La hora de los partidos políticos

Ya los candidatos más o menos previsibles van ocupando sus asientos de trabajo en esta carpa grande donde nos movemos los que estamos en el país, los que vendrán si pueden, si tienen dinero estarán, ya que su derecho al voto en el extranjero todavía no ha sido establecido, y quizá también falten quienes víctimas de su situación económica o amantes de la aventura eligen ese camino, para luego reubicar a sus familias donde puedan escapar a una jubilación miserable, o para que al final se conviertan en un arma importante para las arcas del Estado a través de sus envíos en dinero.

La gente se va pero los partidos quedan… La carpa grande ha abierto sus puertas… La ciudadanía permanece con cierta indiferencia frente a la oferta de soluciones mágicas que surgen de todos lados, las propuestas más originales y atrevidas, las acusaciones más increíbles. Todo ello, las pancartas y eslóganes, relucirá, a cual con más ingenio, todo por la patria, todo por todos. ¿Pero sabemos que cuando los partidos definan y cierren la puerta sólo quedará la expectativa y un montón de fieros alambres y maderas acompañadas por lonas y telas de todo material que el pueblo entero tendrá que pagar para su retiro y todo vuelva a la normalidad? No, ya nada volverá a la normalidad, hemos cambiado, hemos aprendido, ahora vivimos de hechos, de resultados, y habrá que cumplir, porque de aquí en más la respuesta la tiene el soberano. El Partido Nacional y el Partido Colorado tienen mucho que ver entre sí, su forma de gobierno, presidencialistas, colegialistas, cómo eligen sus candidatos, y poca participación de la ciudadanía en sus decisiones, casi siempre resolutivas y a nivel de sus respectivos directorios, teniendo como método histórico ocupar las vacantes y nuevos puestos en toda la Administración Pública con el fin de ganar adeptos a su causa. De esta forma tuvieron militantes en los clubes políticos que fundamentalmente tenían la expectativa de llegar al empleo público, cuanto mejor padrino mejor puesto, cuanto mejores amigos ídem.

Don Pepe, el mayor, dijo, se crean los entes autónomos para que den lugar de trabajo a nuestra ciudadanía, y cumplieron, aunque no esperaron nunca el abanico político que se abrió. El Frente Amplio, tercero en discordia, se maneja con un sistema que en sus estatutos y reglamentaciones, deja ver claramente el poder del partido sobre sus hombres de gobierno, congreso, plenario, mesa política, comités de base, secretaría ejecutiva, departamentales, y se hace un intento grande para lograr la participación más posible en la toma de decisiones, chocando también con una cantidad de actitudes desprolijas, como el no cumplimiento de sus resoluciones.

Blancos y colorados han tenido en sus filas hombres muy valiosos, el antagonismo que podamos tener no puede negar esa realidad, esta situación los ha convertido en partidos caudillistas ya que el peso histórico de tales ciudadanos se refleja en cada una de sus intervenciones. En el Frente Amplio los partidos integrantes toman referencias pero su filosofía es clara, «todo se mueve, todo cambia», aunque sea tarde… Expertos en consensos y acuerdos internos por supuesto ni sueñan con perder, pierden los demás, ellos siempre se perpetúan, te doy, me das, te ofrezco, me ofreces, he ahí la cuestión. Tienen todo el derecho y es correcto que acudan si así lo consideran, a unirse políticamente en un solo frente para en este caso buscar obtener un resultado positivo en estas elecciones, podríamos decir sin temor a equivocarnos, una especie de consenso, está a la orden del día, y todos pasamos por ahí, unos más otros menos.

La gran carpa ha quedado vacía, quienes la ocuparon se han puesto el overol político, y con sus cuotas ideológicas, religiones, la masonería, y otros elementos importantes que harán pesar todo su poder en estas jornadas cívicas, veamos según quién, adónde nos llevan. El juego en estos tiempos cambió, no se pueden cometer tropelías, avasallamientos ni acomodos sin pagar un precio muy alto, nuestra ciudadanía no olvida y a veces tampoco habla. Sería un craso error subestimar el silencio de los que más sufren, los votos son suyos y de nadie más y los volcarán donde lo consideren oportuno.

Tal vez la política sea un sofisma, en parte sus hombres lo sean, pero ambos partidos se encuentran en la encrucijada de hacer las tareas que el pueblo desea o desaparecer hasta que alguna nueva panacea política despierte en el horizonte y se den otros momentos y otros contendientes.

Que alguien metió la mano, que hay tráfico de influencias, que el amiguismo está y estará a la orden del día, como también estará a dicha orden el triunfalismo, que nos hace cometer errores de los cuales no hay regreso. Las camarillas cuidando su cuota de poder y la soberbia que nos distancia irremediablemente sin dejarnos pensar que los partidos pertenecen a la colectividad y circunstancialmente a toda la población y si tienen dueño.

«Pelear haciendo sombra» para entrenarse, estar pronto para ocasionar daño que lo ponga a salvo de diversas situaciones, sin contrincantes fijos, no es cosa común. Interesante gimnasia la del boxeador, hacer sombra inclusive para ver si un ocasional adversario lo desafía; en otros temas hay quienes lo hacen sin tener rivales, o que estos rivales están solamente en su cabeza. A buen entendedor pocas palabras bastan. Aunque entrenarse contra los enemigos no esté de más, ¿donde están?

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