Carta crítica desde Suecia
Hoy se sale al mercado por aquello de Descartes pero en su forma actual: «Compro, luego existo». Digo esto relacionado con un cortometraje documental que vi en la televisión sueca. Trataba de un viejo pedagogo sudafricano dictando cátedra al alumnado de magisterio. Su planteo era que Occidente había vaciado de contenido todos los símbolos culturales de Africa. Para ello, contraponía la filosofía occidental basada en Descartes a la filosofía africana que formulaba a lo Descartes: «Me relaciono, luego existo». Para ello se valía del círculo y de círculos entrecruzados significando cada uno de ellos el círculo familiar, el de la aldea, el de las mujeres de la aldea, el círculo profesional y todos los etcéteras. En menos palabras, uno es en relación a otros y viceversa primigeniamente. Luego pensamos (si nos dejan).
Desgraciadamente, ya la filosofía impugnada por el pedagogo en cuestión no rige, pues hoy se trata de comprar y vender. Lo que sea: vacas locas o pollos tristes, pero vender y comprar, ni siquiera para comer, como en el cuento de las sardinas enlatadas del judío. Dos mil años después ya ni se habla de la Biblia. Hoy en las mesas de luz de Occidente yacen los catálogos de Ikea, Haléns, Ellos, etcétera y su mensaje es muy otro. Igual sucede con las citas del Gran Timonel, aunque he leído que han aparecido en la red informática. Entiendo la añoranza de la tranquilidad, pero es tediosa y ya nada es como fue. También la globalización nos va salvajizando a los súbditos escandinavos que empezamos a acusar el golpe de la pérdida de los símbolos nacionales (Volvo, Saab, ABB, etc.) al haber sido adquiridos por capitales internacionales. Hoy empezamos a conformarnos con el Falukorv, el Johnsson freestelse y el imbebible Glögg, pues por mucho que se esmeren, no tendrán salida en el mercado internacional. Hoy esta sociedad se maneja con ordenadores y contestadores automáticos que con ayuda del teclado telefónico te permiten ir avanzando por la jungla burocrática para enterarte de que, finalmente, lo que querías no te lo pueden contestar.
De cazadores de mamuts hemos pasado a cazadores de proyectos. El débil está embromado, pero con elegancia, a la manera civilizada y culta de Europa: Bonjour Madame, Bonjour Monsieur, y que te den po’l culo, como dicen los españoles. La Suecia viviste ya no existe. Calcula que si ya antes no daba nada espiritualmente, cuánto menos dará hoy.
* Profesor de español, uruguayo radicado en Suecia
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