El representante de los trabajadores en el BPS: oportunismo y confusión
Finalmente el martes 22 del corriente la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Ley de designación transitoria de los Representantes Sociales en el Banco de Previsión Social. Hay oportunistas que se acuerdan de la Constitución y de las leyes, cuando de frenar y atacar al movimiento popular se trata. Y defienden sus intereses de clase, como lo hicieron en este caso los legisladores del Partido Nacional, herreristas y no herreristas, salvo una honrosa excepción en ambas cámaras. El senador Gallinal en las escasas oportunidades en que ha recibido a los trabajadores, lo ha hecho para negarles rotundamente su voto a cualquier reclamo. Y el diputado Lara, que en los dos períodos que lleva como representante nacional, también en las pocas veces en que ha estado con un trabajador, ha sido en meses de campaña electoral para pedirles el voto, pero que jamás los ha recibido, cuando de solucionarles sus problemas se trata.
Con respecto a la actitud del Partido Colorado en esta ocasión, su conducta ha sido más sutil, pues si bien debió reconocer la representatividad del PIT-CNT, en el texto del proyecto de ley que elaboró, presentó y votó homogéneamente, también lo hizo por una cuestión de principios, pues en lo que tiene que ver con los intereses de clase que también tan fielmente representan y defienden: con esa conducta le dan un respiro a los grandes empresarios que en caso de elección serían arrollados por sus pequeños y medianos colegas por una mera cuestión cuantitativa.
Pero lo que no comprendemos de este tema, por más esfuerzos que hagamos, es la actitud que frente al mismo han tenido los legisladores progresistas: por un lado votaron el proyecto finalmente aprobado, pero manifestaron a los cuatro vientos, que lo hacían por disciplina partidaria, y por otro lado a los estimados diputados Guillermo Chifflet y José Mahía, que junto al diputado Ramón Legnani, no estuvieron en sala al momento de votar, y rechazamos con toda nuestra fuerza la actitud soberbia del diputado encuentrista Daniel Díaz, que se dio el lujo de acusar a sus compañeros de haber cometido un grave error. Con esa actitud, él estaba a favor de la Constitución, y los otros aparentemente, no, siendo totalmente a la inversa como lo vamos a demostrar.
1º) Lo que se votó en esta oportunidad, «al igual que en 1992, cuando nadie dijo nada», es una disposición transitoria que determina que esta vez, al igual que aquella, los directores sociales del BPS, en representación de Trabajadores, Jubilados y Empresarios, serán designados por el PE a sugerencia de cada una de sus organizaciones, y más allá de que el argumento para 1992 fue el de que se hacía de esa forma porque no existían padrones de afiliados al organismo previsional, de ninguno de los tres órdenes y de que hoy ellos estén prontos, en aquella oportunidad, a nadie preocupó la supuesta violación de la Constitución y si nos ponemos en constitucionalistas, esta jamás debería ser violada por ninguna, ninguna razón.
2º) Pero realmente ¿hubo violación de la Constitución? ¿Esta norma debemos respetarla artículo por artículo según nuestra conveniencia sectorial o individual, o deberíamos acatarla y defenderla en todo su contexto? Nosotros, por una cuestión de principios, siempre hacemos esto último, la burguesía uruguaya no lo hace, pues en la misma se establece el derecho al libre ejercicio de la democracia, a vivienda digna, a trabajo, a educación, a libertad de expresión, a libertad sindical y otros muchos derechos, que se sintetizan en el derecho constitucional de que todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley, y ni a nosotros ni a los compañeros señalados se nos escapa que los representantes de la burguesía en el gobierno y en el Parlamento, no solo no respetan los derechos constitucionales sino que los violan todos los días, desde hace muchos decenios, y si no veamos en el punto 3º, en lo que tiene que ver con los trabajadores, que es en definitiva lo que hoy nos convoca, cómo es cierto lo que afirmamos.
