La declaración del FA sobre Gaza
La declaración emitida por el Secretariado del Frente Amplio el 30 de diciembre, apenas desencadenada la invasión de Israel a la franja de Gaza, no ha hecho sino acrecentar la solidez de sus fundamentos en las dos semanas transcurridas.
La declaración es un documento de extrema sobriedad y precisión. Tras expresar «su más enérgico rechazo a los ataques perpetrados por el ejército israelí, que han cobrado un número elevado de muertos y heridos incluyendo mayoritariamente a la población civil», coloca el acento en el reclamo del cese de todas las acciones que impidan avanzar en el camino del diálogo y la negociación para la construcción de la paz en la región», a la vez que reivindica, acorde con la arraigada tradición nacional, «los principios de no intervención y de solución negociada de los conflictos en el marco del derecho internacional».
El Consejo de Seguridad de la ONU, tras una prolongada sesión con participación de todos los países de la región, aprobó el jueves 8 la resolución Nº 1860 que «llama a un cese al fuego inmediato, durable y plenamente respetado, que lleve al retiro completo de las fuerzas israelíes de Gaza». La resolución solicita además a los Estados sostener el cese al fuego «previniendo el tráfico ilícito de armas» y asegurando a la vez «la reapertura durable de los puntos de paso» de la zona de Gaza. Pide asimismo la distribución «sin trabas» de la ayuda humanitaria. Esta resolución fue votada por 14 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad. EEUU fue el único país que no la acompañó, se abstuvo. El gobierno israelí declaró de inmediato que no se atendría a la resolución y al otro día reanudó sus bombardeos e incursiones terrestres en la franja. Por esas horas, se revelaba que EEUU había entregado un enorme cargamento de armas a Israel y que estaban dispuestos otros dos envíos de considerable magnitud para antes de fin de mes, lo que revela que éste proyecta extender su ofensiva por un largo período, contando con el apoyo irrestricto de EEUU y a pesar del pronunciamiento de la inmensa mayoría de la opinión pública internacional, como lo demuestran las masivas demostraciones en todos los puntos del planeta.
Hay más. En estos días ha quedado demostrado que Israel viola de manera contumaz la ley internacional, y en particular las Convenciones de Ginebra. Está siendo acusado de «crimen de guerra» por la artera maniobra consumada el día 4 en Zeitun, en los suburbios de la ciudad de Gaza, donde confinó a más de un centenar de palestinos que fueron sometidos horas después a un bombardeo concentrado, con 30 víctimas fatales. Ya he contado que vi el patético testimonio al respecto de un niño de 13 años, sobreviviente de la masacre. La aviación israelí bombardeó escuelas administradas por la ONU perfectamente identificables por sus siglas y la pintura con los colores azul y blanco de la organización. Bombardeó también ambulancias de la Cruz Roja, causando víctimas fatales, entre ellos un chofer. Impide el paso de las ambulancias, no deja a los médicos de la Cruz Roja acercarse a los heridos, dejándolos desangrarse a su vista. También impide el paso de los camiones con ayuda humanitaria, con la consecuencia de que la franja atraviesa «una situación apocalíptica» y faltan todos los elementos imprescindibles a la subsistencia, según el comisario europeo para la ayuda humanitaria, Louis Michel. Lo que no impidió a la representante israelí en el debate del Consejo de Seguridad, Gabriela Shalev, alegar que se cierra el paso a los camiones con víveres porque los depósitos están abarrotados.
Ahora bien: en las declaraciones de organismos que defienden a rajatabla las posiciones del gobierno israelí, como el Comité Central Israelita local, todos estos elementos son dejados de lado. En cambio, se agravian porque a su juicio la declaración del Frente «omite» mencionar «el motivo» de la agresión militar israelí, a saber, los disparos de cohetes por parte de Hamas desde Gaza hacia el sur de Israel. De esta forma, alegan, «se distorsionan los hechos y se presenta a Israel como agresor».
Habría que preguntarles cómo catalogan ellos una acción militar que en dos semanas causó más de 900 muertos y varios millares de heridos palestinos. En segundo lugar, el Frente (y la resolución de la ONU) se pronuncia por el cese de todas las acciones de violencia, pero poniendo lógicamente el acento en la invasión israelí por aire, tierra y mar. Y todos están contestes de que dicha invasión es absolutamente desproporcionada, lo que implica un concepto jurídico de capital importancia (y además de sentido común). Héctor Gros Espiell, jurista cuya versación nadie discute, declaró que el ataque israelí «no es legítima defensa», y que «lo que lo deslegitima es el exceso». Exceso que se expresa en vidas segadas que se acercan al millar. Según el comisario europeo citado, «la respuesta de Israel viola el derecho humanitario y es inaceptable en el plano moral». La Asociación Americana de Juristas (con estatuto consultivo ante la ONU) declaró que «la brutal agresión de Israel culmina una política de terrorismo de Estado que contiene numerosos elementos de los crímenes de genocidio y el apartheid». Los miembros del CCIU se pasan de la raya cuando declaran que el Frente «ha mantenido una postura apática respecto a (…) innumerables conflictos que se desarrollan en el mundo, pero sólo Israel es objeto de declaraciones de condena». Nada de eso. El Frente se ha pronunciado sobre todos los actos de violación de la ley internacional, en defensa de una política exterior independiente, soberana y de paz. Condenó los atentados a las Torres Gemelas y la invasión a Irak, el bloqueo de EEUU a Cuba, la invasión a Panamá y todos los actos de similar naturaleza. Y en esa línea rechaza la invasión a Gaza, reclama el retiro de las tropas y avanzar en el camino del diálogo y la construcción de la paz en la región.
Compartí tu opinión con toda la comunidad