Invasión y muertos civiles
Después de 7 días consecutivos de bombardeos israelíes desde el aire y desde el mar que causaron 420 muertos y 1280 heridos (cifra que aumenta cada hora), la amenaza de una invasión terrestre a Gaza se acrecienta. El presidente de la Comisión de Defensa de la Kneseth, Tzahi Hanegbi, declaró que «nos acercamos a la hora de la decisión», en el sentido de que la ofensiva sería inminente y los preparativos están avanzados. Más de 200 pobladores extranjeros de la franja fueron autorizados a abandonar el territorio por la terminal de Erez y unas 400 personas con doble nacionalidad serían igualmente autorizadas a dejar Gaza en el curso del día.
Los palestinos de Gaza, Cisjordania y Jerusalén este organizaban ayer manifestaciones de la «jornada de la ira» para protestar contra la masacre, llamando a congregarse en la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, y a proximidad de todas las mezquitas en Cisjordania. El ejército israelí anunció el cerco total de Cisjordania por 24 horas, que se suma al que mantiene sobre la franja de Gaza desde hace 18 meses, controlando todos sus accesos por todas las vías e impidiendo el ingreso de alimentos, combustibles y medicinas. La franja se convirtió en una enorme prisión que alberga a millón y medio de seres en su estrecho territorio. La policía israelí movilizó millares de efectivos y limitó el acceso a la Explanada de las Mezquitas a los hombres mayores de 50 años provenientes de Jerusalén este y de las ciudades árabes de Israel, impidiendo el acceso a quienes proceden de Cisjordania.
El inicio de los bombardeos coincide con la implantación de un clima de histeria en Israel. Un amigo historiador uruguayo-israelí nos escribe el 1º de año que «150 personas (del movimiento Paz Ahora) con carteles en una esquina céntrica de Tel Aviv pidiendo un alto al fuego y mencionando a los niños palestinos muertos en los bombardeos fueron corridas ayer a huevazos e insultos por indignados transeúntes».
Todos los voceros del gobierno israelí dicen en todas partes por todos los medios posibles que ellos están empeñados a fondo en evitar las muertes de pobladores civiles, pero ello se ha revelado como una gigantesca mentira, que no por repetida innumerables veces pasa a ser verdad. Véase el siguiente cable de última hora: «Tres niños de 7 a 10 años fueron muertos el viernes en un raid aéreo israelí cerca de su casa en Al-Qarara, a proximidad de Khan Yunis, al sur de la franja de Gaza». El día anterior mataron a un alto dirigente de Hamas, Nizar Rayan, y en el atentado murieron también sus cuatro esposas y 11 de sus hijos. La agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Unrwa por su sigla en inglés) estimó según su portavoz Christopher Gunness que «por lo menos el 25% de los muertos (que eran 398 en la mañana del jueves 1º de enero) son civiles, y es posible que el balance sea claramente más elevado». Un informe de Human Rights Watch del 31 de diciembre señala que «Israel no debe atacar individuos e instituciones de Gaza por la simple razón de que integren una institución política liderada por Hamas, incluidos los policías». El comentario adjunto señala que, en estas condiciones, una gran mayoría de los muertos palestinos en Gaza son civiles.
Y esto es así lo reiteramos a pesar de lo que digan sus gobernantes, incluida la señora canciller y aspirante a primer ministro Tzipi Livni, y los pilotos bombardeadores, los cuales alegan que ellos tratan de avisar a la población previamente a sus incursiones, arrojando volantes. ¿Saben ustedes qué contienen esas hojas sueltas que preceden a las bombas? Un llamado a los pobladores para que denuncien a los líderes de Hamas y dónde se resguardan. Huelgan los comentarios.
Los múltiples pronunciamientos reclamando el cese de la masacre o una tregua han sido rechazados de plano por el gobierno de Israel. El Consejo de Seguridad nada resolvió, porque en su seno EEUU esgrime el poder de veto, y según se señala «Olmert y Bush están en la misma longitud de onda». Libia depositó el miércoles en el Consejo de Seguridad un proyecto de resolución llamando a un cese al fuego inmediato con pleno respeto por parte de Israel y Hamas. Sarkozy emprenderá una gira por Egipto, Cisjordania e Israel, luego Siria y El Líbano. La canciller israelí le replica en París que su gobierno decidirá el momento del cese del operativo «Plomo Endurecido», mientras acelera los preparativos de la invasión terrestre. Y la matanza continúa, sin tregua.
En su trasfondo, hay otras dos motivaciones. Tzipi Livni, que ganó la candidatura de Kadimah, aspira a derrotar a Bibi Netanhayu, del Likud, en las elecciones del 10 de febrero (que a la vez sellarán la partida sin gloria de Ehud Olmert); y la venganza por la desastrosa aventura bélica en El Líbano contra Hezbollah, dos años atrás.
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