EDITORIAL

Ponerle fin a la locura

Ha sido el transcurrir del tiempo lo que ha permitido que poco a poco, los hermanos del otro lado del Río Uruguay, vayan comprendiendo que no hay contaminación a causa de Botnia y que se puede transformar la zona, de un lado y otro de la frontera, en un centro de desarrollo y de bienestar.

El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, ha dado una señal al afirmar que el gobierno argentino «nunca» estuvo de acuerdo con los cortes en las rutas internacionales que conectan Argentina con Uruguay, como forma de protesta contra Botnia. El gobierno, dijo, no cree que «los cortes traigan soluciones de ninguna índole».

Si bien esta afirmación se podría discutir porque da la impresión de que no resiste el más mínimo archivo, es importante porque coloca al gobierno de Cristina Fernández a la estatura que no tuvo el de su esposo.

A la vez el realismo parece avanzar. «Hoy la sociedad de Gualeguaychú, de Entre Ríos y de Argentina ha comprobado los tremendos costos y daños que ha producido eso que algunos llaman ‘el paradigma de la lucha’ y yo digo que un tronco atravesado en la ruta no es ningún paradigma de nada», dijo ayer el gobernador Sergio Urribarri.

A su criterio, «hay una presión cada vez mayor de la misma sociedad de Gualeguaychú de que esa medida es equivocada y que sea reemplazada con otras medidas, que tengan que ver con la comunicación efectiva» de la lucha contra la instalación de pasteras sobre el río Uruguay.

Ratificó también que «desde el gobierno y la sociedad» se ejercerá la «acción política, cívica y estatal necesaria» para que no se produzcan cortes desde Colón y Concordia hacia Uruguay.

«El bloqueo de Gualeguaychú ya le ha causado demasiado daño a la región como para que esa acción se siga expandiendo sin ningún tipo de control. Y justamente el daño se manifiesta por esa abrumadora mayoría de argentinos y entrerrianos que se oponen a estos bloqueos», aseguró el gobernador, para comentar que «les dije a los ambientalistas que entendía su angustia, pero también les pedí que vuelvan a dar una lección al país y al mundo dando un corte al corte».

«Ellos colaboraron para crear esa conciencia nacional en defensa del medio ambiente, pero hoy se debe dar un paso positivo y también memorable, se debe poner un punto final a este estilo de protesta. Si bien nunca se perdió el carácter pacífico de esta medida, hoy es un gran problema el corte», remarcó.

Por su parte, el dirigente kirchnerista Luis D’Elía cerró el debate y con pocas palabras, cuando manifestó que «la presencia de Botnia es buena porque fomenta la sana competencia entre empresas» y que «no hay ninguna prueba de que la pastera contamine».

Sería una gran noticia que en plena temporada turística se pusiera fin a la locura piquetera. Una gran noticia para argentinos y uruguayos, que deben estar siempre unidos para que no los devoren los de afuera.

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