Un año que empezó, se desarrolló y terminó con fuegos de artificio

Si uno tuviera que hacer un balance del primer año de gobierno, le sería muy difícil encontrar aspectos positivos en la gestión de nuestros gobernantes.

El propio Presidente lo reconoce cuando dice que «desde el punto de vista material al país le fue mal en todo, pero que contrariamente le fue bien en cuestiones esenciales para la vida de la sociedad porque no solo de pan vive el hombre y para el gobierno es más importante el ser que el tener».

Varias reflexiones nos merecen estos dichos:

Primero, no es al país al que le ha ido mal en todo, pues como siempre dice el economista Luis Porto, un experto en el análisis socioeconómico, los países no caminan, no comen, no se educan, sino que comen, caminan y se educan los ciudadanos. Y a unos cuantos ciudadanos de este país no les ha ido mal, aun en recesión.

¿Le ha ido mal por ejemplo a un señor o señora que tiene 500 mil dólares en los bancos y todos los meses cobra 30 mil pesos de intereses que no pagan ningún impuesto?

¿Le ha ido mal a los dueños de los supermercados que han vendido con altas tasas de ganancia, pagando bajísimos salarios a sus trabajadores y bajísimos precios a sus proveedores?

¿Le ha ido mal a decenas de políticos que perdieron las elecciones y han sido designados directores de entes del Estado?

No. A ellos no les ha ido mal. Por el contrario, les ha ido muy bien.

A los que sí le ha ido mal es a los más de 600 mil con problemas de empleo, a los trabajadores que conservan el empleo y les han bajado los salarios, a los comerciantes que venden en el mercado interno y que están al borde de la quiebra. A esos sí les ha ido mal.

Segundo: es cierto que no solo de pan vive el hombre y que importa más el ser que el tener. Muchos de nosotros lo hemos demostrado más que con creces en las opciones de vida y de trabajo que hemos hecho, dedicando una gran parte de nuestro tiempo de manera voluntaria a defender los intereses de los más débiles.

Sin embargo no es el caso del Presidente, cuyo salario según publica la propia oficina de la Presidencia supera los 100 mil pesos. Porque para pedir sacrificios materiales hay que empezar por casa y nuestro Presidente y su ministro de Economía no son ejemplo de austeridad.

Tercero: a lo largo de este año, desde que el Presidente Battle asumió, se ha dedicado a desviar la atención de la sociedad de problemas serios que afrontamos, de desempleo, de bajos salarios, de no ventas, de deudas por doquier, de ejecuciones y quiebras, hacia grandilocuentes temas que sin embargo no han pasado mucho más (por ahora al menos) que de discursos.

Empezamos con una desenfrenada lucha contra los malos europeos levantando la bandera de un nacionalismo sin contenido. Porque frente al proteccionismo europeo finalmente nos proponían el ALCA, es decir la subordinación mayor aún al imperialismo norteamericano.

Seguimos con el tema de los derechos humanos, tema que, por el respeto que nos merece, le damos carta de crédito en tanto esperamos que resulte algo positivo.

Y después lo del contrabando, levantando otra vez una bandera pseudonacionalista que no arreglaba el verdadero problema de los productos extranjeros. Y el verdadero problema son los miles de productos que están en las góndolas de nuestros supermercados que han llegado gracias a la política económica de apertura externa y retraso cambiario que con tanta fuerza impuso este modelo en la década de los 90 y ¡otra vez paradoja! nuestro Presidente quiere hacer más profunda todavía metiendo al Nafta en la zona de libre comercio. Es el contrabando legal, el que surgió de la indiscriminada y unilateral apertura externa del país que hoy se quiere profundizar, el mayor destructor de empleo, mucho más que la mercancía de contrabando.

En definitiva, a lo largo del año el gobierno

* Redujo la inversión pública destruyendo 25 mil puestos de trabajo.

* Redujo los salarios de los trabajadores públicos y por ende las jubilaciones ahorrándose por estos conceptos casi 200 millones de dólares, reduciendo el mercado interno y por ende destruyendo puestos de trabajo.

* Contrajo el crédito al consumo y a la producción, impidiendo por esa vía cierta dinamización productiva y por ende destruyó empleo.

* No tocó las enormes ganancias del sistema bancario y financiero (único sector con ganancias positivas muy altas en 1999) y permitió que se siga apropiando de una parte creciente del excedente que generamos todos los uruguayos.

* Envió al Parlamento leyes de urgencia que ponían en riesgo el patrimonio nacional.

* Envió al Parlamento un presupuesto que congelaba la inversión pública y los salarios públicos por 5 años, que proponía vender parte de Ancel y muchas otras cosas más que ya hemos analizado en otras notas.

* Casi no cumplió ninguna de las promesas con las que logró la adhesión de la ciudadanía en el acuerdo electoral del 9 de noviembre.

En definitiva recibió una recesión y la transformó en crisis.

Y al mismo tiempo no creemos que haya logrado transformar el espíritu de los ciudadanos, pues por el contrario la emigración sigue y sigue y hay una creciente pérdida de valores y confianza en la gestión de gobierno.

Es decir que mientras no solo no se hacía nada para combatir la recesión, sino que además se hacían cosas para profundizarla, se tomaban temas aislados y se hacía una gran campaña de propaganda acompasada con los grandes medios de comunicación para desviar la atención de la ciudadanía de los problemas reales a grandes discursos, la mayor parte de ellos vacíos de contenido.

Por ello lo del título:

Un año que empezó y se desarrolló por parte del gobierno lanzando permanentes fuegos de artificio y terminó como terminan todos los años con los fuegos de artificio naturales de fin de año.

Y cuando finaliza el año, cuando se va agotando la batería de fuegos artificiales del 2000, se comienza a buscar los nuevos misiles.

Y entonces, en el balance, el Presidente y su ministro de Economía (suyo o de los bancos, nunca entendimos de quién es, lo que sí sabemos es que de los trabajadores no es) nos auguran que este será el año de las reformas estructurales y nos dicen cosas como:

* » Tenemos que elegir entre un país que quiere integrarse al mundo o un país que quiere asilarse» Abrirse más todavía, es decir menos protección a lo uruguayo

* «Es intención del Ejecutivo seguir en la línea de enviar proyectos de ley de urgencia». Menos democracia y menos debate en la sociedad.

* «La recuperación se va a ir reafirmando en los primeros meses de 2002 y detrás vendrá el mejoramiento del empleo». Es la quinta vez por lo menos que le escucho decir esto al ministro en sus 10 meses de gestión, a promedio de una expectativa frustrada cada dos meses.

* Y la sellada, la que se viene y viene es que este será el año de la desmopolización de TODO (sí Bensión dijo todo) excepto la telefonía básica. Y no hay duda de que la desmonopolización en las condiciones de la economía uruguaya actual es privatización.

*Economista  

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