La implacable guerra de la comunicación

Los medios contra el plebiscito

Como es obvio, una vez más LA REPUBLICA se encuentra en el ojo de la tormenta de una nueva batalla contra el oligopolio que controla el grueso de los medios de comunicación, y contra los poderes –político, económico, militar– que representa y lo respaldan.

La ofensiva se ha desplegado en un marco singular. Por un lado, desde el poder se puso en marcha una política de «shock legislativo» destinada a ahondar las reformas neoliberales asestando golpes a fondo contra el sector estatal de la economía en aras de abrir de par en par las puertas al capital privado.

Como es lógico, donde dice «capital privado» debe leerse capital extranjero especulativo que busca la realización de ingentes ganancias en poco tiempo.

Frente a esa ofensiva que no cesa (los neoliberales dan la impresión de padecer el «mal de San Vito» aplicado a la promulgación de leyes y decretos privatizadores o que preparan el terreno para la privatización), las fuerzas progresistas y del mundo del trabajo vienen promoviendo la realización de una consulta popular, es decir, buscan aplicar un instituto típicamente democrático, incorporado a la Constitución de la República en una reforma, la de 1966, que contó con el respaldo activo del Dr. Jorge Batlle y de Julio María Sanguinetti.

Frente a esta iniciativa, ¿qué actitud ha asumido el gobierno, los diputados y senadores que votaron las normas impugnadas, las autoridades de los partidos que apoyaron la Ley de Urgencia, los editorialistas de los diarios oficialistas?

El primero de los recursos ha sido el más viejo que conoce el poder, la más rancia reacción del que se siente poderoso y dueño «del mando y del palo» como decía Sancho: dar la callada por respuesta. Ignorar los argumentos. Despreciar los planteos de la oposición.

Hacer «que sean campanas de palo» las protestas de los que se sienten afectados por las normas, los que disienten con ellas.

Pero hay también otras formas de confundir a la ciudadanía.

Por ejemplo, cuando se intenta, a través de una crónica muy sesgada, restarle legitimidad a las resoluciones de las fuerzas progresistas.

Ha sido muy claro, en ese sentido, el presidente del Frente Amplio-Encuentro Progresista, Dr. Tabaré Vázquez, cuando señaló la actitud incorrecta de los medios que pretenden desvirtuar las resoluciones de la izquierda o solo se acercan a sus dirigentes para «hacerles pisar una cáscara de banana».

Y del mismo modo que no falta que se llegue al absurdo de pretender que LA REPUBLICA está aliada o ha actuado como aliada al Foro Batllista, hay quien pretende que las resoluciones en apoyo a la propuesta de referéndum han sido forzadas dentro del Frente Amplio por la acción de grupos minoritarios.

Después de reseñar, con muchos errores, cuáles han sido los pasos en el debate interno del FA-EP, se concluye que la fuerza política más votada en las elecciones de octubre de 1999 ha sido arrastrada a la movilización en pos de un plebiscito por la acción de pequeñas minorías.

Se trata siempre –según estas versiones– de pequeñas minorías que arrastran a los demás, que son oligofrénicos o perezosos.

Frente a la pereza y la bobera reinante en el movimiento sindical, las demoníacas organizaciones «radicales» habrían conseguido el apoyo unánime del PIT-CNT.

Abusando de la misma siesta tropical en la que descansan las inconscientes mayorías frenteamplistas, los luciferinos radicales minoritarios habrían reunido ciento cincuenta mil firmas para dar el primer paso en pos de la consulta democrática. Como se puede apreciar, una interpretación grotesca de la realidad.

Silencio o deformación de la información. O las dos cosas.

El hecho es que la democracia uruguaya, y no solo los sectores progresistas, tiene un problema: los medios de comunicación no son afines a la democracia. No propician la información cívica. No les gusta que se despierte el interés y el espíritu crítico de la gente.

En un tema abierto que convendría analizar a fondo.

Hoy frente a la campaña del 18 de febrero.

Mañana frente a la realización del referéndum, con voto obligatorio y todo lo demás.

Y pasado mañana, que está ahí, para las elecciones nacionales, legislativas, parlamentarias, departamentales y presidenciales.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje