en el hombre que mata a su semejante por su raza, color de piel, de manera indiscriminada.

Se me vino a la memoria el martirologio de Martin Luther King y su liderazgo formidable en la lucha por los derechos civiles de su raza en los EEUU.

Me retrotraje a las imágenes impactantes de la película de Oliver Stone que da cuenta del preciso momento en el que disparan al gran John F. Kennedy, presidente de la nación más poderosa del planeta, un 22 de noviembre de 1963. Cuanto nos hace falta un Kennedy, pensé … Un hombre o una mujer, una multitud de voces y de condenas que desde el círculo de poder mundial hacia los rincones más recónditos de la aldea global logren detener esta barbarie en Gaza, donde los niños son víctimas del odio.

Pasó la noche de Reyes. Muchos niños en esta región, lejos de Tierra Santa, aguardaban ansiosamente sus regalos, con toda su bendita inocencia. Lejos de esa quimera y de la estrella de Belén que anuncia el nacimiento de Cristo y la llegada de los Reyes de Oriente a obsequiar sus presentes al niño Jesús, la realidad nos indica que en este preciso instante millones de ellos son utilizados como carne de cañón y son víctimas de guerras abyectas, como la que se ha desencadenado sobre la franja de Gaza y que amenaza a convertirse en un conflicto de imprevisibles consecuencias. Mi aspiración más sentida y humilde al comenzar este nuevo año es que la sonrisa de los más débiles nos inspire a encontrar una civilización donde estas masacres no se toleren e impere el derecho internacional y la coexistencia pacífica entre los pueblos.

Que pueblos semitas con una identidad cultural encuentren a través del diálogo la definitiva paz y que los niños de Gaza y de todas partes del planeta nos conmuevan y motiven a construir una humanidad solidaria, justa, pacífica, amable.

¡Que así sea!

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