3º) ¿Quiénes estarían habilitados para que mediante el voto secreto pudieran ser elegidos y electores para representarnos en el Directorio del BPS? De acuerdo a la reglamentación vigente, todos aquellos trabajadores que a junio del 99 y hasta junio de 2000, durante todos los meses, hayan aportado al banco sin haberlo dejado de hacer un solo día y de ello haber constancia documentada en el Registro Laboral que lleva la institución. No nos olvidemos de las cuantiosas denuncias de casos en que las patronales efectúan los descuentos jubilatorios a sus trabajadores, pero luego no los vierten en el BPS, incluso hay varias denuncias penales donde el Estado por esta causa, no solamente es evasor, sino también estafador. Por otra parte no nos olvidemos de que según datos del propio organismo, en el día de hoy, hay 1.000.000 de trabajadores activos, pero solamente figuran en sus padrones 700.000, nosotros les preguntamos fraternalmente a estos compañeros, los restantes 300.000, ¿no son trabajadores?, porque según la reglamentación vigente, están excluidos de elegir y ser elegidos, y lo mismo les pasa a decenas de miles de trabajadores informales, también a otros tantos que a pesar de ser dependientes, para poder mantener el trabajo, tienen que convertirse en «empresas unipersonales».
5º) Los compañeros Chifflet, Mahía y Legnani, no ignoran que en la gran mayoría de los casos el art. 57 de la Constitución, no solo se viola sistemáticamente, sino que no se aplica, que para cientos de miles de trabajadores públicos y privados no existe, pues el mismo establece que «el Estado no solamente debe permitir la actividad sindical, sino que debe impulsarla» y en vez de ello, ese mismo Estado que debería proteger a los más débiles, permite abiertamente que tanto en la actividad pública como en la privada, ese derecho constitucional no se aplique, se viole, se recorte y se burle. Existen cientos de ejemplos de lo que afirmamos, «represión antisindical, falta de ámbito de negociación colectiva, rebaja salarial, pérdida constante de puestos de trabajo, etc., etc.», entonces estimados compañeros, humildemente les repetimos la pregunta, en materia del trabajo y de los derechos de los trabajadores, ¿funciona la Constitución? Es lícito responder a esta interrogante desde el frío punto de vista administrativista; de acuerdo a nuestra concepción de clase, estamos convencidos que cualquier norma legal, incluso la Constitución, debe estar pegada a la vida, y si esto no es así, de nada sirve, y si no, preguntémosle entre otros a los trabajadores de la construcción, que cada mañana al empezar sus tareas, no saben si terminarán con vida la jornada como consecuencia de la falta de seguridad en la mayoría de las obras (que no respetan las normas en ese sentido). Por todo ello llegamos a la conclusión de que el PIT-CNT actuó correctamente cuando resolvió la designación directa, y que esta vez más allá de las intenciones aviesas del Partido Colorado, de la conducta hipócrita del Partido Nacional, y de la confusión constitucional de algunos legisladores del FA-EP, las mayorías parlamentarias no violaron la Constitución, pues no se puede violar lo que no se aplica, y por lo tanto no existe. Entonces estimados compañeros no debemos ser más realistas que el rey, no sigamos dándoles argumentos a nuestros enemigos, pues seguramente esos argumentos ellos los utilizarán en las próximas semanas para seguir engañando y trampeando a los uruguayos y convocándolos a que no acompañen a la Comisión Nacional Pro Referéndum el próximo 18 de febrero donde lo mejor de nuestro pueblo está convocado a votar contra la traición y la entrega de la patria que desvergonzadamente están llevando ad
elante los representantes de la burguesía que sumisamente y por tres monedas favorecen a los capitales trasnacionales.
Para terminar, decirles a los lectores que queda otro capítulo de esta historia, el de un actor que no fue individualmente invitado a participar de la misma, pero que a consecuencia de sus ilimitadas ansias de protagonismo, en forma totalmente engañosa, autoconvirtiéndose en el líder de todos los que deben decidir en este delicado asunto, se metió a prepo en una contienda que no existe más que en su calenturienta cabeza. Estamos hablando de nuestro amigo (y lo llamamos así, porque la última vez que nos vimos continuábamos siéndolo) Adolfo Bertoni, pero por tratarse de un asunto que él convirtió en espinoso, por lo que referimos a él seriamente y así tratar de convencer al amigo de que se está equivocando y por lo tanto jugando del lado del enemigo, requeriría de un espacio similar a este, el mismo lo trataremos la próxima semana en nota aparte.
* Dirigente sindical
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