Elocuente desmentido al pensamiento único
Las crónicas de las reuniones simultáneas realizadas en Davos y Porto Alegre contienen un rico panorama de los principales punto que se debaten hoy en el mundo entero.
El entrecruzamiento de noticias y argumentos, la audaz pretensión de llevar adelante un debate mediante una teleconferencia entre las autoridades presentes en la conferencia de Davos, la más importante del mundo capitalista, y la multidinaria reunión de protesta que se realiza en Porte Alegre dan una idea de lo interesante del momento que se vive. Al menos en el terreno del intercambio de opiniones.
Este diálogo entre unos participantes de Davos con otros de Porto Alegre fue de antología, casi cinematográfico.
Por un lado, George Soros, el celebrado y exitoso arquetipo de financista especulador y algunos funcionarios de los organismos internacionales. A último momento, los participantes de Davos decidieron que los panelistas nombrados intervendrían a título individual y no en representación de ninguna organización, ni del evento.
El intento fue calificado por algunos como un diálogo de sordos, pero no deja de ser significativo de la representatividad y las resonancias que han conseguido las voces contestatarias que organizaron el Foro Social Mundial de Porto Alegre.
Otro evento que generó expectativas y tensiones fue el debate entre el escritor peruano Mario Vargas Llosa, un apologista entusiasta de la globalización actual y la economista india Vandana Shiva, representante de la Fundación para la Ciencia, la Tecnología y la Ecología que asumió una tesitura crítica.
Hecho inesperado, más de un cronista presente destacó la sorpresa de las autoridades del Banco Mundial y otros organismos ante la contundencia de los argumentos de la señora Shiva.
En las reflexiones de mayor interés sobre la importancia sustantiva del evento, vale la pena reflexionar sobre las opiniones del sociólogo y analista político brasileño Emir Sader, más de una vez columnista invitado en las páginas de LA REPUBLICA.
Para Sader, Porto Alegre continúa la protesta de Seattle «contra la mercantilización del mundo. La idea de que el mundo no está en venta y que lo esencial no tiene precio. De alguna manera, agrega, esto une a ecologistas, feministas y sindicalistas».
En un diálogo con Eduardo Tagliaferro, publicado ayer por Página 12, Sader es interrogado acerca de si el Foro Social Mundial no corre el riesgo de emprender una vuelta al Estado-nación.
Para el sociólogo brasileño, «esta globalización está terminada. Otra globalización todavía es posible».
Obsérvese que aquí no hay, como pretenden algunos neoliberales, un estancamiento o un bloqueo ante las nuevas realidades del capitalismo contemporáneo. Más, un análisis de su naturaleza y una búsqueda crítica y con los pies en la realidad, de caminos de superación.
Para Sader, «vivimos un proceso histórico, una internacionalización del capital y del capitalismo que tiene desarrollo desiguales… Pero no hay una internacionalización de la información, de la mano de obra ni de los bienes culturales. Tampoco hay un control democrático de la ciudadanía sobre este proceso».
Sader pone el acento en aspectos políticos e institucionales de los problemas de la globalización: «En (Latinoamérica) la soberanía nacional está hoy muy debilitada. El rescate tiene que darse hoy en la apoyatura de la soberanía nacional en la soberanía popular. Es decir, democratización del poder, del Estado, al estilo del Presupuesto Participativo» (…)
Como se puede apreciar, el entrelazamiento de los aspectos económicos y sociales de la globalización con las cuestiones de la soberanía y la democracia son estrechos, lo que abre camino para una reflexión rica y fecunda sobre lo que es posible hacer desde el campo de la acción política.
Por ejemplo, y para remitirnos a nuestra experiencia modesta, el impulso y la realización de una instancia cívica de consulta democrática, tal como se proponen los ciudadanos que impulsan la presencia en las urnas el próximo 18 de febrero.
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